España: Así son los murcianos de Ecuador

19 marzo, 2012

Imagen Espana: Asi son los murcianos de Ecuador

47.183 ecuatorianos viven en la Región; llegaron hace una década para hacer aquí su vida, aunque ahora muchos piensan en volver.

Cuando el médico Jorge Patricio Álvarez huele el cebiche de camarones que le preparan en el restaurante Bolinga, junto a la estación de autobuses de Murcia, siente por un momento que los 8.966 kilómetros que le separan de su casa de Guayaquil se acortan un poco. Lo mismo le ocurre a Rocío Vargas Celi, propietaria de Vilcabamba Tours, una agencia de viajes de Alcantarilla, cuando encuentra en el mercado las frutas y flores que dan color a su país. Pero los cebiches y las frutas, y las tiendas latinas repletas de salsas y refrescos, son a estas alturas algo más que un recuerdo lejano de su tierra. Son ya, una década después de que comenzase el fenómeno de la inmigración, parte de la Región. 47.183 ecuatorianos viven en Murcia, según la estadística de tarjetas de residencia en vigor. Son la segunda comunidad inmigrante más numerosa -solo superada por la marroquí- y están integrados en el mercado laboral -aunque ahora sufran la crisis con especial dureza- la escuela y los barrios.

‘La Verdad’ se acerca hoy a la colonia ecuatoriana en Murcia para ofrecer, a través de 5 ciudadanos con diferentes trayectorias vitales, una radiografía de este potente colectivo, que ayer recibió la visita del presidente Rafael Correa.

Un médico de familia, una empresaria, una empleada en un negocio familiar, un parado y una representante del movimiento indígena -muy numeroso en la Región- reflejan la enorme variedad de un colectivo que muchas veces se ha reducido a tópicos y a estereotipos. «Los ecuatorianos somos gente muy trabajadora, es un pueblo que vino a España porque quería salir adelante», resume Rocío Vargas. Esta propietaria de una agencia de viajes especializada en el público latino es un ejemplo de lo que en tiempos de crecimiento económico fue un pujante sector: el de los negocios destinados a los inmigrantes recién llegados. Restaurantes, peluquerías, locutorios y tiendas de alimentación como la carnicería en la que trabaja Maribel Mosquera, situada junto al Museo Salzillo. Es un negocio familiar, y ahora sufre como todos la fuerte caída del consumo. «Se nota muchísimo, tanto que mi marido y yo nos estamos planteando dejar nuestra casa, porque no nos da para pagar la hipoteca, de 850 euros», admite.

Pero su tienda resiste, como tantas otras que en los últimos diez años han cambiado la fisonomía de barrios como el de San Andrés, de Murcia. Pese a las dificultades, el paisaje urbano que surgió de los años en los que Murcia pareció El Dorado ha llegado para quedarse. «Son establecimientos que se mantienen pese a todo», subraya Cecilia Erique Sarango, cónsul de Ecuador en Murcia.

El despacho de la representante diplomática es un remanso de paz en una oficina repleta a diario de decenas de ecuatorianos que hacen cola para hacer sus gestiones. Muchos de ellos tratan de solucionar trámites burocráticos para poder volver a su tierra, acogiéndose a alguno de los planes de retorno que los gobiernos español y ecuatoriano han puesto en marcha en los últimos años. 1.336 ecuatorianos en paro han vuelto ya a su país a través del programa que les permite cobrar en dos pagos únicos la prestación por desempleo a la que tienen derecho.

«El 87% de los extranjeros que se han apuntado a este plan son de Ecuador. Son sin duda quienes más están regresando a su país de origen», explica José Gabriel Ruiz, secretario de la Delegación del Gobierno. Eso tiene una explicación: Rafael Correa ha apostado fuerte por el regreso de sus compatriotas, en una estrategia que pretende aprovechar los ahorros que los inmigrantes han conseguido en Europa y la formación que aquí han adquirido para relanzar ahora Ecuador. «El primer mandatario que firmó el plan de retorno voluntario con España fue Correa», recuerda Fulgencio Puche, hasta hace apenas un mes director de la Oficina de Extranjería.

El presidente ecuatoriano volvió ayer en Murcia, en un encuentro con asociaciones de inmigrantes en el Pabellón Príncipe de Asturias, a animar a sus ciudadanos a que vuelvan a casa. Su gobierno está intentado darles todas las facilidades posibles. Quienes piden el regreso pueden trasladar su coche y su menaje sin tener que pagar aranceles, y además «se les ofrecen herramientas para que puedan encontrar allí trabajo», explica la cónsul, Cecilia Erique Sarango. 8.000 personas se han acogido en toda España a ese plan, conocido como Bienvenido a Casa. No hay datos por comunidades autónomas.

Una comunidad menguante

El padrón municipal refleja que, como efecto de esta política y de la crisis en la Región, la comunidad ecuatoriana ha ido menguando en los últimos años. Si en 2007 había 47.437 empadronados, a 31 de diciembre de 2011 la cifra había bajado a 43.085, lo que representa un descenso de más del 9%.

Las cifras no sorprenden si se tienen en cuenta los estragos que el desempleo está causando en este colectivo. 5.149 inmigrantes ecuatorianos están a día de hoy inscritos en las filas del paro en la Región. Sin embargo, el número no responde a la realidad del problema. Primero porque 1.336 desempleados ya no figuran en esa lista sencillamente porque volvieron a Ecuador, y después porque sigue habiendo una economía no regularizada. Según los cálculos del consulado, al menos un 30% de los ecuatorianos que viven en la Región está en paro.

Destrucción de empleo

La caída del 40% en el número de afiliados a la Seguridad Social entre 2007 y 2011 refleja la brutal caída del empleo. Ahora hay 18.063 ecuatorianos afiliados en Murcia, frente a los 30.636 de 2007. Parte de ese descenso ha ido a parar a la economía sumergida. «Mucha gente que trabajaba en el sector de la construcción ha terminado en la agricultura. Es una especie de vuelta a empezar. Llegaron a España sin nada y empezaron en el campo. Después, con el ‘boom’, encontraron buenos trabajos en la construcción, compraron viviendas y se hipotecaron. Ahora, se han quedado sin empleo y sin casa, y han tenido que volver al mismo sitio del inicio», explica Cecilia Erique. Es el caso de Manuel Encalada, que se ha enrolado en las campañas agrícolas en Francia tras perder su trabajo en una empresa de grúas y también su casa. Es el fin del sueño del dorado español.

Pero la colonia ecuatoriana en Murcia es muy amplia, y no puede resumirse en un único perfil determinado. Hay quienes, como Rocío Vargas o la familia Mosquera, se han hecho a sí mismos hasta convertirse en empresarios de éxito. Otros, como el médico Jorge Patricio Álvarez, llegaron ya en plena crisis económica, y lo hicieron para quedarse. Trabaja desde 2009 en los consultorios de Pliego y Campos del Río, y su objetivo es abrir una consulta privada por las tardes en la que pueda aplicar sus conocimientos del Máster en Medicina Estética que acaba de terminar. «España tiene un sistema de salud muy organizado y muy bueno», señala.

Muchos ecuatorianos han venido a Murcia con la formación recibida en su país, pero se encuentran con que aquí no se les reconoce. «Conocemos a maestros que están limpiando casas, e incluso a una abogada en esa situación», cuenta Dorisky Lucía, la esposa de Jorge Patricio Álvarez. Rocío Vargas, la propietaria de la agencia Vilcabamba Tours de Alcantarilla, fue, a su llegada a España, un caso similar. Se dejó Medicina para trabajar en Madrid en el servicio doméstico. Pero estudió Empresariales en la UNED y salió adelante. Así es la comunidad ecuatoriana que vive en la Región, más de 47.000 personas que llegaron a trabajar y fueron fundamentales para que Murcia pudiese vivir sus años de expansión económica. No siempre se ha reconocido esa aportación y ahora, en tiempos difíciles, conviene recordarla.

Cuando el médico Jorge Patricio Álvarez huele el cebiche de camarones que le preparan en el restaurante Bolinga, junto a la estación de autobuses de Murcia, siente por un momento que los 8.966 kilómetros que le separan de su casa de Guayaquil se acortan un poco. Lo mismo le ocurre a Rocío Vargas Celi, propietaria de Vilcabamba Tours, una agencia de viajes de Alcantarilla, cuando encuentra en el mercado las frutas y flores que dan color a su país. Pero los cebiches y las frutas, y las tiendas latinas repletas de salsas y refrescos, son a estas alturas algo más que un recuerdo lejano de su tierra. Son ya, una década después de que comenzase el fenómeno de la inmigración, parte de la Región. 47.183 ecuatorianos viven en Murcia, según la estadística de tarjetas de residencia en vigor. Son la segunda comunidad inmigrante más numerosa -solo superada por la marroquí- y están integrados en el mercado laboral -aunque ahora sufran la crisis con especial dureza- la escuela y los barrios.

Fuente: laverdad.es

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