Ecuador: Quito prehispanico es de la humanidad, hay que defenderlo

3 mayo, 2013

Imagen-Ecuador: Quito prehispanico es de la humanidad, hay que defenderlo

Por Arturo Prado Lima

Debajo de todo ser hay otro ser. Debajo cada cosa hay otra cosa. Incluso encima del yo profundo hay otro yo difuso, coherente o incoherente, pero ahí está. Visible ó invisible. Tangible o intangible, pero existe. Unos lo saben y otros no. Otros lo conocen pero lo ignoran. Algunos lo explotan. Otros lo viven como experiencia vital, lírica o histórica.

Con las ciudades sucede lo mismo. Debajo de ellas hay otras ciudades profundas, milenarias y tan reales que constituyen, ni más ni menos, los pilares fundamentales de las ciudades que vemos y percibimos hoy. Quito es una de ellas. Debajo de la vieja ciudad está enterrada la ciudad de las memorias. El KI-TO prehispánico que taparon con sangre y cruces los conquistadores cristianos.

La gran mayoría de las multitudes, propias y ajenas, que pueblan los muros y extramuros de la ciudad, incluidos los empresarios del turismo y los paseantes anónimos, ignoran esa génesis prehispánica sepultada bajo la ciudad colonial que todos admiran y respetan.

Hay otros grupos de personas que conocen bien esta realidad, pero que a nombre del progreso y el desarrollo actúan sobre ellas. Aquí están incluidos los dirigentes políticos y gubernamentales. Y es, precisamente a estos colectivos que hay que recordarles que cualquier plan de desarrollo que destruye la memoria es inviable para los pueblos.

Es cierto que Quito necesita resolver su gran problema de transporte masivo. Y el Metro es una de las soluciones.

Pero Quito no es una ciudad cualquiera. Allí se resume y acumula gran parte de la América Prehispánica. Debajo de las grandes catedrales coloniales, los palacios y monasterios, edificios públicos y privados se acumulan las huellas de las razas vigorosas y visionarias que antecedieron a la era cristiana. Bajo la viejas y modernas calles se entrecruzan caminos subterráneos que vienen y van a las Constelaciones del Mono, origen de Kitumbe y Llira, los padres del gran Wayanay quien con su magnífica y prolífica descendencia pobló las llanuras plácidas al pie de los Antis, según el poema de Diego Velazco.

Bajo el Quito actual está sepultado el Kipu (sistema contable); está la memoria del maíz, el sueño de los chasquis (mensajeros), y el palpitar del los mindalas (comerciantes). Allí palpita “el sacro corazón de las serpientes”: KI-TO, el reino de los colibríes.

Toda esta prehistoria corre el riesgo de desaparecer si se perfora la ciudad vieja para construir el Metro. De regreso de Bruselas, en su parada de Madrid, el poeta y también catedrático de la Universidad Central del Ecuador, Diego Velazco Andrade, me hizo un comentario tajante: quieren que la historia y la prehistoria de nuestros pueblos empiece con la llegada de los conquistadores, dijo. Me recordó que Quito es Patrimonio Cultural de la Humanidad, según la UNESCO. E instó al gobierno a optar otro tipo de solución al problema del trasporte urbano masivo de la urbe andina.

En poeta no se ha quedado en la simple queja. Ya son muchas las personas que comparten sus preocupaciones y hacen presencia activa en los lugares más emblemáticos de la ciudad pidiendo conciencia sobre este tema. La construcción del Metro no solo pone en peligro la historia subterránea, sino también la ciudad colonial, sus construcciones, sus legados, sus experiencias vitales.

Nos queda, a quienes hemos vivido, gozado o padecido la ciudad, levantar la voz en donde nos encontremos. Pedirle al gobierno que estudie más detenidamente el proyecto. Ojo. Que no estoy en contra de la solución al problema del transporte público de Quito. Es más, solucionar este problema es una obligación nacional. Si el Metro es la solución, hay otras modalidades que se pueden adoptar. Medellín hizo un Metro aéreo. Es lo más llamativo en materia de transporte urbano en América Latina. Incluso hasta sus cerros más elevados llega una especie de Metro Montañero. Quizá por ello ha sido galardonada como la ciudad más innovadora del mundo el presente año.

Los dirigentes ecuatorianos tendrán que buscar un equilibrio entre progreso y conservación de su memoria histórica. No quisiéramos ver esperpentos como los talibanes dinamitando a sus estatuas gigantes o a los soldados americanos destruyendo la milenaria biblioteca de la antigua Mesopotamia durante la invasión a Irak. No. No queremos que Quito abra más agujeros a la ya de por si ignorada prehistoria de nuestros pueblos. Lo que nos gustaría ver es cómo esa ciudad invisible se hace tangible en los planes de desarrollo humano de quienes gobiernan la ciudad y el país.

@arturopradolima

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