Ecuador: “Agua u Oro. Kimsakocha, la resistencia por el agua”

1 marzo, 2012

Imagen Ecuador: Agua u Oro. Kimsakocha, la resistencia por el agua
Desde la visión de los pueblos originarios, la tierra no pertenece a los seres humanos, sino que nosotros pertenecemos a la Madre Tierra. La humanidad no teje la trama de la vida, sino que constituye uno de los hilos interconectados con los otros elementos de la naturaleza. La tierra es un ser vivo que engendra, alimenta, purifica, da vida y protege a sus descendientes. La vida humana depende del autosostenimiento de la Madre Tierra, a su vez de la conservación de las otras formas de vida. Si ella enferma, también lo hacen las plantas, los animales, y los seres humanos.

Se trata de una forma de mirar, sentir, y pensar ligada profundamente a la conservación de la vida en su más amplio sentido, y que históricamente ha estado en contradicción al modelo civilizatorio antropocéntrico, basado en explotación, extinción y exclusión, que ha generado pobreza, depredación, violencia, y millones de seres humanos “desechables”. Nuevamente, el hambre de: oro, plata, cobre, y otros minerales, ha recrudecido en el mundo;  las multinacionales de la industria extractivista han multiplicado sus estrategias de dominio y explotación; pero los pueblos y las comunidades han despertado en defensa de la vida, y las fuentes de agua.

En este contexto, Carlos Pérez Guartambel en su obra intitulada: “Agua u Oro. Kimsakocha, la resistencia por el agua”, relata la  historia de la minería metálica desde la visión y la perspectiva de la vida, asumida con pasión, pero al mismo tiempo con rigurosidad académica, coherencia interna y pertinencia: analiza los derechos de la naturaleza, los principios jurídicos ambientales contendidos en nuestra Constitución ecuatoriana 2008, el Derecho al agua, los Derechos de los pueblos originarios, y los Tratados internacionales, en contraposición con las ganancias y el lucro de las empresas transnacionales mineras. La historia de los conflictos socio ambientales en Argentina, Chile, Perú, Guatemala, México, con pueblos enteros como el de San Luis de Potosí,  sepultados por los escombros  de las industrias extractivas y la realidad en los países del Norte, se contraponen con la publicidad y las ilusiones que se venden a los pueblos a través del espejismo económico, el mito de las regalías, la remediación ambiental, la tecnología de punta, el empleo, las ganancias y el supuesto estado de bienestar.

Partiendo de un amplio análisis contextual y conceptual, el autor describe y reflexiona sobre la resistencia de los pueblos del sur por el agua, relieva a   Kimsakocha (provincia del Azuay, Ecuador) como símbolo de vida, de lucha, de dignidad y esperanza.

La impresionante belleza,  el esplendor de los humedales, el origen de los ríos Rircay, Tarqui, y Yanuncay, los usos del agua para irrigación y consumo humano, la increíble capacitad de retención de agua de  los humedales,  se describen de manera ágil, objetiva y gráfica que energizan al lector, produciendo una espontánea empatía con los pueblos que defienden esos “milagros de la naturaleza”. Pero además, al revisar la historia de las concesiones mineras, la violación de los derechos de la naturaleza, las razones históricas, culturales y espirituales expuestas en la obra, el corazón se agita  de indignación, y la conciencia descubre las razones profundas que mueven a los pueblos a defender el presente, nuestra propia vida, y en especial de las presentes y futuras generaciones.

En efecto, con profundidad y coherencia en varios capítulos de la obra se argumenta, desafía y  demuestra que una cosa es correcta solo cuando está orientada a preservar la integridad, la estabilidad y  la belleza de una comunidad biótica (1).  Los aspectos éticos caminan siempre juntos a los de carácter estético y por ende con los económicos, mirados siempre con “los ojos de los pueblos y las comunidades”, pues no necesariamente el poder y la riqueza están asociados a vida plena y alegría por que las fuerzas físicas interactúan con las fuerzas sociales creadas por las sensaciones, percepciones y la espiritualidad de nuestros pueblos ancestrales.

Al mismo tiempo, de manera sencilla y didáctica vamos encontrando el  camino hacia la salud y la libertad, el proceso de formación de la conciencia ecológica que se inicia en el hogar, en aquella memoria colectiva que nace con la infancia, con los símbolos, los saberes y las prácticas culturales de respeto y pertenencia a la Madre Tierra; que desde las experiencias cotidianas y la imaginación de un mundo libre, y un planeta sano, superan y discrepan en la forma y los contenidos de la retórica y la falacia de los discursos de los enemigos del pueblo que recomiendan bañarse menos mientras se adueñan de los ríos, envenenan el agua,  humillan a los dignos, y criminalizan a los que defienden los derechos de la naturaleza.

Agua u Oro, refleja la contradicción, la lucha entre la dictadura de las multinacionales de la minería y los pueblos que defienden la vida; entre dos formas de ver, de sentir, de amar y escuchar; entre el lucro y el amor a la vida; entre los que creemos en la plenitud de la vida, y los que confunden “lo grandote con grandeza”; cemento y hierro como bienestar; bono con libertad, asistencialismo y hospitalismo con salud.

Los testimonios de la resistencia, se visibilizan a lo largo del texto, pero además hay testimonios fotográficos que hablan por sí mismos. Las fuentes de agua envenenadas, las montañas convertidas en ruinas, los peces muertos, los niños de plomo de Cajamarca,  son signos de una enfermedad mucho más grave que cualquier tipo de cáncer: “la deshumanización de la humanidad”.  Dubos hace más de 40 años,  afirmaba  “la supervivencia no es suficiente, el problema fundamental no es la destrucción del ambiente, sino su degradación, y no es la muerte, sino la existencia sin significado de los seres humanos” (2).

Agua u Oro, una obra que la deberíamos leer todos y todas, los profesionales de la salud y la vida, los soñadores y los realistas, los  alentadores de la minería metálica y los ecologistas, los que están por el lucro y los que defienden la vida, los activistas sociales y los burócratas bonificados, al final todos y todas tendremos que mirarnos un día en el espejo de la historia con nuestros rostros carcomidos por el “cáncer de la mentira”, el engaño y el dinero, o con el rostro de la dignidad y la libertad.

Agua u Oro, lleva las voces de resistencia de los pueblos y comunidades del Austro ecuatoriano; aquellas voces vivas que al decir de Eduardo Galeano, (3)  “…nacen del fuego, el agua, el aire, y la tierra, las mismas voces que cantan y danzan, las que detendrán la codicia y alegrarán al sol…”

Arturo Quizhpe Peralta Md. MsC
Miembro del Comité Coordinador del Movimiento para la Salud de los Pueblos. 

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS.

1. Aldo Leopold. A Second Country Almanac. New York, Oxford University Press, 1949.
2. Dubos René, citado en Moberg, Carol, L. Friend of the Good Earth. American Society for Microbiology. Washington 2005.
3. Galeano, E. Úselo y Tírelo. El mundo visto de una ecología latinoamericana. 2011.

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