Madrid-Espana: Nada ni nadie es perfecto

24 septiembre, 2012

Madrid-Espana: Nada ni nadie es perfecto

A la espera de la gota fría, aunque no viva en el Mediterráneo, nos encontramos pacientes y médicos en la maraña de cambios que el Gobierno central y local: versión regionalista, nacionalista o con vocación de Estado nos van metiendo. La gota fría es lo más parecido a un huracán en terrenos colindantes de un mar templado, llueve una barbaridad en poco tiempo. Todos tenemos la sensación de que pasan muchas cosas sin que explote por algún lado y mientras tanto, en la consulta seguimos día a día.

La cartilla de dispensación ha sido una idea genial. Para aumentar la productividad de los administrativos de los centros, a la consejería se le ocurre un sistema “cartonario y racionador” de escritura a mano, tras la comprobación “informática” de la categoría de pensionista pobre y menos pobre, para adjudicar unos máximos de gasto en medicamentos de 8 o 18 euros mensuales. Ciertamente, este registro de máximos de los precios imputables tendría sentido en aquellos pacientes de un gran consumo de medicamentos crónicos que vayan a superar en la aportación esa cantidad. Pues no, cartoncillo para todos, a mano y renovable mes a mes. La farmacia, deseosa de agradar al pagador, pide la tarjetita a todos, aunque lleve una receta de un medicamento de 1,25 euros PVP, no sea que a lo largo del mes vaya a superar la cifra. La picaresca aparece rápidamente en Españistan: si el consumo de medicamentos es alto, el paciente quiere llevarse recetas para tres meses el mismo día, que más vale pagar 8 euros en un mes que 21 en tres meses. Fácil cuenta. ¿Dónde pone que yo no puedo dar recetas para tres meses para evitar la picaresca? Así te das cuenta de que los que diseñan los sistemas no tienen ni idea ni han estado en su vida en una consulta médica de atención primaria haciendo miles de recetas.

Los inmigrantes irregulares empiezan su calvario. Al pinchar la historia clínica electrónica, sale la nueva clasificación: Transeúnte sin residencia, sin cobertura farmacéutica. Es decir, les puedes atender pero no recetar, salvo las supuestas excepciones de salud pública. La insulina de la historia de mi paciente diabética tipo 1 ha tornado a un gris claro que no permite imprimir. A pagar o a esperar la cetoacidosis que entonces te pondrán gratis “Insulina urgente”

Ya estamos haciendo “recetas blancas” de los fármacos desfinanciados. Hoy he tenido el placer y la satisfacción de recetar un PROMETAX parches 9.5 a una paciente con demencia tipo Alzheimer avanzada y decirle a la familia que la LACTULOSA se la compren, que España está muy mal y hay que ahorrar. A veces hablan de la evaluación de medicamentos para decidir su financiación ¿verdad?

Fuente: vicentebaos.blogspot.de

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