Ecuador: Guerra de las encuestas por Carlos Sagnay de la Bastida

31 enero, 2013

Imagen-Ecuador: Guerra de las encuestas por Carlos Sagnay de la Bastida

Los encuestadores del presidente dicen que él tiene más de 50%, 60% de intención de voto y hasta 80% de aceptación. ¿No podemos creer, verdad? ¿Pero podemos creer a los que dicen que están en segundo puesto?

Algunos opositores al Gobierno se lanzaron de candidatos presidenciales sin buscar consensos, con la esperanza de llegar a la segunda vuelta y que todos los opositores los sigan, sin adquirir ningún compromiso, fundamentándose en el rechazo al presidente como premisa única. Por ese motivo, todos los opositores dicen, o quieren, estar segundos y a pesar de indicar que las encuestas del Gobierno no son creíbles, quieren que creamos que están en segundo lugar en esas encuestas increíbles.

¿Están usando las mismas tácticas? ¿Son esas tácticas nuevas o viejas? ¿Por qué se permite el engaño basado en encuestas amañadas? ¿Alguien que usa ese tipo de artimañas, tiene credibilidad para manejar el país? ¿No es un insulto a la inteligencia del pueblo ecuatoriano decirle que hay que votar por el opositor que tenga mayores posibilidades de llegar segundo de acuerdo a las encuestas, porque hacer lo contrario permitirá que el rival que está primero gane, a pesar de que cada vez menos personas creen en encuestas pagadas y manipuladas por los interesados? ¿No es un chantaje moral, con el que se desea ganar elecciones presidenciales con el menor esfuerzo, con el mínimo de propuestas de un cambio real tan necesario en nuestro país y con el mínimo de compromiso con los ciudadanos? ¿Quieren llegar segundos calladitos y luego  permanecer inactivos en temas de fiscalización, durante un eventual periodo presidencial, como sucede actualmente con relación a gobiernos pasados, que de la palabra no pasan a los hechos? ¿Es la supervivencia del más débil, del menos adecuado?

El diario El Telégrafo del 21 Enero 2013 indica que “el 60% de electores ya decidió por quien votar el 17 de Febrero” y presenta una encuesta de Market señalando al presidente candidato con 49%, Lasso 18%, Gutiérrez 12%, Acosta 6%, Noboa 4%, Otros 11%. Pero si el 60% decidió por quien votar, 40% no ha decidido todavía, entonces los resultados deben ser presentados a la ciudadanía de tal manera que se entienda bien que el 40% está indeciso y que esos son los votos que todos los candidatos deben perseguir y tratar de conseguir y no asumir que ese 40% va a votar de manera similar que el 60% que ya decidió su voto.

La presentación de los resultados debe ser como sigue: Indecisos 40%, Correa 29.4%, Lasso 10.8%, Lucio 7.2%, Acosta 3.6%, Noboa 2.4%, Otros 6.6%. Estos resultados indican que todos los candidatos deben trabajar fuertemente para ganarse los votos de los indecisos y no es que el candidato presidente ya tiene la victoria en el bolsillo como se trata de insinuar a través de la manipulación de los resultados, ni tampoco que el segundo debe tener el voto de todos los opositores para evitar que el que está en primer lugar gane en una sola vuelta. Más aún si consideramos que los mismos resultados de las encuestas, no sólo su presentación, son constantemente cuestionados.

Siempre habrá alguien que indique que se supone que los votos de los indecisos se distribuirán de acuerdo a la tendencia que sigue el electorado en el momento actual, que siempre se ha hecho esa suposición, que la experiencia indica que así se comporta el electorado. Pero, justamente éso es lo que debemos cambiar para que no exista la manipulación del electorado, que se deja impresionar por el triunfalismo del supuesto ganador que nos presentan las firmas encuestadoras. Las encuestas deben presentar los resultados y no lo que las firmas encuestadoras, que no rinden cuentas a nadie más que a quienes les pagan y que ni siquiera sabemos quiénes son sino que nos imaginamos, suponen.

Luego de leer en Ecuador Inmediato (29 Enero 2013) que “Santiago Cuesta (encuestador) defiende resultados y reta a Lucio Gutiérrez” a hacer una apuesta con respecto a los resultados de las elecciones presidenciales del 17 de Enero, yo me pregunto: ¿Puede un encuestador ser considerado imparcial cuando puede llegar a comprometer la imparcialidad de los resultados de su trabajo apostando? Recuerdo que en una ocasión un entrevistador me pidió que apostáramos que el precio del petróleo subiría cuando yo afirmaba que el precio bajaría. Mi respuesta fue que yo no podía apostar porque mi razonamiento era imparcial y desinteresado y si apostaba, mi pronóstico dejaba de ser imparcial.

El problema que los ecuatorianos enfrentamos es de un carácter mucho más profundo y es que poco a poco la ciudadanía no cree en nadie debido a la podredumbre del sistema.

Los candidatos de oposición deben ganarse los votos de los indecisos. Deben demostrar ser diferentes y mejores que lo existente como gobierno. No se consigue votos alienando a quienes se debe convencer, ni con insultos ni con silencio. No van a ganar votos callando acerca de problemas que preocupan a los ciudadanos, ya que no se presentan como mejores sino, al contrario, muestran sus temores cuando se trata de puntualizar errores y abusos cometidos por la presente admininistración.

CARLOS SAGNAY DE LA BASTIDA.

 

 

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