Ecuador: Vialidad amazonica, fruto de la lucha, por Ulbio Cárdenas

10 enero, 2012

Imagen Ecuador: Vialidad amazonica fruto de la lucha por Ulbio Cardenas

Por: Ulbio Cárdenas S.

En los ajetreos preelectorales, los pueblos marginados sienten la presencia del poder que llega a recordarles que todo lo que tienen es fruto de la generosidad del gobernante. La Amazonía, la más rica región del Ecuador y con mayores índices de pobreza, no escapa a esta práctica.

En sus tiempos y luego de echado de Carondelet, Lucio nos sacaba en cara que la Troncal Amazónica era producto de su gestión; y, algo similar ocurre en estos días. Reconocemos que la vialidad amazónica ha mejorado y mucho, pero de allí a que cada gobierno reclame ser el único artífice, hay mucha diferencia. Por ello conviene recordar una historia de quince años atrás, tiempos de los polvorientos y culebreros caminos amazónicos.

Corría el año 97 e iniciaba la crisis que derivó en el feriado bancario del 2000. Era la época en que los trabajadores municipales tenían problemas en cobrar sus haberes porque las asignaciones se acreditaban con dos y hasta ocho meses de retraso.

Un buen día, en Tena, los gobiernos seccionales de la región, cansados de la sordera oficial, decidieron cambiar su práctica de mendicidad por el camino de la lucha y la exigencia altiva de los recursos que les correspondía. Decidieron levantar a sus pueblos, y llevarlos a los estratégicos sitios de donde fluye el petróleo. Miles de hombres y mujeres de todos los cantones amazónicos llegaron a los campos petroleros.

Eran trabajadores, líderes barriales, campesinos, indígenas, concejales, alcaldes, consejeros y prefectos que se dispersaron hacia recónditos lugares en el corazón de la selva, convirtiendo a cada uno de ellos en destacamentos donde se levantaba la bandera de la dignidad regional; mientras Lago Agrio, Orellana y Tena se convirtieron en centros de dirección.

En Orellana las manifestaciones fueron masivas, contaron al principio con la comprensión del ejército allí acantonado, pero con la radicalización de las acciones, el comandante militar amenazó a la masa con dispersarla. Como el gobierno estaba sordo, las acciones subieron de tono. Se tomaron aeropuertos; y mientras los gobernantes celebraban el nueve de octubre en Guayaquil, sonó el campanazo: había explotado una válvula de un oleoducto secundario, mientras en Baeza dejó de salir el agua para medio Quito.

Los poderosos de turno, que al inicio de la movilización dijeron lo de siempre: “no negociamos bajo presión”; dejaron los festejos octubrinos y llamaron urgente a los revoltosos para negociar sin condiciones. Se asignaron varios miles de millones de sucres devaluados a cada organismo seccional y se acordó enviar un proyecto de ley económico urgente que establecía un fideicomiso para financiar la Troncal Amazónica. Hay que recordar la acción unitaria de los diputados regionales que vigilaron el cumplimiento del acuerdo.

A los pocos meses los dineros llegaron a las arcas seccionales y se aprobó el fideicomiso, que comenzó a acumularse en el 99. Noboa respetó el fideicomiso, Lucio inició los trabajos y los siguientes continuaron.

Esta apretada historia no la conocen los jóvenes de hoy y muchos de los actores la han olvidado. Fue una gesta que contó con gente sencilla de todos los pueblos amazónicos y que en el 2000 tuvo continuidad con la toma del avión de TAME en Macas cuando el gobierno incumplía el acuerdo.

Así que, si hoy tenemos una vialidad digna, no es por las dádivas de los gobernantes de turno, sino por el coraje de los pueblos que dejando la sumisión, escogieron el camino de la dignidad; en el que los artífices fueron los pueblos.

Importante recordar este episodio en estos días cuando el que sabemos nos echa en cara su generosidad, exigiéndonos que demos paso a la minería a cielo abierto y que le garanticemos un nuevo mandato.

PROHIBIDO OLVIDAR: lo que tienen los pueblos es fruto de su lucha.

Fuente: ecuadorlibre.tk

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