Extranjeros discriminados en España: también en la búsqueda de empleo

10 enero, 2012

Imagen Extranjeros discriminados en Espana: tambien en la busqueda de empleo

Pese a los avances de la última década en temas de xenofobia, racismo y discriminación, las barreras laborales para los trabajadores extranjeros que viven en España parecen todavía muy sólidas. La raza, el color de piel, el origen, la nacionalidad y hasta las creencias religiosas siguen siendo determinantes a la hora de acceder a un puesto de trabajo.

Nani Mosquera llegó a España hace 16 años. En una mano traía el equipaje y en la otra unos cuantos dibujos que avalaban su carrera como caricaturista y dibujante en su natal Colombia. Con nuevas expectativas laborales, pronto empezó a tocar puertas en revistas y medios impresos. Pero en el proceso se encontró con una doble barrera: “No sólo era extranjera, sino que además era mujer, y al parecer el gremio de los caricaturistas estaba reservado para los hombres.

Les chocaba muchísimo que una chica también pudiera dedicarse a este oficio. Incluso, hubo un editor que llegó al colmo de preguntarme si los textos de las viñetas los hacía yo. Así eran más o menos todos. Al final te cogían los datos y prometían llamarte, cosa que nunca ocurría”.

Pero la doble barrera no fue insalvable, y con el paso de los años Nani logró que sus dibujos aparecieran en diversas publicaciones españolas, de Estados Unidos y Latinoamérica. Sin embargo, es consciente de que no todos los inmigrantes que viven en España corren la misma suerte a la hora de acceder a un puesto de trabajo, y que se trata de una tendencia que raya con un problema mayor: la discriminación laboral. “Sólo así puede entenderse que a las dibujantes mujeres se nos cierren todas las puertas en España”, agrega Nani.

En un informe titulado Migración laboral internacional: un enfoque basado en los derechos, la Organización Mundial del Trabajo (OIT) advertía el año pasado que gran parte de los trabajadores extranjeros en Europa y Estados Unidos sufrían discriminación durante el proceso de selección laboral, sobre todo aquellos que tenían rasgos, color de piel, costumbres y hasta una religión diferente al del país de acogida. El documento agregaba que pese a tener las mismas competencias, estudios y experiencia que los autóctonos, los aspirantes de origen inmigrante debían realizar entre 10 y 15 intentos adicionales para obtener una respuesta positiva. Y que dentro de esa tendencia, las mujeres resultaban especialmente afectadas.

PROBLEMA.- No existen en España cifras exactas que permitan determinar la magnitud del problema. No obstante, los datos revelados por asociaciones y ONG hacen temer que los verdaderos alcances del mismo estén apenas saliendo a flote. O que quizá un antiguo pacto de silencio entre agresores y agredidos haya empezado a romperse.

La oficina de SOS Racismo Aragón documentó un total de 146 denuncias por discriminación racial durante 2011, más de la mitad de las cuales tenía que ver con vulneración de derechos laborales. También el Instituto Nacional de Estadística (INE), en un informe publicado a mediados de diciembre pasado, concluyó que los inmigrantes estaban en la escala salarial más baja de España. Es decir, que representaban el 24.3% de los empleados peor remunerados, especialmente los que se ubicaban en sectores como el trabajo doméstico, la hostelería y los servicios auxiliares. Y reveló un dato aún más preocupante en temas de inclusión: que a esa tendencia no escapaban ni siquiera los extranjeros nacionalizados.

“Hace mes y medio me llamaron de una empresa (…) Cuando llegué a la entrevista, el hombre que me atendió oyó mi acento y quiso saber de dónde era. Le dije que de Quito. Entonces se quedó pensando y, tras un cambio de actitud, dijo que ya no había ofertas”

De hecho, para muchos de ellos el DNI español tampoco garantiza mayores posibilidades de acceder a un puesto de trabajo. Liliana Sandoval, ecuatoriana de 29 años, lleva poco más de una década en España. Trabajó en el sector agrícola y luego estuvo casi cuatro años como teleoperadora. Cuando supo que cumplía con los requisitos, inició los trámites para solicitar la nacionalidad española, la cual le concedieron hace seis meses.

Documento en mano, se inscribió a varias ofertas de empleo pensando en que tenía un punto a su favor en el momento de la selección. Pero se equivocaba: “Hace mes y medio me llamaron de una empresa. En un principio me dijeron que estaban interesados en mi currículum y me citaron a una entrevista”, recuerda. “Cuando llegué, el hombre que me atendió oyó mi acento y quiso saber de dónde era. Le dije que de Quito. Entonces se quedó pensando y, tras un cambio de actitud, me dijo que ya no había ofertas”, puntualiza.

Pese a los avances en la lucha contra el racismo, la xenofobia y la discriminación que han tenido lugar en la última década, las barreras laborales parecen todavía muy sólidas. De hecho, el aumento en las denuncias deja claro que se trata de un problema silencioso y, quizá por eso mismo, imposible de precisar. El color de la piel, la raza, el origen, la nacionalidad y hasta la religión, son algunos de los elementos que aún condicionan el acceso laboral de un trabajador en España. Con un agravante adicional: la crisis económica que comenzó en 2008.

El responsable de inmigración de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), Eduardo Abad, considera que parte de esta discriminación se debe a un diagnóstico erróneo del mercado laboral actual. “En una situación de crisis tendemos a bucar culpables a la ligera y sin evaluar las consecuencias— apunta—. Para nosotros, el colectivo inmigrante es prioritario, pues enriquece la economía y ayuda a que circulen las posibilidades laborales. Son personas valientes y, sobre todo, promueven una competencia legal con los trabajadores españoles”, concluye.
De momento, Liliana ha optado por ampliar su formación mientras continúa en la búsqueda de un nuevo empleo: “He venido buscando una oportunidad y no para hacer daño a nadie”.

AVANCES.- El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) ha celebrado, en noviembre pasado, la aprobación de una nueva estrategia nacional de prevención por parte del Gobierno. De acuerdo a las primeras estimaciones, el plan permitirá detectar nuevos casos de discriminación —incluida la laboral— y actualizar los métodos de recolección de datos. Para el organismo, una mejor documentación hará más efectivas las políticas en la materia.

Además, Cruz Roja Española ha puesto en marcha, desde el mes pasado, la campaña En realidad no tiene gracia. Se trata de un novedoso intento por derrumbar los prejuicios que existen sobre los trabajadores inmigrantes con la ayuda de cómicos, humoristas y profesionales en el tema. La iniciativa se prolongará hasta 2013 y tiene como principal novedad la realización de monólogos en estaciones de Metro, plazas y otros sitios públicos. “Queremos promover la igualdad de oportunidades y generar conciencia entre la población.

A través de la risa y el humor, la idea es que las personas se den cuenta de la seriedad de este asunto. No tiene ninguna gracia, pero es más común de lo que pensamos”, afirma la responsable del Departamento de Intervención Social-Plan de Empleo de la institución, María Sónsoles Pérez.

Fuente: toumai.es

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