Educación-Ecuador: Reformas inconsultas y crisis

28 mayo, 2012

Imagen Educacion Ecuador: Reformas inconsultas y crisis

Por Ulbio Cárdenas S.

La educación ha sido siempre objeto de debate y en ese proceso cuenta mucho el rol estatal. En Ecuador, los gobiernos miraron al hecho educativo como un gasto y actualmente como inversión, pero en la práctica, ningún régimen la ha reconocido como un derecho, habiéndola manejado, desde sus exclusivos puntos de vista, al margen del debate con los actores educativos e imponiendo reformas inconsultas, que han sumido a esta actividad en una grave crisis. En los años setenta una dictadura, autoproclamada de revolucionaria, trató de resolver la carencia de infraestructura imponiendo la jornada única; para supuestamente permitir que en un mismo local funcionen hasta tres establecimientos en jornadas diferentes. El magisterio y su organización señalaron que esa medida ocultaba el abandono presupuestario y trataba de alejar al maestro de la comunidad. Los maestros levantaron la exigencia de mayor presupuesto.

En los ochenta, terminada la luna de miel del “reestreno democrático”, con la crisis de la deuda a la vista y bajo las presiones del FMI, el gobierno democristiano de Hurtado planteó la autogestión educativa; intentando descargar sobre la comunidad el financiamiento educacional, liberando grandes recursos para el servicio de la deuda. En los noventa soplaban fuerte los vientos privatizadores y de municipalización de la educación; pues, mientras más arreciaba la crisis de la deuda, el presupuesto educativo se ubicó en los niveles más bajos. Bajo la muletilla neoliberal de achicamiento del Estado, eliminaron la producción de textos escolares oficiales, favoreciendo a las grandes editoras, cuyos textos con impresión de primera, mostraban falencias en contenidos y orientaciones. Paralelamente, dispusieron salir del modelo conductista que prioriza contenidos, para reemplazarlo con los aprendizajes significativos y por competencias, que desarrollan destrezas y valores, en educación básica y competencias en el bachillerato. Esa innovación no se reflejó en una adecuada capacitación docente, ni fue evaluada, peor implementada, manteniendo la educación anclada en las prácticas del pasado; mientras los técnicos siguen elaborando propuestas al margen de docentes y estudiantes; profundizando el divorcio entre teoría y práctica.

En tanto esto ocurría en el lado oficial, los maestros y su organización, levantaban como bandera la aplicación de la norma constitucional de destinar no menos del treinta por ciento del PGE para educación; y exigían que de ese monto se priorice la inversión en capacitación docente masiva, infraestructura, implementación, incremento de partidas para transformar las  escuelas unitarias, mejoramiento de las condiciones de vida de los maestros, archivo de los proyectos privatizadores y de municipalización. Para ello levantaron intensas jornadas de lucha, que lejos de ser la causa de la crisis educacional fueron más bien la respuesta magisterial al irresponsable manejo oficial del problema educativo.

En medio de este escenario, al iniciar el tercer milenio se abrió paso un proyecto político, que planteaba gobernar con los trabajadores, campesinos, indígenas, maestros, estudiantes; con un sistema de participación y transparencia; que en el plano educativo recogía las principales banderas de lucha de maestros y estudiantes. Llegaba la denominada revolución ciudadana, cuya praxis en el campo educativo será analizada en una nueva entrega.

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