Ecuador: El derecho a la protesta ya no existe

19 junio, 2013

Imagen-Ecuador: El derecho a la protesta ya no existe

Los estudiantes del Colegio Central Técnico, acusados de rebelión, podrían ser condenados con penas de uno a seis años de prisión. El fiscal José Luis Jaramillo sostiene que poseen una conducta “desestabilizadora”, porque en la manifestación actuaron con un bate de beisbol y una cadena. Acusación indignante, pero también ridícula.

Los 12 estudiantes del Central Técnico van a juicio por rebelión, así decidió el juez Nelson de la Cadena en la audiencia efectuada el pasado 12 de junio. Antes, el 28 de marzo, la jueza Eliana Carvajal  no encontró motivos para que el juicio continúe y declaró el sobreseimiento, pero bastó que el presidente Correa muestre su enojo con esa decisión para que el rumbo de juicio cambie. Fiscales y jueces rastreros, que hacen méritos para quedar bien con quien se cree dueño del país, ahora abundan.

Estos jóvenes podrían ser condenados con penas de uno a seis años de prisión. La figura de rebelión ahora se aplica a una tradicional forma de protesta utilizada por la juventud ecuatoriana desde hace décadas para expresar el descontento social, de esa manera se envía un mensaje amenazante en contra de los estudiantes secundarios y universitarios en general: en el futuro, quien participe en manifestaciones callejeras correrá el mismo destino.

Anuncios similares ha enviado ya a los maestros al enjuiciar y condenar con 8 años de prisión a Mery Zamora, ex presidenta de la UNE y actual subdirectora nacional del MPD; a estudiantes, docentes y empleados con el juicio que se sigue a 7 universitarios de la Universidad Técnica del Cotopaxi, entre los que se encuentra su rector, el Ing. Hernán Yánez; lo mismo puede decirse en general de los procesos en contra de los cerca de 200 juicios que por sabotaje, terrorismo y rebelión se sigue a campesinos, ambientalistas, periodistas, dirigentes de colegios profesionales, etc.

Todos estos juicios evidencian que la Constitución de Montecristi ahora no es más que un adorno para el discurso gubernamental en el extranjero, porque aquí, en el país, ya ni para eso sirve, porque el mismo Rafael Correa señala que peca de ser demasiado garantista, lo que en otras palabras significa que otorga excesivos derechos a las personas.

Los estudiantes del Central Técnico podrían ir a prisión por intentar que el Ministerio de Educación conozca sus desacuerdos con las medidas y reformas que están afectando a la educación media del país; la Constitución de la República reconoce a los jóvenes como “actores estratégicos del desarrollo del país”, pero cuando quieren hacer conocer su pensamiento los acallan y los acanallan.

Esta es la democracia participativa instaurada por la “revolución ciudadana”.

Acusación indignante, pero también ridícula

“Enfrentar este juicio es muy difícil, económica y emocionalmente. Las autoridades no tienen corazón. Son muchachos y estamos más que seguros de que lo que quieren es condenarlos y hundirlos” dijo en la audiencia de formulación de cargos  Carmen Pillajo, familiar de uno de los estudiantes acusados.

Y tiene razón: el gobierno hace todo esfuerzo para condenar a los estudiantes del Central Técnico. Tanto es así que según Washington Serrano, uno de los abogados de la defensa, “el llamado a juicio no tiene ningún sustento jurídico” y denuncia que el juez haya mencionado elementos que nunca se dijeron en las diligencias anteriores.

Como en procesos judiciales anteriores que evidencian que se encuentra en curso la criminalización de la protesta social, en éste tampoco se ha individualizado la actuación de cada procesado. La intención es golpear a un grupo para que el efecto político sea mayor.

El fiscal José Luis Jaramillo, el mismo que actuó en el caso de los 10 de Luluncoto, sostiene que los estudiantes poseen una conducta “desestabilizadora”, porque en la manifestación actuaron con un bate de beisbol y una cadena que, según él, “son instrumentos para causar graves daños y hasta la muerte”.  A más de indignar la acusación que se hace, resulta ridículo pensar que con esos materiales se haya intentado desestabilizar el orden constituido o atentar contra el Gobierno.

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Fuente: ecuadorlibrered.tk

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