Hernán Higuera, premio Rey de España de periodismo: “Correa cree que combatir a la prensa es revolucionario”

4 abril, 2012

Imagen Hernan Higuera, premio Rey de Espana de periodismo: Correa cree que combatir a la prensa es revolucionario

El día en que el presidente de Ecuador enfrentó una rebelión policial, el camarógrafo que acompañaba a Higuera cayó al piso, herido por una bala de goma; tiró del cable del micrófono, tomó la cámara y transmitió, solo, lo que ocurría.

Madrid.- La rebelión policial contra el recorte de beneficios que el gobierno de Ecuador había decidido la noche anterior llevaba más de 12 horas. El presidente Rafael Correa permanecía retenido dentro del hospital de la Policía Nacional en Quito. La ciudad y el país entero se habían volcado a las calles. El gobierno denunciaba un intento de golpe. La oposición, que Correa había convertido una demanda sectorial y acotada en un conflicto general y profundo para victimizarse y sacarle rédito. El fantasma de la inestabilidad política volvía a cernirse sobre Ecuador.

Era jueves 30 de septiembre de 2010. Hernán Higuera, periodista del canal Ecuavisa, cubría los acontecimientos desde temprano. A las 20, la emisora había decido romper la cadena nacional que desde la tarde obligaba a todos los canales y radios a reproducir la transmisión de Ecuador TV, la señal oficial. Veinte minutos más tarde parecía que, tras un acuerdo, el levantamiento llegaba a su fin. La manifestación se había dispersado. Los gases lacrimógenos empezaban a disiparse. Aunque tensa, asomaba la calma. Pero no bien el auto que trasladaba a Correa hubo recorrido unos metros se desató una balacera feroz entre policías y militares. El camarógrafo que acompañaba a Higuera, Antonio Narváez, cayó al piso, herido por una bala de goma en el hombro. También Higuera se tiró al piso y se puso a rezar. Pidió estar en otro lugar. Quiso estar en otro lugar. Sano y salvo. Fue cuando se dio cuenta, por el televisor de retorno que llevaba en la mano, que la transmisión nunca se había cortado y que el periodista que seguía los hechos desde el estudio continuaba con el relato. Higuera no pensó más que en hacer su trabajo. Tiró del cable del micrófono y agarró la cámara. Durante los siguientes 45 minutos transmitió, solo, lo que ocurría, agazapado por momentos detrás de un poste, a metros del fuego cruzado. Vio incluso caer a uno de los policías muertos esa noche.

Un año y tres meses después de aquella noche, Higuera recibió en Madrid y de manos del Rey Juan Carlos I el Premio de Periodismo Rey de España, que cada año otorgan la Agencia EFE y la Agencia Española de Cooperación Internacional (Aecid). La cobertura “30 de septiembre: entre la vida y la muerte” fue elegida por “la relevancia de los acontecimientos” y por “el peligro que corrieron los periodistas”. El camarógrafo Narváez también fue premiado.

Higuera conversó con LA NACIÓN pocas horas después de la entrega. Repasó aquella noche del pasado, durante la que murieron seis personas y 230 resultaron heridas. Pero también habló de la actualidad de los medios en Ecuador y de la difícil relación de Correa con la prensa y los periodistas. Describió un país polarizado, con una oposición endeble y desarticulada, de una revolución a medias y de un clima de intolerancia.

- ¿Por qué decidió seguir con la transmisión después de que su camarógrafo cayera herido?

- Fue uno de esos momentos en los que a uno le invade la adrenalina, le entra la noticia a las venas y dice: “O me quedo o me voy”. Es un momento inexplicable. No pensé demasiado. Era lo que tenía que hacer y lo hice.

- ¿En algún momento se arrepintió de haberse quedado?

- No. Porque con lo que informamos colaboramos a que mucha gente se hiciera su criterio de lo que ocurrió la noche del 30 de septiembre.

- ¿Por qué decidió Ecuavisa salirse de la cadena nacional?

- Porque a esa altura [a las 20], un grupo de gente contraria al gobierno se había ido al edificio de los medios públicos y dañado las instalaciones. Incluso lograron entrar. Querían información también del otro lado, no sólo del lado oficial. Analizando todo eso los directivos de Ecuavisa decidieron romper con la cadena y entrar con el informativo inmediatamente: informar todo lo que la gente no había visto hasta ese momento.

- ¿Sufrieron usted o el canal alguna represalia por la cobertura?

- Ninguna. Justamente porque creo que se hizo dentro de parámetros periodísticos. No tomamos partido por nadie, cumplimos con la tarea de informar como se debía.

- ¿Hubo un motín, un golpe o un presidente que aprovechó una situación?

- Eso nadie lo sabe con certeza. Pero todo Ecuador es consciente de que la situación pudo haberse resuelto de otra manera. Si Correa estuvo secuestrado o si se quedó allí por propia voluntad no me corresponde a mí decirlo, sino a la Justicia. Que el presidente diga lo que sabe, que se desclasifiquen todos los documentos, que nos permitan saber la verdad.

- ¿Cambió el vínculo de Correa con los medios a partir del 30 de septiembre?

- Por supuesto. Hubo una radicalización de parte del gobierno y se agudizó el conflicto con los medios, justamente porque Correa cree que algunos medios estuvieron detrás de lo que ocurrió ese día, algo que todavía no ha podido demostrar. El 30 de septiembre ha marcado aún más la intolerancia del presidente a las críticas a cómo se manejó el tema y al gobierno en general. La intolerancia del gobierno es marcada y generalizada a todos los temas. Si tú como periodista llegas a establecer de manera documentada que hubo un acto de corrupción, te descalifican. Ni siquiera se comprometen a investigarlo. Inmediatamente te amenazan con enjuiciarte por haber publicado algo que no les cae bien.

- ¿Cómo es ser periodista en Ecuador hoy?

- Muy difícil, muy complicado. La actividad está absolutamente polarizada.

- ¿Por qué?

- Porque todo el mundo está pendiente de lo que haces y lo que dices. Hay periodistas que han sido perseguidos, que han sido ridiculizados en cadenas nacionales, que han sido objeto de agresión verbal y física también por parte de quienes creen que hay una revolución que debe centrarse en el enfrentamiento con la prensa. Correa cree que combatir a la prensa es revolucionario, pero se equivoca. Combatir la pobreza, la falta de servicios de salud y educación, el enriquecimiento para una sola clase social, eso es revolución.

- ¿De qué habla Correa cuando alude a la dictadura de los medios?

- No sé. Sería bueno que le pregunten a él. La pregunta sería ¿quién tiene más medios hoy por hoy en Ecuador? Hay medios incautados que debieron haber sido vendidos hace mucho tiempo, medios que se han repartido de manera no muy transparente. A él habría que preguntarle a qué se refiere.

- ¿Cómo evalúa la resolución del caso del diario El Universo?

- Es la demostración de que una palabra mal dicha según la óptica del gobierno, te puede costar la tenencia de un periódico. Hay una situación de miedo, de temor. Nadie se anima a investigar al poder. Las cosas se van poniendo más difíciles cada día. Lo más grave es que Correa logró mantener al país en vilo durante un año con ese tema. Pero, ¿qué más pasó en ese año? ¿En qué se revolucionó durante un año mientras estaban pendientes de una sentencia por 40 millones de dólares? Creo que se han dedicado a cosas que no nos benefician a todos los ecuatorianos, sino sólo a unos pocos y que todavía tienen una gran deuda pendiente con la sociedad, sobre todo en temas sociales.

- ¿Qué responsabilidad le cabe a la oposición frente a este panorama?

- Es que no hay oposición ni propuesta. La oposición está desarticulada y es incapaz de ofrecer alternativas. Hoy los únicos que dan batalla son los medios. Y nos están arrastrando a ser actores políticos, pero no lo somos. No nos corresponde.

- ¿Qué significa el premio?

- Es un reconocimiento al trabajo de todos los periodistas ecuatorianos.

- ¿Por qué a todos?

- Porque a todos nos toca enfrentar una situación difícil. Hay una sociedad dividida en la que los periodistas de los medios oficiales y los de los medios privados son los malos. Al final de la película todos somos vilipendiados de la misma manera: unos por quienes respaldan al gobierno, y otros por los que creen que están vendidos al gobierno.

- ¿Pensó en dejar de ser periodista?

- No, nunca. Nací para hacer esto. Y por más difíciles que sean las circunstancias para ejercer esta bella profesión, voy a seguir haciéndolo. Siempre habrá manera de contar los hechos, de decir la verdad. El tiempo siempre será nuestro gran aliado.

Los otros ganadores

Además de Higuera y Narváez, ganaron el Premio Rey de España el periodista y escritor boliviano Fernando Molina, por su artículo “Pensar Hispanoamérica: el inicio”, sobre el descubrimiento del Nuevo Mundo y los mexicanos Dalia Martínez Delgado y Humberto Padgett León por un reportaje sobre “la república marihuanera” en la región de Tierra Caliente. El programa de investigación “Made in Bajo Flores”, sobre las actividades ilegales en talleres clandestinos en los barrios pobres de Buenos Aires, obtuvo el premio en la categoría radio. El trabajo, realizado por el equipo dirigido por el argentino Alberto Emilio Recanatini, fue emitido por FM La Tribu. En la categoría de periodismo digital se alzó con el premio el especial multimedia “Juicio a las Juntas”, una infografía interactiva publicada en Clarin.com por un equipo dirigido por el periodista Pablo Loscri. El brasileño Wilton Júnior fue distinguido en la categoría de Fotografía, y el periodista español Ricardo Cantalapiedra, del diario El País, recibió el Don Quijote de Periodismo al mejor trabajo escrito.

Fuente: lanacion.com.ar

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