Ecuador: La “Revolucion” necesita una “perestroika” por Carlos Sagnay de la Bastida

9 enero, 2013

Imagen-Ecuador: La "Revolucion" necesita una "perestroika"

Las revoluciones se dan cuando todo un pueblo desea un cambio profundo en una sociedad y sobre todo cuando los ciudadanos ya no tienen nada que perder aparte de las cadenas que los oprimen.

Antes de la Revolución de Octubre de 1917 existió el Domingo Sangriento de 1905, cuando el pobre pueblo ruso se levantó ante el Zar para pedir pan y recibieron balas. Y antes que María Antonieta pierda su cabeza, el pueblo francés dijo que no había pan y ella los mandó a comer ¨cake¨.

Los totalitarismos se han dado en lugares con desigualdad extrema. Y mientras los extremadamente pobres puedan satisfacer las necesidades más elementales que reclaman, mientras tengan que comer, no estarán interesados en la libertad, menos aún la libertad de expresión que nunca han tenido porque jamás han sido escuchados.

Conforme una revolución avanza y las necesidades de los ciudadanos aumentan, las deficiencias de la revolución se van notando. Como en un pueblo hay de todo, entre los revolucionarios hay gente indeseable. Las revoluciones fracasan cuando el liderazgo que al principio gozaba de inmensa popularidad, debido al objetivo común de perder las cadenas de la opresión, empieza a debilitarse debido a las corrupciones del gobierno.

Es aquí donde se diferencia el buen líder del malo. El buen líder identifica el problema y lo corrige. El líder malo usa todos los métodos posibles para esconder las deficiencias, incluyendo la represión en circunstancias extremas; teme a las voces disidentes y las protestas y trata de infundir miedo para acallarlas. En ese ambiente, quien no tiene miedo es libre. El resto es sometido a la fuerza o se autocensura y se somete por voluntad propia.

Si el líder no corrige los problemas a tiempo, llegará un momento crítico en el que necesitará una reestructuración completa, con el peligro de que la revolución se revierta, como ocurrió en la Unión Soviética con su “perestroika”. La “revolución” en nuestro país necesita una “perestroika”. Pero verdadera, no falsa.

Pero, cuidado con los falsos salvadores de la patria. Aprovechadores de las circunstancias hay muchos, en todos lados, en todo el mundo. Hay mediocridad en el opositor que no hace mención de la corrupción en un gobierno al que pretende reemplazar. Cuando existe temor de mencionarla, es porque adolece de lo mismo. Nuevo con prácticas viejas, no es nuevo. Para reemplazar algo percibido como malo, es necesario tener algo que se perciba como mejor.

Uno de los problemas de nuestra sociedad es que los valores han estado equivocados. Con frecuencia hemos visto que el mal ha sido más popular que el bien. De alguna forma los votos así lo confirmaron en muchas ocasiones, talvez debido a manipulaciones.

Es tiempo de darse cuenta que los ecuatorianos estamos en una misma nave dentro de un mar de dificultades, que nos salvaremos o nos hundiremos juntos, que no llegaremos a nuestro destino con una política de envidia, de discriminación, de lucha de clases, de ricos contra pobres, de creyentes contra infieles, de corruptos contra corruptos.

CARLOS SAGNAY DE LA BASTIDA.

 

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