España: A perro flaco todo se le vuelven pulgas. Debates necesarios pero inoportunos

14 julio, 2012

España: A perro flaco todo se le vuelven pulgas. Debates necesarios pero inoportunos

Debates necesarios pero inoportunos.

Hacia 1950 el ingeniero estadounidense Edwad Murphy formuló la ley que lleva su nombre y que en su primera formulación dice: «Todo lo que va mal, si aún puede empeorar, termina empeorando». En español hay dos viejos refranes, varios siglos anteriores, que seguramente inspiraron a Murphy, que le quitan a este la patente de originalidad: «Éramos pocos y parió la abuela» y «A perro flaco todo se le vuelven pulgas». En este momento, cuando las incertidumbres sobre la salida de la crisis son mayores, se han producido varios inoportunos partos de la abuela produciendo nuevos desconciertos e introduciendo en la arena política debates necesarios pero inoportunos.

Cuando parecía que la mayoría de los gobiernos europeos, monitorizados por el eje franco-alemán, estaban convencidos de que, para salir de la crisis, primero había que efectuar ajustes fiscales y recortes presupuestarios muy duros, el éxito del socialista François Hollande en las elecciones francesas ha hecho tambalear las previsiones sobre la estrategia futura de la Unión Europea. Hollande defiende la prioridad de, más que recortar, inyectar fondos en las economías nacionales para crecer y crear empleo, aunque no se controle tanto el endeudamiento. En general, la izquierda europea y los sindicatos aplauden el posible cambio, y la derecha, el centro y los ministros de Hacienda alertan contra el riesgo de que la línea Hollande es «pan para hoy y más hambre para mañana».

ORTODOXIA O HETERODOXIA

Hollande considera que la exigencia, bajo pena de graves sanciones por parte de la Unión Europea de que el déficit presupuestario de cada Estado miembro no supere el 3 por ciento del PIB es demasiado rígida y produce contracción económica y paro. En consecuencia, hará todo lo posible para que se flexibilice este límite y, por tanto, para modificar el pacto de estabilidad de 1997.

El debate entre la ortodoxia presupuestaria y la heterodoxia seguirá dividiendo a los europeos. La posibilidad de que la UE imponga un gobierno técnico y no político, como hizo con Prodi en Italia, es real. La intervención amenaza como un fantasma permanentemente agazapado detrás de la puerta. No se puede huir hacia adelante con Hollande, porque el fantasma correrá más que nosotros.

CONTROL DEL GASTO

Ante la propuesta de Hollande, Ángela Merkel, con la energía que le caracteriza, ha salido inmediatamente a la palestra: «El pacto fiscal de 1997, suscrito y ratificado por 25 de los 27 miembros de la UE y ratificado ya por 13 de ellos, no se puede volver a negociar».

Pero no es oportuno agitar estas discusiones en estos momentos, cuando muchos tenemos ya el cinturón a medio estrechar y se nos ha convencido de que la austeridad es el camino para que se pueda pagar la enorme deuda externa y de que sólo después de sanear las cuentas públicas se puede aspirar a crecer sosteniblemente. Discutir ahora si son galgos o podencos sólo conduce a perder un tiempo precioso y a alejar del horizonte tanto el ajuste fiscal (5,8 % en España a fin de año) como la reactivación económica.

Bienvenidos sean los nuevos fondos europeos específicamente liberados para la reactivación económica, pero sin rebajar a ninguno de los gobiernos la exigencia de máximo rigor en el control del gasto.

LA MONARQUÍA CUESTIONADA

El que en España, o en cualquier país, monárquicos y republicanos discutan y argumenten sus convicciones sin restricción alguna es un ejercicio muy saludable de democracia real. Pero ni los partidos republicanos ni los ciudadanos no afiliados que lo son han planteado un referéndum sobre la monarquía y menos sobre la idoneidad del monarca Juan Carlos I, al que la mayoría considera un eje básico de la transición, reconociendo que, sin su claridad de objetivos y su innata habilidad para integrar contrarios, la restauración democrática, inevitable a la muerte de Franco, hubiera sido traumática.

Pero el paso del tiempo y algunos errores de bulto, cometidos tanto por el rey como por miembros de su familia, han ido agujerando el prestigio de la corona. El tardío y en parte ambiguo rechazo de la conducta de su yerno Iñaki Urdangarín, procesado por graves acusaciones de corrupción, estafa y fraude fiscal, hicieron llover sospechas y dudas sobre la Casa Real en relación a negocios y patrocinios de dudosa moralidad y legalidad.

RESCOLDOS MAL APAGADOS

El 14 de abril nos enteramos de que el rey había sido operado en la clínica San José de Madrid de una fractura de cadera que se produjo en el curso de una cacería de elefantes en Bostwana. El efecto en la opinión pública fue instantáneo. Las redes sociales hervían: ecologistas, republicanos, 15-M, antisistema pedían la abdicación, cosa que también pidieron personalidades de la talla del gran sociólogo de la información Manuel Castells.

Muchos comentaristas y buena parte de la calle censuraban la falta de sensibilidad del rey que se divierte con los ricos cuando su pueblo sufre la peor de las crisis. Abrumado por la resonancia y temeroso del riesgo en que había puesto a la monarquía, el rey pidió públicamente perdón y prometió no volver a hacer un acto similar. Monárquicos y juancarlistas consideraron zanjado el asunto. Pero en el resto de la sociedad quedó el rescoldo mal apagado y el cuestionamiento de la monarquía encontró también argumentos en la falta de ejemplaridad de la vida privada del monarca.

REFERÉNDUM INOPORTUNO

Con la que está cayendo, cuando caminamos hacia los seis millones de parados y la carrera por el control del déficit nos flagela y nos puede despeñar a todos, cuando necesitamos concentrar energías y aunar esfuerzos, plantear un referéndum sobre monarquía o república es tan inoportuno como el parto de la abuela. Ojalá este debate no aleje a los españoles de su principal tarea colectiva, que es la de levantar el país de la postración en que se halla.

Acosados por todas partes

La ola nacionalizadora que se ha desatado en muchos países hispanoamericanos ha afectado y, probablemente, seguirá afectando negativamente a los intereses españoles. Argentina ha expropiado la participación mayoritaria de REPSOL en Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). Bolivia ha nacionalizado la Red Eléctrica participada por ENDESA. El presidente boliviano Evo Morales garantizó casi de inmediato el pago del justiprecio, aunque declaraciones posteriores minimizan la indemnización hasta dejarla en la insignificancia; la presidenta argentina Cristina Fernández de Kitchner no ha concretado ni cifras ni plazos, pero, como la nacionalización de REPSOL se ha ido anunciando a plazos, las acciones de la empresa española se han devaluado en bolsa y, como las cotizaciones son una de las bases para la valoración, es de temer que el precio fijado por el Gobierno argentino esté tan alejado de la valoración hecha por REPSOL que se avecine un horizonte de pleito interminable.

Julián Abad.
ventanaeuropea.es

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