Ecuador: En el tiempo de Eloy Alfaro

1 febrero, 2012

Imagen Ecuador: En el tiempo de Eloy Alfaro
Por Ataulfo Tobar

¿Cómo es posible que en la cancioncita infantil se diga que los malvados eran las víctimas?

“EN EL TIEMPO DE ELOY ALFARO, LOS HOMBRES ERAN MALVADOS, MATABAN A LOS PAJÁROS CON LA PISTOLA PUN”.

“¿Quien quiere al hombre negro?,  – ¡nadie!-, ¿porqué?, ¡porque es negro!”.

A propósito de “ayer nomás”, recuerdo como si hubiera sido ayer, que entre los coros de los juegos que inocentemente cantábamos los niños  en los años 50, 60, a mas de la “pájara pinta”, “el florón”, nos hacían cantar estas canciones que eran referencia a Alfaro y los hombres negros –no hombres de negro, que tiene otra connotación-.

Con seguridad estos coros o melodías fueron creadas por algún compositor intencionado, que buscaba en los niños ecuatorianos, en las mentes en formación, en los cerebros limpios, poner una semilla de adversidad o una semilla de Alzheimer. No podemos asegurar que estos cantos para juegos infantiles fueran difundidos por la prensa de la época, pero si podemos decir con certeza, que se cantaban y se jugaban en los espacios de recreo del forzoso catecismo al que estaban obligados a asistir los niños; a pesar de que ya, el viejo Eloy, había proclamado la educación laica y la libertad de cultos.

Cuando escuché estas canciones, lo que me llamó la atención era que había una pobreza de rima y mas que nada, eran cantados con falta de ortografía, pues no se decía pájaros, se decía pajáros, queriendo rimar con Alfaros. No es posible rimar Alfaro con malvado, pero la intención está dada.

¿Cómo es posible que en la cancioncita infantil se diga que los malvados eran las víctimas?, a la luz de la historia de estos 100 años sabemos que los tales “malvados”, fueron víctimas de una intencionalidad perversa, calculada y provocada.

La cancioncita infantil anota: “Alfaros… malvados… pajáros”, hay que reconocer que hay algo de verdad en estos enunciados. Si hay un parecido con los pájaros, seguramente fue por la jaula, por las alas cortadas. Pero pájaros disparados dentro de las jaulas, ¿puede haber maldad mas elocuente? Lo cuenta la historia.

Se habla también que ese 28 de Enero del 1912 había una pájara, pero era una pájara cruel, maldad forjada en la inequidad social del Quito conservador, del Quito oscurantista de la miseria; esta pájara potranca marginal esquizofrénica que no sabía leer ni escribir, quizá no supo de quién eran las entrañas que arrastraba ese fatídico 28.

El compositor de la cancioncita infantil para asegurarse que la siembra de la semilla en los niños, fuera fructífera, compuso también la canción del hombre negro, no para glorificar los montoneros esmeraldeños seguidores del Coronel Concha, no para dignificar a los constructores afro ecuatorianos  y afro Jamaiquinos del sendero donde se colocaron las durmientes y rieles del ferrocarril del progreso.

Las clases dominantes de este país, desde siempre, querían asegurarse de la exclusión de personas de “color extraño”, asegurarse que no existan en la sagrada historia de la patria, ni indios ni negros.  Alfaro nombró general a un indio en Gatazo, como un reconocimiento al invalorable aporte de este sector social en la lucha por la consecución de los derechos sociales. Para la historia oficial, esto no es relevante.

Este 28 de Enero el grupo de familiares de los alfaristas asesinados hace cien años, lograron sacar simbólicamente de sus celdas a sus ancestros, tras un acto de recordación no de la hoguera, sí de la luz, no de las cenizas, sí de la gloria, no del olvido, sí de la presencia, no del Alzheimer, sí del recuerdo y el ejemplo.

Los niños, niñas y jóvenes de hoy han tomado la historia y la posta en sus manos y sus cantos infantiles y juveniles han empezado a sonar en armonía con la vida,  la equidad, la transparencia y la verdad.

Por Ataulfo Tobar
lalineadefuego

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