Ecuador: El agua color de la Wiphala inundó Quito

26 marzo, 2012

Imagen Ecuador: El agua color de la Wiphala inundo Quito

La resistencia y la lucha de un pueblo digno

Por Natalia Sierra

A propósito de la marcha por la defensa del Agua, la Vida y la Dignidad, concebida en el seno del movimiento social integrado por los pueblos indígenas, negros, montubios y mestizos, organizaciones de campesinos, mujeres, estudiantes y pobladores; sindicatos de trabajadores públicos y privados; colectivos de jóvenes y ecologistas, etc., el gobierno de la llamada Revolución Ciudadana lanzó una campaña de control ideológico y político  discordante con el programa democrático con el cual llegó a Carondelet.  Este Régimen ha retomado mecanismos obscenos de hacer política, propios de Gobiernos autoritarios que el país querría olvidar.

La intención de la campaña publicitaria desplegada por el Estado, a través de los medios de comunicación, fue sin duda alguna deslegitimar de todas las formas posibles las justas demandas del pueblo ante la política antipopular  y autoritaria del gobierno de la llamada  Revolución Ciudadana. Estrategia mediática que consistió en:

Insultos racistas y discriminatorios que denigran la identidad de los pueblos y nacionalidades que hacen este Ecuador plurinacional. Acusaciones infundadas de desestabilización y golpismo que solo existen en las mentes paranoicas de aquellos funcionarios de gobierno que dudan de la aceptación y  respaldo  del pueblo a quien representan.

Desacreditación de los dirigentes sociales, a quienes se les minimiza a nivel político- ideológico tachándoles de  agentes de la CIA, de estar manipulados por la derecha, de infantiles, de izquierda boba, tirapiedras, garroteros, fundamentalistas, de primitivos por no querer la explotación minera, y tantas otras absurdas y malintencionadas descalificaciones. Lo que es peor aún, se los quiere denigrar humanamente calificándoles de “emplumados”, “pelagatos”, “ponchos dorados”, en un despliegue vergonzoso de estigmatizaciones racistas que lastiman nuestro fundamento cultural.   Se establecen  diferenciaciones jerárquicas entre los funcionarios y partidarios del Régimen y los  dirigentes indígenas y sociales que se oponen a su política antipopular, clasificación propia de procesos colonizadores que buscan la dominación cultural. No otra cosas quiso hacer el presidente de la República Rafael Correa cundo dijo: yo no voy a contestar a Quishpe, para eso podré delegar a una asesora de mediano rango medio[1]. ¿Qué  es lo que trata de decir?, ¿Qué el Prefecto Salvador Quishpe no está a su nivel? O cuando dijo, refiriéndose al compañero José Acacho sin inmutarse: lo mejor es ni siquiera darle importancia a esa gente, tú te das cuenta del nivel intelectual y moral de un Acacho,  ese pobre hombre no puede pensar ni razonar.  No se explica cómo en un supuesto proceso revolucionario  su máxima figura  puede hacer este tipo de referencias clasistas, racistas, discriminatorias propia de un patriarca colonizador.

Usurpación de las reivindicaciones populares y de sus símbolos, con lo cual se intenta resquebrajar dividir y confundir la lucha social y popular. Provocaciones tramposas, comparaciones malintencionadas, etc. En definitiva, una campaña que mostró con absoluta nitidez la preocupación del Gobierno por la reactivación de la movilización social. Campaña publicitaria que, como sabemos,  es una práctica política del actual Régimen con la que busca  desacreditar con ofensas, insultos y acusaciones mentirosas la lucha social que se opone a su proyecto extractivista y autoritario. Cabe preguntarse ¿con qué recursos se paga toda esta campaña publicitaria en contra de las organizaciones sociales?

No contentos con esta campaña se prohibió al transporte interprovincial que trasladen a las personas, de las diferentes comunidades y regiones del país,  que  quería acompañar la marcha por la vida, amenazándoles a los transportistas con retirarles los permisos de circulación. Por el contrario, el Gobierno movilizó de varias provincias  a sus “simpatizantes” sin ningún problema, otorgándoles facilidades como: transporte, permisos para que ocupen las plazas de Quito, carpas, comida, viáticos, tarimas, grupos artísticos, etc. De igual manera habría que pedir al Gobierno que informe ¿de dónde proviene  tanto recurso económico para cubrir estos gastos?

A esto se sumó la intensificación de la política clientelar que satisface efímeramente las necesidades del pueblo, buscando evitar, con esto, la construcción de una conciencia crítica al proyecto antipopular de este Régimen. Con esto se quiere confundir al pueblo y de esta manera impedir que se sumen a la movilización social que se ha comenzado a desplegar  por todo el país.

A pesar de toda la maquinaria ejecutada por el Gobierno para impedir, minimizar y boicotear la  marcha por la defesa del Agua, la Vida y la Dignidad, el pueblo ecuatoriano a través de sus organizaciones sociales y políticas mostró al país  y al mundo que estamos dispuestos a defender  nuestra dignidad humana como pueblo pluriétnico y plurinacional y con la fuerza de esta identidad defender la vida y la dignidad. Ahora el Gobierno y los grupos de poderes económicos nacionales y transnacionales saben que lucharemos para que no se imponga el modelo extractivista que contamina el agua y el aire; destruye bosques, páramos y manglares; acaba con el medio ambiente y el ecosistema donde se desenvuelve la vida en general y la humana en particular. Ahora saben que no aceptamos la criminalización de nuestras luchas, no aceptamos que se enjuicie, se persiga y se encarcele al pueblo ecuatoriano por el único delito de luchar por la vida. Sobre todo ahora saben que no pueden gobernar de espaldas al pueblo y menos contra él.

El discurso oficial ha manifestado reiteradamente que la última jornada de protesta social ha sido un “gran fracaso”, sin embargo, para “cuatro pelagatos” y unos “cuantos emplumados”, para “una débil convocatoria”, para la “orfandad y soledad de la marcha” se  movilizó  todo el aparato represivo del Estado, como muy pocos gobiernos lo han hecho ante una marcha popular. Trajeron cientos de supuestos partidarios de Alianza País de las provincias, convocaron a sus funcionarios públicos a salir a las contramarchas que organizaron,  suspendieron las clases en Quito, cercaron las instalaciones de la Asamblea Nacional, se posesionaron de las principales plazas del Centro Histórico y del  parque  del Arbolito,  símbolo tradicional de las luchas indígenas populares, todas estas medidas innecesaria para una marcha, que la llamada Revolución Ciudadana tildó de insignificante. Según parece las medidas que tomaron, más allá de su falso discurso, muestra que la marcha por la Vida, el Agua y la Dignidad asustó al Gobierno.

Pese a que la estrategia gubernamental ha sido desestructurar y dividir a los movimientos populares, la marcha por la defensa del Agua, la Vida y la Dignidad es la clara manifestación de la voluntad de unidad de las organizaciones sociales y la izquierda ecuatoriana. Unidad necesaria para trabajar por las justas demandas del pueblo ecuatoriano, ante la traición que la llamada Revolución Ciudadana comete en contra del programa político de las organizaciones sociales, expresado en gran medida en la Constitución del 2008.

Por sobre todo lo que pueda hacer el Régimen de la llamada Revolución Ciudadana para deslegitimar la lucha popular, la marcha por el Agua grabó en el corazón del pueblo la voluntad y la fuerza para defender su vida y su dignidad. La memoria histórica guardará los colores de la wiphala expresados en los rostros de la  diversidad étnica de los pueblos indígenas, afroecuatorianos, montubios y mestizos que, junto con la lluvia, inundaron Quito este 22 de marzo en homenaje al día mundial del agua. En nuestra memoria quedará  el recibimiento, acogimiento y apoyo que las distintas poblaciones y comunidades ofrendaron a los compañeros que caminaron por la ruta de la vida, el agua y la dignidad.  De igual forma recordaremos el recibimiento fraterno y solidario que los habitantes de Quito, del sur y del norte, manifestaron hacia las justas demandas de un pueblo digno, que no declinará en su lucha por construir un mundo más justo, otro mundo posible.


[1] Entrevista dada por el Presidente al periodista Ochoa en  GamaTV,  día 23 de marzo del 2012, 8am

Fuente: lalineadefuego.info

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