Ecuador: Calidad de la atencion medica y precarizacion laboral

3 agosto, 2012

A propósito del incremento de la jornada laboral de los médicos tratantes del sector público en el Ecuador, cabe hacerse una pregunta:

¿Si los médicos sufren desgastes considerables en su capacidad, luego de 4 horas de atención en medicina general o especialidad, no es lógico suponer que la afectación, con una carga laboral de 8 horas diarias, es la calidad de la atención médica?

Pues si, así es, lo que hoy aparece, en forma prejuiciosa, como que es bueno que todo el sector público deba trabajar 8 horas para eliminar unas supuestas prebendas (coloq.), indudablemente mañana se convertirá en un problema de salud pública; la experiencia de ignorar las consecuencias de la sobrexplotación de los profesionales de la salud, por parte de los gobiernos y de sus equipos terapéuticos, promoviendo jornadas de trabajo más allá de lo técnicamente permitido, tiene efectos “en el desarrollo de la calidad de la atención efectiva y cálida…” como demuestra la experiencia de otros países[1]. El abandono, distanciamiento, imprudencia, negligencia, maltrato, abuso, consciente o no[2], son síntomas derivados de esta afectación. El bienestar del enfermo depende directamente del bienestar del médico[3].

¿Mayores atenciones médicas por sobre la calidad y una mejor relación personal? o ¿Calidad y relación personal por sobre la cantidad de atenciones médicas?; ¿Capital por sobre el hombre o el hombre sobre el capital? Una discusión que antes de llegar al ámbito filosófico se resuelve técnica y constitucionalmente. Si se trata de priorizar la salud para un buen y mejor vivir, ¿No sería correcto cubrir las 24 horas de atención (como dispone la norma), con varios médicos en capacidad al 100%, en lugar de hacerlo con los mismos médicos en capacidad al 45, 38, 32 y 25%?

Si tomamos como ejemplo al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social IESS, podemos darnos cuenta que en los hospitales de segundo y tercer nivel existen problemas de demanda no cubierta y déficit en los estándares de calidad. ¿Consultas de 15 minutos? ¿Citas para después de 1, 2, 3 meses o más? ¿Cirugías con fecha incierta? ¿Déficit de camas? No se responden con excusas o una falsa propaganda de bienestar que habla de infraestructura (si lo hubiere) o equipamiento como quiere hacer creer el gobierno.

La deuda de la larga noche neoliberal con los profesionales de la salud, se repite en el gobierno de Rafael Correa Delgado, para ellos no son importantes las reivindicaciones sobre la actualización de conocimientos y de postgrado impulsados desde el Estado; la jerarquización del trabajo y la eliminación de la precariedad, entre otras cosas, para evitar: muertes, lesiones, complicaciones o secuelas catastróficas; incumplimientos en el cuidado (caídas, escaras, quemaduras) e infecciones nosocomiales; falta de guías, procedimientos, algoritmos y procesos de asistencia;  errores de  diagnóstico (anatomía patológica, laboratorio, HIV, imágenes); altas prematuras o sin debida constancia de las indicaciones ambulatorias; error en la identificación del paciente, de lado o de nivel quirúrgicos, oblitos, entre otros; llamada mala práctica médica (o litigiosidad indebida)[4].

“Nuestra posición es muy simple… Nosotros recomendamos que la atención de salud no debe exceder las seis horas, como señalan estudios internacionales, para evitar el cansancio del profesional”[5], dijo Alberto Narváez, Presidente de los Médicos ecuatorianos y las razones son ciertas. A esto hay que añadir que el gobierno debería mantener el costo hora que ganan como médicos de 4, a la hora de calcular los nuevos salarios de 8 horas; el principio constitucional señala que no existe trabajo gratuito, pero tampoco pago incompleto.

La reorganización del servicio público, en tiempos de la “revolución ciudadana”, sirve para mejorar el desempeño del mercado, del capital y la tasa de ganancia del sector privado; en mejor de los casos sirve para modernizar el Estado burgués, pero en ninguno para  beneficiar a los trabajadores.

Prolongar la jornada e intensificar la producción en el sector público, al igual que en el sector privado, se llama sobreexplotación y precarización laboral; como cuando afectan el poder negociador de los sindicatos y de los trabajadores; cuando evitan el incremento de salarios; cuando abaratan el despido; eliminan las indemnizaciones; o, promueven la contratación temporal por sobre la indefinida.

Todo lo que conlleva hacia la inseguridad, incertidumbre, angustia, inconformidad, desventaja remunerativa, desigualdad entre empleados (nuevos y anteriores), confrontación entre ocupados y desocupados, pauperización de las condiciones de trabajo, falta de garantías en las condiciones socioeconómicas mínimas y suficientes para una supervivencia digna: se denomina precariedad laboral con un mismo resultado: el deterioro integral de la calidad de vida de los trabajadores.

DR. WASHINGTON ALAJO A.
ABOGADO


[1]Marisol Jara Madrigal, Análisis de la relación de la incidencia del síndrome del burnout en la calidad de la atención que brindan los(as) funcionarios(as) que laboran con personas adultas mayores en el hospital nacional psiquiátrico, Costa Rica, 2010.
[2] DE LA CUESTA, AJ, El maltrato de personas mayores. Detección y prevención desde un prima criminológico interdisciplinar, Instituto Vasco de Criminología, Madrid, España, 2005, pág. 205.
[3] MACE, Rabins, El día de 36 horas. Editorial Paidós, Barcelona España, 2004, pág. 325.
[4] FERRERÍA, Juan Carlos, “Responsabilidad profesional y seguridad en la atención médica y sanitaria”. Mayo 2007. IIE. Academia Nacional de Medicina, Buenos Aires.
[5] NARVÁEZ, Alberto, declaraciones para El Comercio .

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