Una historia de emigrantes a Alemania

9 junio, 2012

Imagen Una historia de emigrantes a Alemania

Hace un tiempo organicé un pequeño casting de locutores para encontrar voces adecuadas para trabajar. Recuerdo el caso de una chica con un acento castellano ligeramente andaluz. Nada de esto me hubiera llamado la atención sino fuera porque el casting de aquel día era de alemán. Dejé que hiciera la prueba de voz y la hizo en un alemán perfecto y con acento nativo. Al terminar la prueba le pregunté si había estudiado en la escuela alemana y la respuesta fue que ella es alemana, de Colonia y de padres andaluces.

Sus padres vivían en Granada, en una zona que en los años 50 era miserable.  Un día llegó la visita de un hermano que había ido a Barcelona, lo que ellos no sabían era que de Barcelona, donde se amontonaban los inmigrantes a Montjuic, había cogido un billete de tren y un vista de turista para llegar a Alemania, en la próspera región de  Nordrhein-Westfalen .  Los convenció de que se marcharan hacia la prometedora Alemania y así lo hicieron. Se hicieron un visado de turista, luego el tren nocturno Barcelona-Berna y desde allí una serie de trenes hasta Colonia.  Allí se instalaron en el centro de la ciudad, como hicieron los que llegaron antes que ellos y como harían los que llegaron más tarde.

La vida en Colonia era muy simple, pero agotadora:  jornadas de 12 o 14 horas en fábricas donde cobraban los salarios más bajos y al volver a casa las mujeres, que habitualmente trabajaban como asistenta ‘del hogar, tenía la cena preparada por el marido.  El dinero que ganaban se enviaban ‘ en casa ’y con lo que sobraba podían más o menos vivir. En aquellos pisos diminutos y en muchos casos en mal estado, vivían varias familias españolas en condiciones que hoy llamaríamos ‘ piso patera ’.Los que podían tenían una pequeña radio a través de la que seguían el programa de Radio Barcelona ‘ De España para los Españoles ’, el programa donde seguían la actualidad del país y los familiares en España podían enviar mensajes y dedicaban canciones a los expatriados’ .

Muchos tuvieron hijos, que recibían la nacionalidad alemana y, años más tarde, quizá la española,  porque hasta el 1980 los hijos de españoles en el extranjero no eran españoles ’ . Los hijos iban a las escuelas públicas y se mezclaban con los niños alemanes.  Los hijos de los españoles a la Alemania de los años 60-70 hicieron de puente entre la cultura de acogida y la española, porque muy pocos de los que aprendieron la alemán y utilizaban a los hijos para comunicarse con sus vecinos.  La vida cultural en aquellos barrios se mantenía como si fueran a la propia Andalucía: todos los productos eran importados, se podía beber vino en los bares y comer unas tapas, se celebraba la 1 ª Comunión de los niños, procesiones de Semana Santa … y la vida la hacían entre ellos. No se mezclaban porque no hablaban el idioma y muchos alemanes los rechazaban porque ‘ habían venido a tomar el trabajo a los “de aquí ”.

Así llegamos a los años 70,  cuando el  Wirtschaftswunder  acaba y empieza ‘la crisis del petróleo’, estos emigrados españoles son los primeros en quedarse en sin trabajo,  por ser los que tienen los trabajos más precarios. De repente se les invita a marcharse, se les recortan libertades, se les ridiculiza por sus costumbres que parecen tan distantes a las autóctonas y se les culpa de “ no haberse integrado ”.¿Cómo debían hacerlo si trabajaban 12 horas al día? ¿En qué momento querían que estudiaran alemán? Los grupos xenófobos en toda la Europa central que durante los años 60 los había acogido, los señala como responsables de la crisis. Algunos, efectivamente, volvieron a España.  Incluso en 1975 en Suiza, el país que más inmigrantes españoles recibió, se llegó a organizar un referéndum para expulsar del país a los inmigrantes españoles y sus descendientes.  El ‘ No ‘ganó por menos de 1 punto.

La mayoría,  más de 1 millón de españoles emigrados se quedaron  como hicieron los padres de la chica del casting.  Lucharon por superar las penurias y salir porque habían conseguido papeles para la residencia estable, pero muchos de los sus vecinos del barrio no tuvieron tanta suerte.  Tantos y tantos habían marchado de España  en condición de ilegales, pagando cuantiosas sumas de dinero a funcionarios del régimen que traficaban con los que querían irse, y los hacían pasar la frontera escondidos los camiones y maleteros de los coches  o con visados ​​de turista con la esperanza de encontrar un trabajo en Europa y regularizar la situación. La mayoría de los españoles que marcharon entre los 50 y los 70 se quedaron en Alemania, Suiza, Francia, Holanda … Se cree que los cerca de 2 millones de emigrantes de los años 60, menos de un 10% volvieron a España.

Todo esto no nos debería sonar de algo?  Quizás hoy los alemanes de los años 60 somos nosotros y los españoles de los años 60 son los que han cruzado el Estrecho o el Atlántico para encontrar un trabajo.  En los 70 , cuando la brutal crisis del petróleo destrozó el tejido industrial europeo,  las voces racistas, xenófobas o simplemente ignorantes clamaron para que los inmigrantes fueran, como si el hecho de trabajar fuera presupone ser un esclavo porque no puede tener ningún derecho.  No hace tantos años España era un país de emigrantes, pobre y con un paro que, a pesar de no existir datos oficiales, podía rondar el 30% de media. Los que dejaron su país a los 60 como los que lo hicieron durante la próspera década de 2000, lo hicieron por la esperanza de un nuevo futuro, no para tomar el trabajo a nadie. Y no abandonaron su cultura y origen, porque quien pierde el origen pierde la identidad.  Si esto lo tenemos tan claro con la ‘nuestra’ cultura ¿por qué les pedimos a los inmigrantes de hoy que abandonen su?.

Cada vez que un  García-Albiol cualquier os hable de combatir la multiculturalidad  y de amargar legalmente la vida a los de fuera, que una  Sánchez-Camacho os hable de que ‘primero los de casa’  o que un  Anglada le haga un discurso xenófobo , recuerde que  no hace tantos años “los moros” de Colonia, los “sudacas” de Zurich y los ‘usurpadores de puestos de trabajo’ de Amsterdam eran gente que había huido de una dictadura opresiva y una miseria intolerable, como tantos hicieron durante los años 2000 para venir a trabajar y vivir en nuestro país.

Si quieres saber más sobre la desconocida realidad de la emigración española durante los años 60-70, os recomiendo …

  • El magnífico programa ‘ Documentos RNE ’sobre los movimientos migratorios en España desde el siglo XVII hasta 2009.
  • La película ‘ Solino ’de Fatih Akin, sobre una familia italiana que va a trabajar en el Valle del Ruhr.
  • Y también ‘ Vente para Alemania, Pepe ’, que en clave de humor habla de las penurias de unos españoles en Munich.

Fuente: fonsesquerra

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