Periodismo: Los absurdos y oscuras intenciones del Código de la Democracia

24 febrero, 2012

Imagen Periodismo: Los absurdos y oscuras intenciones del Codigo de la Democracia
El Consejo Nacional Electoral se propone, a través de la expedición de un reglamento al Código de la Democracia, evitar un periodismo “tendencioso” en la cobertura electoral, y lograr un “equilibrio” para las elecciones del 2013. Así lo asegura Nubia Villacís, consejera del organismo del sufragio. Lo que intentarían es identificar y sancionar si determinada información o mensaje emitido por los medios tiene una tendencia a afectar o beneficiar directa o indirectamente a un candidato. Es decir, será un instrumento altamente peligroso no solo para el libre ejercicio del periodismo, sino para la democracia, por lo ambiguo y subjetivo que puede llegar a ser, y por la evidente castración a la expresión democrática que deben tener los diversos sectores políticos del país.

Por esta razón, varios gremios de periodistas, de medios de comunicación y partidos y organizaciones sociales agrupadas en la denominada Coordinadora Plurinacional de las izquierdas, han pedido la declaratoria de inconstitucionalidad de las mencionadas reformas, que además incluyen la definición de un método para la asignación de escaños a nivel provincial, altamente inequitativo y desproporcionado, con el único propósito de asegurar la mayoría gubernamental en la próxima Asamblea Nacional.

Hay que tomar en cuenta, además, que la funcionaria del CNE anunció que preparan un mecanismo de comunicación llamado: “Conoce a tu candidato”, donde se supone que el elector va a poder identificar si el postulante está o no preparado para ocupar determinado cargo de elección popular. ¿Será que se pretende hacerles rendir una especie de examen público televisado a los candidatos?, ¿cómo valorarán qué destacar y qué no de determinado aspirante? Nada raro sería que esto se convierta en la cerecita que le faltaba al pastel de la inequidad electoral que se avecina.

¿Eliminar la información tendenciosa, o censurar tendenciosamente?

Proponerse terminar con la información “tendenciosa” resulta tan absurdo como creer que el gobierno y su movimiento político realmente pretenden, con estas normas, crear condiciones equitativas para competir con sus adversarios políticos. Veamos algunas razones:

El periodismo moderno, como la actividad que hoy conocemos, nació como una necesidad de la lucha política entre las clases antagónicas de la época de transición revolucionaria del modo de producción feudal al capitalista. Los Wigs (liberales) y los tories (conservadores) eran los dos sectores que se disputaban el poder en Inglaterra a finales del siglo XVII, a través de periódicos orientados a lograr un “consenso” social sobre los postulados ideológicos e intereses económicos y políticos de las clases burguesa y conservadora, respectivamente. Es decir, los primeros periódicos de la historia no solo que fueron “tendenciosos”, sino que fueron eminentemente políticos, como hasta ahora lo son.

Y así como apareció con estas intenciones políticas, el periodismo en el naciente capitalismo tuvo que traer aparejada la censura, como forma de protección del poder frente a sus enemigos de clase (es decir, los conservadores, pero también y sobre todo los trabajadores, que habiendo aprendido que a través de la lucha podían alcanzarse importantes conquistas, podían llegar a abrigar ideas revolucionarias peligrosas para los burgueses). En 1643, el Parlamento inglés instauró por primera vez en la historia la denominada “censura previa”, que supuso controles y sanciones de todo tipo.

Con la afirmación del capitalismo como modo de producción dominante, la rigidez de esta censura bajó, pero nunca dejó de existir. En la época actual, por ejemplo, el derecho burgués a nivel internacional establece que la libertad de expresión estará limitada en cuanto se emitan opiniones o informaciones que afecten la honra de las personas, los derechos de la niñez y adolescencia, o la seguridad del Estado. Evidentemente, para los Estados existe un gran margen de interpretación de estos principios.

Pero volvamos a la historia: Doscientos años después de que apareció la censura previa para los medios, Carlos Marx enfrentaría al liberalismo burgués condenando la censura. Así se observa en un artículo aparecido entre el 15 de enero y 10 de febrero de 1842, en la Gaceta Renana, bajo el título: “Observaciones sobre la reciente instrucción prusiana acerca de la censura”. En ese tiempo en Alemania estaba vigente una ley que Marx cita y que decía: “los escritos en que se enjuicien la administración del Estado en conjunto, o en particular alguna de sus ramas, no deberán rechazarse siempre y cuando su redacción sea decorosa y su tendencia bien intencionada”. Evidentemente, Marx cuestionaba la gran subjetividad de la norma, pues no se establecía en qué consistía tal “tendencia” de la que se hablaba, o a qué se referían con “decorosa”.

Según Marx, con esta norma “el escritor queda sometido así al más espantoso de los terrorismos, al tribunal de la sospecha (…). Las leyes que toman como criterio fundamental no los actores en cuanto tales, sino la intención de quien los realiza son, sencillamente, la sanción positiva de la arbitrariedad”. Para los revolucionarios era evidente entonces, como lo es ahora, que la censura en el capitalismo solo tiene una intención: controlar y sancionar desde el poder a las clases populares, y evitar el disenso. “La ley sobre la censura no es pues, una ley, sino una medida policíaca, y además una medida policíaca mala, puesto que no logra lo que se propone, ni se propone lo que logra”, decía Marx.

El periodismo no es una actividad celestial

Hay que sacarse el velo acerca de que el periodismo es una tarea supuestamente por fuera de las disputas por el poder. Según lo clarifica Lorenzo Gomis, en su libro: “Teoría del periodismo, cómo se forma el presente”, el hecho periodístico tiene una serie de características:

1.-  Los medios forman cada día el presente social de referencia (por eso son tan importantes para el ejercicio de la política).

2.-  El pasado se cuenta como presente (al ser noticia, los partidos políticos están vigentes).

3.-  El periodismo interpreta la realidad social (es decir, lo hace tendenciosamente).

4.-  La noticia surge con el comentario y es la versión periodística de un hecho capaz de tener repercusiones (genera movimiento de frutas en política);

5.-  Los interesados producen y suministran los hechos (quienes aparecen siempre serán interesados), el periodista no es aquel que sale en busca de las noticias, sino aquel que las selecciona (tiene evidentemente un poder); y

6.-  Un hecho es noticia cuando ha sido captado con rapidez por el sistema de medios, atrae el interés del público y repercute en nuevos hechos (por eso el periodismo es clave en campaña electoral).

Es decir, el periodismo siempre será una expresión de la disputa de las clases por el poder, y las características que tenga dependerán de qué clase social está en el poder. Como decía Carlos Marx: “En la sociedad de clases, el periodismo y sus medios tiene siempre carácter de clase y se presentan siempre como instrumento de la lucha de clases, especialmente de la lucha ideológica”.

Fuente: Quincenario Opción

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