Ecuador: La libertad, Victima del extractivismo

16 abril, 2013

Imagen-Ecuador: La libertad, Victima del extractivismo

Por Amparo Sigcha

“Un problema entre clanes que no tiene relación con las petroleras”, es la hipótesis que el presidente Rafael Correa maneja y que pretende impregnar en el imaginario de la ciudadanía, en relación a las muertes de miembros de los clanes waorani, tagaeri y taromenane que se dieron en marzo (5 y 28) de este año.

De este último fatal encuentro, elementos waoranis recuperaron dos niñas de la familia taromenane, como única prueba de la muerte masiva en alguna parte del Yasuní.

Esa tesis, viniendo de un Presidente, se convierte en una violación flagrante del Art. 57 de la Constitución del Estado, y del Plan de Medidas Cautelares que en el 2006 solicitó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al Estado ecuatoriano para que se proteja a los pueblos en aislamiento voluntario”, manifiesta Bartolo Ushigua, vicepresidente de la CONAIE, dirigente de la nacionalidad Zapara de la provincia de Pastaza.

“Los Waorani, Tagaeri y Taromenane siempre han estado ahí, ellos no son los invasores, pero la política petrolera les está acorralando. Para ellos (tagaeri–taronenane), una carretera, una plataforma petrolera o la tala de árboles significa la muerte. De ahí la razón para la conformación de una veeduría social para que conozca y entienda la realidad de los pueblos originarios de la Amazonia y de estas muertes”, acota Ushigua.

Eduardo Pichilingue, miembro del CDES, por su parte manifiesta que: “la sociedad occidental no alcanza a comprender que las sociedades tribales son diferentes, no solo por la caza o la recolección, si no porque necesitan su territorio de miles de hectáreas para recorrerlo, y es su sentido de pertenencia el que les lleva a defender ese territorio de los nuevos colonos y de las empresas que ingresas a esa zona”.

Sectores allegados al oficialismo inmersos en el tema, conocen que la versión presidencial está errada, y que al parecer los informes institucionales sobre el tema no llegan a manos del mandatario y, lamentablemente, sale a flote el egoísmo, el racismo y el interés por defender ciegamente a una estructura capitalista decadente; a grupos económicos extractivistas, a cambio de un desarrollo occidental que significa el empobrecimiento social y cultural de los pueblos en aislamiento voluntario, que conlleva a la reducción del espacio territorial, escases de alimentos de recolección y caza, ya que el hecho de movilizarse semi desnudos, descalzos y atraviesen grandes extensiones, no es signo de pobreza sino de cultura.

Los sobrevuelos dispuestos por el Ministerio del Ambiente y la Policía, en estos días, han dejado de lado la tesis del Ministro Wilson Pástor acerca de que: “por 17 personas no se puede parar el desarrollo del país”, pues se constató que existe una cantidad importante de casas de estos pueblos no contactados, por lo que se puede asegurar que llegarían a ser cientos o tal vez miles de personas, entre Tagaeri, Taromenane y algunos grupos de Waorani semi nómadas en aislamiento voluntario.

A todo esto se suma que el poco interés gubernamental por cuidar el idioma común entre los pueblos waorani, tagaeri y taromenane: el waoterero, tal vez único en el mundo. Que la cultura, la caza que aún se mantienen, así como la compleja elaboración de sus instrumentos de cacería, sus rituales, la adoración a sus dioses, que son el jaguar, el águila arpía, la anaconda, al dios creador Aguidongui, el sol, la luna, no tenga transcendencia en el accionar de un gobierno extractivista, irresponsable y devastador.

Las contradicciones del régimen cada vez crecen en su interior, por un lado está la decisión de la no extracción del petróleo del Yasuní en el ITT, pero se continúa con la ampliación de la carretera en el bloque 31, mientras por el otro lado, al sur, se empuja con fuerza la XI ronda petrolera, que arrincona a estos pueblos afectados que no conocen de fronteras y, ahora, ni de libertad; mientras trata de ocultar a los responsables de este inminente genocidio, cuando se critica las decisiones de la CIDH, negando las medidas cautelares; cuando se acelera la política extractivista y se siente la inoperancia de la justicia en la aplicación de las leyes; la negligencia del Estado, que en todos los tiempos ha relegado sus obligaciones con esta nacionalidad y con todas.

Por: Periódico Opción

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