Un corazon entendido. Aji Picante para el Alma

27 agosto, 2012

Un corazon entendido. Aji Picante para el Alma

No hay mayor responsabilidad que la que llega a tener en sus manos un gobernante o mandatario, pues de sus decisiones depende el futuro de millones de seres humanos, incluyendo la vida misma que es el bien más preciado. En el libro de la Biblia denominado Primera de Reyes, en su capítulo 3, encontramos el relato del sueño del Rey Salomón, a quien Dios le dice: “pide lo que quieras que yo te lo daré”, ante lo cual Salomón responde: “… da pues a tu siervo, corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo…”

Cuenta el relato, que agradó a Dios que Salomón pidiese esto, y le dijo: “Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni riquezas, ni la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti, inteligencia para oír juicio, he  aquí lo he hecho conforme a tus palabras, he aquí que te he dado corazón sabio y entendido”.

¿Cuántos mandatarios en el transcurso de la historia, incluyendo nuestros días, habrán sido capaces de pedir a Dios sabiduría y no riquezas, poder, deleites y hasta la vida de sus enemigos? ¿Cuántos gobernantes, lo que buscan es acumular mayor poder y perpetuarse en él, utilizando abusivamente los recursos del mismo pueblo para hacerse propaganda y seducir a los más simples, sobornar a otros, y amedrentar o perseguir a quienes se le oponen o critican?

¿A quién acuden en realidad, estos personajes, pidiendo más poder y ayuda para fortalecer sus planes egoístas y perversos? Seguramente a Dios no es, pues si un gobernante tiene a Dios como centro de su vida, no será un hombre cargado de de ambiciones, odio y resentimiento; no será un individuo cuya lengua vitupere a quienes no están de acuerdo con él, pues, si pidiese sabiduría, esta se reflejaría en palabras de paz que busquen unir a la gente, no dividirla.

Pero, el pueblo también debe pedir sabiduría a Dios para abrir su mente y no caer en trampas, pues seres como Nerón, Calígula, Hitler, Mussolini, etc., surgen en todas las épocas, con gran habilidad para engañar con discursos que exaltan las emociones, aunque más tarde los lleven a terribles crisis que incluyen derramamientos de sangre, pues nada los detiene con tal de mantenerse en el poder.

Un pueblo debe pedir sabiduría para empezar entendiendo que ningún ser humano es superior a otro y por tanto no se puede idolatrar a nadie, debe comprender que los gobernantes son sólo encargados de la administración del Estado y del ejercicio de funciones a favor de la población; que por esto, a nadie debe permitirse permanecer en el poder por mucho tiempo, y que quienes más pregonan amar a la Patria y más utilizan la propaganda, son los más ambiciosos y por ende quienes más daño son capaces de hacer para lograr sus propósitos.

Cuenta el relato bíblico que Dios, ante el humilde y sincero pedido del Rey Salomón, aún le dio aquello que no pidió: riquezas, gloria y alargó sus días sobre la tierra. ¿Seremos capaces de entender esto?

Por William Sánchez Aveiga.

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