Nueve de Octubre en Guayaquil

5 octubre, 2012

Geográfica y estratégica, Guayaquil, la colonial
Era la perla preciada por su astillero y arsenal.
Corazón propio y ajeno la quería en libertad.
Pues de ella dependía en América la equidad.
Bolívar estaba en Pasto y al Sur no podía pasar.
San Martin en Perú, doliente, sus tropas veía menguar.
Una luz necesitaban, que les dé más voluntad:
La de la Aurora Gloriosa que los ayude a marchar.
El apoyo de civiles que hoy anónimos reposan,
De poetas, militares y hasta de damas hermosas
Se tornó en potente hierro que la Fragua de Vulcano
Vio enrojecer y forjarse en sólo ocho días soleados.
Aunque el Padre Querejasú de la Iglesia San Francisco
Alertó al Gobernador Vivero sobre esta revolución,
Pensando sin fundamento un rumor así imprevisto
Éste bajó la guardia de su escuadrón en el Malecón.
Con sagacidad se unieron el Cuartel de Granaderos,
La Batería de Las Cruces y hasta el Escuadrón Daule.
Con precisión decisiva cayeron Pascual Vivero,
García del Barrio, el Capitán Villalba y también José Elizalde.
El lunes nueve de octubre de mil ochocientos veinte,
Con la pérdida de sangre de tan sólo un ser humano,
Guayaquil, celeste y blanco, altiva e independiente,
Extendió a toda América la libertad de sus manos.
Aguirre, Antepara, Arrieta, Bejarano, Casilari, Cornejo, Correa, Elizalde, Escobedo,
Espantoso, Febres-Cordero, Garaicoa, García Gómez, Herrera, Lavayen, Letamendi,
Loro, Maldonado, Marcos, Menéndez, Morlás, Nájera, Oyarvide, Peña, Rivas, Roca,
Sáenz, Santader, Urdaneta, Villamil, Vivero, Ximena y Zerda,
Son nombres que junto al de José Joaquín de Olmedo
Debe dar merecido honor todo buen guayaquileño.
La independencia de Guayaquil fue más que trascendental.
Y de ahí Samborondón, Daule, Babahoyo, Baba, Naranjal,
Jipijapa, Portoviejo, Montecristi, Cuenca, Loja y Tulcán,
Consiguieron por su parte sus ansias de libertad.
“Que nada se destruya hasta no poder edificar”
El sabio poeta Olmedo acotó, sin parpadear.
Y en pocos días había ya un Reglamento Provisorio
Que equivale a la primera Constitución de este pueblo meritorio.José Joaquín de Olmedo, Jefe Político y Gobernador Civil
De la Provincia Independiente de Guayaquil
Plasmó esta gesta octubrina en las crónicas valerosas
Y legó al mundo el fulgor de aquella Aurora Gloriosa.
© Karina Gálvez
www.karinagalvez.com

 

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