Ecuador: Guapdondelik, Tumipampa, la capital ancestral Cañari Inka

23 febrero, 2013

Imagen-Ecuador: Guapdondelik, Tumipampa, la capital ancestral Cañari Inka

Por: Alfredo Lozano Castro

Premio de investigacion en la VII Bienal Iberoamericano de Arquitectura y Urbanismo.

Extracto …

Medellin en octubre de 2010

GUAPDONDELIK, TUMIPAMPA, LA CAPITAL ANCESTRAL CAÑARI INKA

El estudio de la capital ancestral Cañari plantea incorporar nuevas metodologías para encontrar las huellas que han dejado las culturas que la han modelado, penetrar en sus significados y conceptos culturales de uso y ocupación del territorio, y formas de ordenar los centros poblados, para encontrar el sentido del lugar, reconocer sus principios fundantes, descubrir el lugar donde se recrea el cosmos, el centro donde se concentra la energía, la dinámica del entorno circundante, la función de los cerros, ríos y quebradas, e incidencia de las figuras celestes (recorrido anual del sol), etc. En este sentido, es necesario la búsqueda afanosa en mapas y planos de los hitos geográficos (cerros, nevados, lagunas, ríos, etc.), cuyas relaciones en cuanto a su ubicación, orientación, y distancias, permite entender las razones del emplazamiento de los centros poblados. Además, los recorridos por la ciudad y su entorno circundante, para desentrañar lo escondido, encontrar vestigios y comprobar datos etnohistóricos, antropológicos y arque astronómicos, así como la verificación de los puntos geográficos, en la salida y puesta del sol y determinadas constelaciones en los solsticios y equinoccios, forman parte de una nueva lectura de la ciudad, desde un enfoque integral.

En los testimonios etnohistóricos, arqueológicos, arqueo astronómicos, toponímicos, mitológicos, simbólicos, etc., se encuentran serias evidencias que permiten proponer las premisas que sustentan la configuración territorial y concepción simbólica de la primigenia ciudad Cañari en el valle de Guapondelik, que luego por extensión adopta este mismo nombre, convertida durante el gobierno inka, en Paucarpampa (nombre propio de la ciudad), o Tumipampa, nombre del valle o provincia, que los cronistas aplican a la ciudad inka, y posteriormente Cuenca, con la fundación española. Dichas premisas demuestran que los amautakuna estaban muy alertados no sólo en la construcción de obras públicas y edificaciones; sino también, en las ciencias del territorio y concepción simbólica del espacio.

Al respecto, hemos sido prolijos en recoger una serie de datos provenientes de distintos campos, de manera que posibiliten la reconstrucción del trazado de la antigua capital Cañari. La valiosa información proporcionada por los cronistas españoles e indígenas, que recoge los principios fundamentales de la planificación de las principales cabeceras provinciales (Quito, Huanuco pampa, etc.), existentes a lo largo y ancho del Tawantin suyu, sumados a otros datos específicos sobre la capital Cusco, cuyo trazado sirvió de modelo para el resto de ciudades, así como, la “geografía sagrada” u otros pormenores1, que se realizaron en la ordenación territorial nativa, sirven en la actualidad para recrear la posible organización de la ciudad y su entorno circundante.

La confederación del Tawantinsuyu, basada en un profundo sentido cósmico e identificada plenamente con la naturaleza, alcanzo a cristalizar en sus distintas manifestaciones artísticas, arquitectónicas y territoriales, el legado de conocimientos de la civilización andina. Los inkakuna aplicaron con gran acierto sus conocimientos y técnicas en la planificación territorial efectuada a lo largo y ancho del Tawantinsuyu, a más de las evidencias de los principios ordenadores en el diseño del arte cerámico y textil, como se puede apreciar en las diversas piezas arqueológicas existentes.

El establecimiento de Tumipampa, como centro geopolítico en la región Cañari, se realiza a tenor de la ordenación territorial inka, teniendo como elemento vertebrador la red vial del Capac Ñan, que atraviesa de norte a sur la región interandina. La nueva cabecera provincial se convierte en nodo de intersección de los caminos que se dirigen a los cuatro suyu, elementos principales que definen su forma y organización, al igual que el modelo del Cuzco, la ciudad principal, ó del Tawantinsuyu en mayor escala.

En atención a las necesidades de transporte y comunicación, los cuatro caminos que salían desde la kancha principal de la ciudad se dirigían hacia los cuatro suyus o regiones, resultando así el patrón de asentamiento, radial en términos de vías de comunicación y concéntrico en cuánto a categorías de uso. La estrategia de integración y modulación del espacio, a través de una importante infraestructura vial como el Capac Ñan requería de la construcción de una serie de asentamientos vinculados a este camino. Los asentamientos de primer orden fueron ciudades planeadas de acuerdo a los principios de ordenación territorial propio de los inkas: que conciben lo sagrado y administrativo en un elemento unitario, el orden general del asentamiento corresponde, en cierta manera, a la necesidad de ordenar el mundo. Cada incorporación del territorio lleva consigo una simbólica ordenación del caos existente, a través de ordenar el cosmos y los mundos que conforman la totalidad (Awa Pacha, Kay Pacha, y Uku Pacha); el ritual de fundación se completaba con la sacralización del lugar donde estaba el ushno y las principales edificaciones anexas, además de mantener el trazado de la figura totémica de la ciudad, legado de las culturas precedentes, cuya significación reviste de personalidad a la comunidad.

En efecto, la ordenación territorial indígena, según los testimonios de diversas crónicas, estaba normada por una división bi – cuatripartita del espacio; la división bipartita identifica dos parcialidades: Anan saya y Urin saya, es decir la partes alta y baja, respectivamente, al parecer, dichas partes, tienen relación con el movimiento ascendente o descendente del sol hacia los trópicos; la otra división territorial, es cuatripartita, y se correspondía con las regiones cardinales, a saber: Antisuyu, sureste-noreste; Cuntisuyu, suroeste-noroeste; Collasuyu, sureste-suroeste; y Chinchaysuyu, noreste-noroeste, respectivamente, es decir, tienen como referencia unas coordenadas terrestres. Estas divisiones espaciales dibujan coordenadas virtuales celestes y terrestres, que tienen un punto de cruce o centro: Kay Pacha (Aquí o ahora), configurando un sistema multidimensional de ordenación territorial que se aplico en todas las cabeceras provinciales, ciudades, y centros poblados mayores y menores, según la jerarquía de asentamientos poblados existentes en el Tawantin suyu (F. Guamán Poma).

La interrelación de los ejes de coordenadas que conforman las: saya (partes o sectores espaciales) y suyu (regiones territoriales), orientados a una determinada figura celeste, determina con precisión el señalamiento de dichos sectores en la ciudad o centro poblado. De aquí se deduce, que a las regiones del Anti y Chinchay suyu, corresponden a la parte Anan; en cambio, las regiones de Cunti y Colla suyu, se corresponden a la parte Urín.

La construcción de templos; kanchas ó plazas rodeadas de aposentos, ó abiertas para las celebraciones rituales; depósitos de alimentos (collca) y ropa: casas de gobierno o de servicio religioso (acllawasi): lugar de los antepasados (ayawasi o pacarinas); y otras construcciones que aparecen de forma constante en los centros inkaicos, donde los materiales constructivos que se utilizan, por lo general son los que están cerca de la región: piedra, barro, paja, entre los de mayor uso; la calidad de las edificaciones, magnitud y sencillez demuestran la aplicación de los constructores y la participación de especialistas en su elaboración, resaltando el sentido artístico cuando se emplea la piedra tallada.

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1 Dichos datos han sido recogidos exhaustivamente en el libro: Cusco –Qosqo-, modelo simbólico de la cosmología andina. Alfredo Lozano Castro. Coedición CONPLADE – IN. CONAIE. FAD-PUCE. Quito 1998.

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