Ecuador: Burros y borregos

27 noviembre, 2012

Imagen-Ecuador: Burros y borregos

En una clase de ortografía, el profesor de los primeros años de educación básica explicaría a sus alumnos que se escribe con “b” larga (fonema labial) ambos nombres.

Hace pocos días, como nunca antes ocurrió en los eventos  preelectorales del país, un grupo de jóvenes  intentó inscribir como postulante a asambleísta, en el Consejo Nacional Electoral, CNE, del Guayas, a un burro bien enjaezado y acicalado, y hasta con una corbata verde limón que pendía de su pescuezo. El CNE negó la inscripción por obvias razones.

Daniel Molina, uno de los jóvenes auspiciantes de esta pintoresca postulación, con el nombre de Don Burro, asambleísta por la lista 0, llegó hasta el umbral del CNE. En una pancarta se leía: “Ni blanco, ni nulo, voten por Don Burro”. Centenares de ciudadanos se quedaron estupefactos al observar tan expresiva parodia. Molina dijo a la prensa, se supone que no a la corrupta, que la intención de postular a un burro “no es para ofender a ningún candidato”, sino para llamar la atención del electorado en el sentido de que reflexione sobre su voto, “porque al menos Don Burro va a rebuznar y no a calentar la silla y levantar la mano”, como muestra de sumisión y reverencia al régimen de turno. La misión de los asambleístas, aparte de su preparación e idoneidad, es legislar y fiscalizar los actos del Gobierno, menos permanecer sordos y mudos, sin mostrar una posición contestataria y de debate.

Que esta mordaz parodia sea aleccionadora para quienes aspiran a ser asambleístas. En Cuenca, decenas de ciudadanos, emulando a lo sucedido en Guayaquil, presentaron en el Parque Calderón, a Don Borrego, un llamativo merino (oveja, carnero o cordero), en condición de postulante a asambleísta, con objetivos similares a los propuestos por los seguidores de Don Burro que hasta ahora suman más de 28.000 en todo el país.

El burro (asno, jumento o pollino) es un solípedo que desde tiempos inmemoriales ha servido y sirve al  hombre. Es parte de pasajes bíblicos e incluso de la literatura universal con Juan Ramón Jiménez, el autor de Platero y Yo. Platero es el nombre de “un hermoso borriquillo de color blanco, peludo y dulce…”

El término burro, tan utilizado para designar a individuos de poco entendimiento, fue electoralmente actualizado. Que los frustrados postulantes, Don Burro y Don Borrego, cuyas fotografías fueron difundidas al mundo, pongan a reflexionar a los electores y aspirantes a legisladores.  Por: Julio Espinoza C.

Fuente: eltiempo.com.ec

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