Ecuador: “El Limitadito”

27 marzo, 2012

Imagen Ecuador: El Limitadito
Por Luis Alberto Mendieta

Cuando Rafael Correa se enteró de que Mario Vargas Llosa había ganado el premio Nobel de Literatura para su país, mencionó, entre otras cosas, que Vargas le parecía un poco “limitadito”.

No es que Vargas Llosa sea santo político de mi devoción, pero desde el punto de vista de su trabajo literario, es parte de un proceso de construcción de la imagen auténtica, cabal si se quiere, del mestizo urbano, con una sana dosis de nostalgia, y en mi opinión, el carisma literario que le hizo merecedor del premio, ya sea que lo haya buscado denodadamente golpeando las puertas de Dios y el Diablo, o sencillamente un grupo de extranjeros haya creído oportuno el galardonarlo.

Pero vamos al tema. No me gustó nada el comentario superfluo y farandulero, propio de alguien que juzga  la Literatura como si se tratara de un programa de televisión, sin razonar en el enorme caudal de circunstancias inmediatas que influencian al escritor a pintar paisajes físicos y sicológicos que muestren un mundo real, duro o aterciopelado, pero siempre en directa conexión con su circunstancia temporal. En América Latina al menos, la crítica social desde la Literatura es frecuente por el terrible historial de racismo y saqueo que acompaña a nuestros pueblos.

El único “limitadito” aquí es quien lanzó el insulto, luego de que el tiempo se ha encargado de desenmascarar al supuesto izquierdista revolucionario, para convertirlo en un monigote más del capital, pero con una complicada trama a la que Francisco de Oliveira llama “Hegemonía al revés”. Lo que pasa es que mucha gente no discierne entre inteligencia y astucia, y el actual presidente ha hecho gala de astucia, pues siempre ocultó sus ases bajo la manga. Por ningún lado veo  inteligencia, ahora que las cartas están sobre la mesa.

Volviendo a la actual circunstancia política, esta “hegemonía al revés” de Oliveira fue elaborada a caballo del poder de la “Revolución Ciudadana” y como los dioses le dieron a entender  al hombre y sus lugartenientes. Solo ahora queda claro que la intención NUNCA fue crear una revolución, un cisma con la Historia de América Latina, sino distraer a las masas con el discurso que querían oír, mostrando “obra social” en carreteras y obras logreras, mientras en el fondo NADA cambia, la injusticia social permanece y se agrava incluso, pero en risueño silencio cómplice “revolucionario”, mientras el desempleo sigue apretando el cogote, y el campo sigue lampiño de cultivos y atención. Pero se llenan la boca hablando de “Revolución Ciudadana”.

Un comentario duro: me entristece ver cada semana a un connotado historiador quiteño al que respeto y admiro, abogando por el Diablo a través del Internet y diario “El Telégrafo”. Su despertar sin duda será una pesadilla.

Y me hago otra pregunta: ¿Seremos tan “limitaditos” también los mandantes, el pueblo ecuatoriano, como para votar de nuevo por el actual “limitado”? ¿Cuáles son las alternativas? Hay telenovela para rato.

Fuente: politicaysociedad.com

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