Ecuatorianos, agobiados, en huelga por deudas en Espana

12 noviembre, 2012

Imagen Ecuatorianos, agobiados, en huelga por deudas en Espana

Buscando un futuro mejor, Jorge Herrera vendió su pequeño negocio en Quito y hace 20 años emigró a la España del boom económico. Ahora, víctima de la crisis, está sin trabajo, al borde del desahucio y deseoso, como muchos latinoamericanos, de volver a su país.

“Somos gente de otro país que vinimos aquí a vivir un sueño, a buscar otra vida mejor y lo que nos hemos encontrado son sueños frustrados”, afirma este ecuatoriano de 41 años, que junto con otros inmigrantes acampa frente a un banco madrileño para reclamar “una solución a esta pesadilla”.

Protegiéndose del frío con mantas y gruesos abrigos, desde hace más de dos semanas hacen turnos para ocupar esta pequeña porción de calle, donde pasan las horas charlando o jugando al dominó, determinados a quedarse hasta que los libren de una deuda que los ata al país ibérico.

Con un crédito de 120.000 euros (unos 153.000 dólares), Jorge compró un departamento en Madrid en el 2003.

“Entonces España era otro mundo, había muchas oportunidades, yo trabajaba en la hostelería y no dejaban de llamarme, tenía unos ingresos buenos y estábamos muy bien”, recuerda el ecuatoriano.

Pero en el 2008 estalló la burbuja inmobiliaria y desde entonces el desempleo no dejó de crecer: en septiembre pasado afectaba al 25% de los trabajadores, pero a cerca del 40% de los inmigrantes.

“Una vez que te quedas sin trabajo no es que no quieras pagar al banco, es que necesitas el dinero para comer”, dice Jorge, que tiene esposa y dos hijos.

Tras ocho meses sin reembolsar el préstamo, ahora están al borde del desalojo y con el peso de una deuda que, según la legislación española, los bancos pueden seguir exigiendo incluso después de confiscar la vivienda.

“Nuestros dirigentes tienen que hacer algo”, afirma.

El problema de los desahucios, que desde el 2008 dejó a 350.000 personas sin hogar, es el efecto más dramático de la crisis española, provocando incluso varios suicidios. Para remediarlo, gobierno y oposición comenzarán a negociar hoy una moratoria, a la espera de la cual una primera entidad bancaria ya decidió congelar todas las expulsiones.

Pero aunque el problema afecta a españoles y extranjeros por igual, estos son más vulnerables, lamenta Manuel Arboleda, ecuatoriano de 50 años.

“Los inmigrantes estamos solos, si te echan de casa no tienes familia que te acoja, lo único que tienes aquí son amigos que están en la misma situación o peor que tú”, afirma.

La situación se ve agravada con las políticas de austeridad, añade su compatriota Alexandra Mosquera, de 44 años. “Ahora cuando pierdes el trabajo, pierdes también la tarjeta sanitaria”, dice. Dicha tarjeta hasta septiembre pasado permitía a los sin papeles utilizar gratuitamente los servicios de salud.

Frente a todo esto, muchos se plantean regresar a su tierra.

“Si nos desalojan nos tendremos que ir porque el dinero que entraría en casa no bastaría para sustentarnos a todos”, afirma Nadia Díaz, madre de dos niños de 10 y 12 años, originaria de Guayaquil. “Pero antes de irnos queremos subsanar el problema y no quedarnos con una deuda que te hace dormir intranquilo”, afirma.

También Herrera quiere regularizar su situación antes de abandonar el país. Por eso se sumó a esta protesta, que reclama, entre otras medidas, que se condonen las deudas hipotecarias.

“El motivo de la protesta es ese ahora mismo, dejar solucionada tu vida, no dejar una deuda en España, sobre todo pensando en el futuro; en sí, un día tus hijos quieren volver, y poder retornar a tu país para empezar una nueva vida”, afirma.

Con 306.380 personas en el 2011, la ecuatoriana es la mayor comunidad de latinos en España, por delante de colombianos y bolivianos, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Pero tras el estallido de la crisis, su número empezó a decrecer, llegando a caer un 15,1% el año pasado.

Fuente: eluniverso.com

 

 

 

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