83 911 ecuatorianos quedarían al margen de cobertura sanitaria en España

27 abril, 2012

Imagen 83 911 ecuatorianos quedarian al margen de cobertura sanitaria en Espana

Patricio Inca, de 36 años y padre de dos hijos, ya no se podrá enfermar. Este ecuatoriano cayó en la irregularidad hace un año porque le denegaron la renovación de su permiso de residencia.

El argumento es que habría permanecido fuera de España seis meses, plazo que contempla la Ley de Extranjería para la extinción del permiso de residencia.

“Fueron cinco meses y 18 días. Los pasajes de avión lo confirman. Nunca me habría quedado más porque sabía lo que podía pasar”, asegura. Viajó a Ecuador a acompañar a su hija de cuatro años que enfermó gravemente y debía ser operada.

Ahora Patricio afronta una dramática situación. Al no tener papeles nadie le contrata y la única salida para regularizarse es presentar un contrato de trabajo.

A ello se suma un problema mayor. Desde el 31 de agosto ya no podrá ir al médico. Esa es la fecha impuesta por el gobierno de Mariano Rajoy -a través de decreto ley- para dejar sin efecto las tarjetas sanitarias de las personas irregulares. Hasta hoy, estos ciudadanos podían acceder a ese beneficio con un documento para ‘personas sin recursos económicos suficientes’.

La medida excluye a este colectivo -excepto a los menores de edad- de la atención primaria e integral y queda reducida a urgencias y cobertura en el embarazo, parto y posparto.

“El decreto provocará dos situaciones. Excluirá socialmente a las personas irregulares, si estas padecen una enfermedad crónica no se nos permitirá atenderles y hacerles un seguimiento. Y generará riesgo social en el caso de que alguna presente una enfermedad transmisible o infecciosa”, dice Salvador Tranche, secretario de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, Semfyc.

La situación es especialmente dramática. Unas 500 000 personas irregulares residen en España. Sin embargo, no existen datos fiables sobre la irregularidad del colectivo ecuatoriano.

Los compatriotas empadronados -no es un requisito tener “papeles” para inscribirse- son 306 380 (fuente Instituto Nacional de Estadística), cifra inferior a quienes poseen un certificado de registro o tarjeta de residencia en vigor, 403 380 según el Ministerio de Empleo español. Por otro lado, 83 911 connacionales poseen actualmente la tarjeta sanitaria para “personas sin recursos”, según el Tribunal de Cuentas.

Esto no significa que todos estén en la irregularidad. Muchos han dejado de cotizar porque han agotado su prestación de desempleo aunque mantienen un permiso de residencia en vigor. Al no cotizar, estos residentes legales también se verían directamente afectados por la nueva norma.

“Temo por mi salud, hasta por mi vida. Si no puedo ir al médico ¿cómo me van a detectar una enfermedad? Si me duele algo ¿debo aguantarme?”, se pregunta Patricio, cuya esposa y dos hijos regresaron a Ecuador hace dos años debido a la crisis económica.

Para Tranche, el recorte puede resultar contraproducente.

“La atención en urgencias es más cara, requiere mayor tecnología y se hacen más pruebas. Igual se convierte en un bumerán que queriendo ahorrar se gasta más”, sostiene. Para él los ingresos que producirá este recorte serán “irrisorios frente al daño que se ocasionará a un colectivo muy vulnerable”.

El boliviano José Luis M. ya vive esa situación de indefensión. “Fui al centro de salud y no me quisieron atender. Me duele la cabeza, no veo bien y tengo mucho estrés”, relata. No le renovaron su documentación debido a una infracción de tránsito que cometió.

Y aunque el decreto sanitario no ha entrado en vigor, en su dispensario le negaron la tarjeta por no tener “papeles”.

Todo esto le ha sumido en un estado de depresión y estrés. Unido a niveles altos de colesterol. “Le estoy automedicando, no me queda más”, dice su esposa Elsa.

Afortunadamente, no todos los médicos son como el de José Luis. Tranche cree que serán muchos los objetores de conciencia. Por lo menos él lo será. “Voy a seguir atendiendo a mis pacientes aunque me digan que no tienen tarjeta sanitaria. Cada médico debe hacer una reflexión, se trata de un planteamiento ético”. Todos los informes realizados por profesionales médicos revelan que los residentes extranjeros utilizan mucho menos que los españoles los servicios sanitarios: consultan un 7% menos al médico de cabecera y un 16,5 menos al especialista. Y solo el 5% del gasto sanitario lo absorben los inmigrantes.

Fuente: Diario El Comercio de Ecuador

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