Notas sin fronteras: Al Ecuador le urge un modelo moral

28 agosto, 2012

Notas sin fronteras: Al Ecuador le urge un modelo moral

Por Ricardo Pico Mora

Analizando los últimos treinta años en la vida democrática del Ecuador podemos apreciar una herida casi de muerte en su sociedad, esto porque un país que tal parece no tiene claro un concepto de lo que es la moralidad en la política y quizás los más terrible en sus propios ciudadano; nos lleva a pensar que algo pasa con los ecuatorianos de ayer y con los ecuatorianos de hoy. Una sociedad que da a la corrupción un carácter intrínseco es realmente una sociedad corrompida, una sociedad donde social-mente se llega a aceptar la corrupción y a los corruptos como algo normal es sin duda una sociedad muerta en valores y en ética y quizás una sociedad sin derecho a existir como tal.

Resulta inexplicable sin este concepto comprender lo que ocurre en el Ecuador actual y lo que ha ocurrido en éste en las tres últimas décadas, donde todos sus gobierno sin excepción se han caracterizado, más que, por sus buenas acciones en el desempeño del encargo gobernativo, por los grandes escándalos de corrupción que han existido dentro de su seno, donde amigos. compadres y parientes del inquilino de  Carondelet han sido los protagonistas.

Así viajando en el recuerdo nos llega a la memoria el negociado de la sucretización de la deuda privada para con ello beneficiar a los grupos de poder que eran cercanos al régimen de Oswaldo Hurtado, también por aquella época tuvimos el caso del arroz con gorgojo donde el principal implicado fue el entonces mejor amigo del presidente Hurtado, el tristemente celebre Jamil Mahuad a quien los ecuatorianos  sin ningún concepto de lo que es la moralidad en la política elegiríamos posteriormente como presidente del Ecuador con las tan nefastas consecuencias que ya son por todos conocidas y donde nuevamente los beneficiados fueron los círculos de poder integrados por banqueros y empresarios corruptos.

En este ejercicio-memoria como no traer a acotación al gobierno social-cristiano de Leon Febres Cordero donde fueron grandes los casos de corrupción denunciados por la prensa y conocidos por la justicia y que sin embargo todos los involucrados fueron luego elegidos nuevamente para cargos públicos, así tenemos a Javier Neira que fue el principal encausado en el caso ecua-hospital y que sin embargo luego de su huida a Miami fue candidato a la presidencia de la República  y también diputado nacional por esa corriente partidista. Al propio Leon Febres Cordero que fue enjuiciado por el caso Ran Gazit y luego elegido alcalde de la mayor ciudad del Ecuador.

Al abogado Bucaram que fue señalado y enjuiciado por malos manejos en su administración municipal y luego fue elegido presidente del país con un periodo presidencial acortado por un golpe de estado pero no exento de negociados y malos manejos de los recursos de la nación.

En fin son innumerables los casos de corrupción en todos los gobiernos de los últimos treinta años, para ejemplo el caso de los camiones de basura, el caso de gastos reservados, el caso de la Perimetral, el caso flores y miel, el caso de la mochila escolar, el caso de las aduanas paralelas de Jacobito Bucaram, el caso de las muñecas de trapo, el caso de la ropa sucia, el caso Andrade Gutierres, el caso Verduga, el caso de las visas a ciudadanos chinos, el caso de la garita tres en Guayaquil,  el caso de las aduanas en la versión del cura Flores, el caso Oxi. Y por supuesto los casos de corrupción que también se han dado en este gobierno de la revolución ciudadana como el caso del famoso del come cheques… amigo intimo del presidente Rafael Correa, el caso de las ambulancias de la ministra Chang, el negociado del ministerio de inclusión social donde se desaparecieron como por arte de magia el dinero de la mortuoria de más de veinte mil ciudadanos beneficiados, el reciente caso de la narco valija.

Por todo ello es a todas luces muy claro que el Ecuador carece de un modelo solido de moral política pero también de moralidad ciudadana porque votar por todos estos corruptos que fueron en su día señalados, enjuiciados y muchos sentenciados, para que vuelvan nuevamente a manejar la cosa publica, es un acto que hiere de muerte a la sociedad y que, de no remediarse de forma urgente terminará inexorablemente con la misma tal cual la conocemos hoy.

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