Ecuador: ¿Qué está pasando en Yasuní?

21 junio, 2012

Imagen Ecuador: ¿Qué está pasando en Yasuní?

Visita a la Comunidad de Llanchama, en el Parque Nacional Yasuní.

Entre las personas que viven en las comunidades Kichwa de la ribera del Napo, el relato es unánime: la afectación petrolera es generalizada. Un poblador de Samona Yuturi relata que la explotación petrolera en su comunidad, dentro del campo Edén, ha contaminado la laguna de la que conseguían pescado, varios mecheros ubicados a un kilómetro de su comunidad, hacen que las cenizas lleguen en ocasiones hasta sus casas.

Se tomó el río Tiputini, para llegar hasta el Parque Nacional Yasuní. Cerca de la desembocadura del Tiputini, en la comunidad de Yanayaku, nos encontramos con el pozo Tiputini, justo al lado de la comunidad. Se trata de un pozo de exploración, que está ubicado a unos 100 metros de las viviendas. Según sus pobladores, el proyecto incluye 14 plataformas de perforación que cambiarían completamente la fisionomía de su territorio, provocando además una segura contaminación de las aguas, fuente de vida para las personas de la comunidad y de las comunidades aledañas.

Nuestro viaje llegaba hasta Llanchama, última comunidad kichwa antes del territorio waorani. En este momento la comunidad continua viviendo en una situación de resistencia frente a las presiones y engaños que está ejerciendo Petroamazonas, tal y como han denunciado sus pobladores en medios nacionales. Según nos relataban los pobladores kichwas del Tiputini, como las comunidades no querían firmar con Petroamazonas, su estrategia ha sido llevar a las asambleas a los médicos de la compañía, ofrecer dinero a los pobladores, o decirles que todas las comunidades habían firmado ya, cosa totalmente falsa.

La comunidad de Llanchama se encuentra dentro del Bloque 31, pero la desembocadura en el río Napo (donde se encuentra Boca Tiputini o Puerto Miranda) estaría ya en el Bloque ITT. Las presiones que está ejerciendo Petroamazonas son para conseguir el permiso de las comunidades para realizar la sísmica 3D y la exploración petrolera, que permita dejar el territorio listo para la explotación, disputa que lleva aproximadamente un año.

La comunidad de Llanchama, ya dentro del Parque Nacional Yasuní, sabe muy bien cuál es su tesoro: en media hora de caminata, se puede apreciar la belleza de la enorme biodiversidad y vigorosidad de la naturaleza. Se pueden observar multitud de aves como loros de distintos colores, tucanes, garzas grises, azules; boas o tortugas de agua, multitud de especies de monos, enormes insectos, en los lodazales hay mamíferos que van a desparasitarse… y el verde es absoluto.

De la mano de uno de los habitantes de Llanchama, pudimos apreciar la riqueza que supone la selva para su forma de vida: hay árboles que sirven para curar el “mal aire”, para rallar los alimentos, hacer canastos, como anticonceptivos, para hacer artesanías, curar una picadura de serpiente, o hacer instrumentos de viento. Todo lo necesario para la vida está en la selva a la que pertenecen. Sin selva, dejan de ser quienes son.

La comunidad de Llanchama, por tanto, tiene totalmente claro por qué no quiere la explotación petrolera en su comunidad, así lo han decidido en sus asambleas, y el relato de sus habitantes es unánime contra la llegada de las compañías petroleras. Estas personas mantienen gran parte de su forma tradicional de vida y la llegada de Petroamazonas a su territorio implicaría la destrucción de su agua, de sus piscinas, de sus cultivos, los animales que cazan y pescan, la aculturación y pérdida de los saberes tradicionales, etc.

Además, en Llanchama tienen ya la experiencia del engaño de las compañías petroleras. Hace algo más de 10 años, la compañía CGC hizo un pozo de exploración en su territorio, dejando una piscina de desechos que con las lluvias ha rebosado en múltiples ocasiones, y prometió un monto de dólares por la construcción del pozo y del campamento de trabajadores que nunca entregó a la comunidad. Además, realizaron la sísmica 2D, reventando literalmente la vida en las lagunas, que tienen un fuerte contenido espiritual, y tras las explosiones, emergieron una gran cantidad de animales muertos, dejando sin espíritus a estas lagunas sagradas, según los pobladores del sector.

La experiencia de la CGC, dejó un profundo sentimiento de humillación y engaño, que se puede apreciar en las caras de las personas de Llanchama cuando relatan lo sucedido. Dicen que en esa ocasión no sabían las consecuencias de dejar entrar a la compañía, pero ahora están concienciados y experimentados, y no volverán a dejarlas pasar.

Las comunidades amazónicas que conocimos no están dispuestas a tolerar más engaños, más destrucción, más saqueo, son aún muy vulnerables para hacer frente a la capacidad de aplastamiento del motor del sistema capitalista, por lo que la defensa de este hermoso paraje del Yasuní es responsabilidad de todos.

Por: Guardianes del Yasuní

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