Ecuador: “No se puede regular el derecho de las personas a informarse”

27 junio, 2013

Imagenes-Ecuador: “No se puede regular el derecho de las personas a informarse”

LA ENTREVISTA: Marcelo Larrea C., presidente de la Federación Nacional de Periodistas del Ecuador.

El Mercurio/ Cuenca/ 25 junio, 2013

.- La propaganda del gobierno, entrevistando a artistas, productores, hace ver las bondades de la ley de Comunicación. ¿Qué de hay de verdad?

Hay un gran desconocimiento sobre la naturaleza de la ley. La ley es como la fábula del vaso medio lleno, medio vacío. Por un lado, la ley aparentemente da pasos adelante, en el sentido de redistribuir el espectro radioeléctrico por ejemplo.

Y en otro sentido, también, supuestamente favoreciendo y auspiciando el crecimiento de la producción nacional en televisión y cine. Pero, en el fondo, el propósito de la ley es otro…

¿Cuál es ese otro?

Si examinamos el caso de la redistribución del espectro radioeléctrico encontramos que el Estado pasa a ser uno de los grandes concentradores de medios de comunicación televisivos y radiofónicos, reservándose el dominio del 33% del espectro radioeléctrico para sí mismo.

No es función privativa del Estado ni el pensar, ni el generar opinión, ni el ser la principal fuente de información del país, ni hacer el periodismo investigativo, ni hacer el escrutinio de lo que las autoridades del Estado hacen. Es una función que corresponde a la sociedad…

Hay además una distorsión respecto a la naturaleza de los medios públicos, respecto a cómo son comprendidos en la teoría de la comunicación. En las últimas décadas se han desarrollado como medios que pertenecen a la sociedad. No son dependientes ni de los gobiernos ni de los Estados, ni de las empresas privadas.

Pero además de ese 33% el Estado va a tener el 34% adicional, porque son organismos del Estado los que van a asignar las frecuencias comunitarias.

En consecuencia, no van a asignar a comunidades que tienen discrepancias profundas con el gobierno, sino a aquellos sectores que sean proclives a subordinarse al gobierno. Y si no son proclives a subordinarse al gobierno, crearon la Superintendencia de Información, de manera que puedan ser sancionados y perseguidos y eventualmente sean revertidas las frecuencias al Estado.

De manera que no hay ningún proceso real de trasferencia de frecuencias a las comunidades y hacia la sociedad ecuatoriana. Todo lo contrario. Esas frecuencias van a ser el vehículo para que el Estado introduzca un instrumento de penetración mediática dentro de las comunidades en función de los intereses del Estado, no en función de los intereses de las comunidades.

¿Considera que el objetivo del gobierno es atacar, acabar con los medios independientes, de los pocos que quedan?

Bueno esa una versión de los medios independientes que se denominan o se autodenominan independientes.

Yo creo que la lesión es mucho más grave. Trasciende esos límites. El propósito es generar un modelo de comunicación subordinado al Estado. Es cumplir con el sueño fascista de poder instituir el ministerio de la verdad, de la verdad oficial, de la verdad estatal, donde ningún sector tiene derecho a pensar, a expresar su pensamiento; y tampoco tiene derecho el periodismo a desarrollar el periodismo investigativo, de denuncia, de reflexión.

En consecuencia, el derecho de la sociedad al escrutinio público de la gestión pública desaparece.

Y los medios de comunicación privados tendrán la disyuntiva en ese modelo, o de subordinarse al Estado o de desaparecer.

.- ¿Cuál cree que debe ser el rol que deben cumplir en este momento los medios a los que usted hace alusión?

Bueno, fundamentalmente la ley va a carecer de eficacia porque no se puede suprimir ni regular el derecho de las personas a pensar ni a informarse…

.- Usted me hablaba de querer estatizar el pensamiento en el Ecuador.

Efectivamente ese el propósito de este proyecto de ley. Es una ley profundamente reaccionaria, fascista, inquisitorial, inaceptable, lesiva a la evolución de la cultura y del pensamiento ecuatoriano.

Y se manifiesta este tema en la formación de una suerte de ministerio de la verdad con dos instrumentos: el Consejo de Regulación, por una parte, y la Superintendencia de Información, por otra.

¿La Superintendencia de Información qué es?. Es básicamente un sistema policial de persecución a todo lo que se informe y se dice en el país. ¿En función de qué? De la persecución a quienes informan o dicen algo en el país.

Entonces el modelo de sociedad que nos está proponiendo la ley es una sociedad muda, donde la gente no pueda ver, no pueda escuchar, no pueda hablar, no pueda oler.

Es decir, la abolición de los sentidos de la sociedad humana es lo que está planteando esta ley. Es por eso que es profundamente reaccionaria…

La ley tiene sesgos claramente autoritarios e inquisitoriales, que son absolutamente inaceptables. Se suprime por ejemplo la reserva de la fuente…

.- A eso iba. ¿En qué queda la reserva de la fuente, algo primordial en la práctica periodística?

La ley es una ley que sigue la lógica del pensamiento fascista, precisamente el pensamiento bifásico.

Por un lado se dice que se respeta irrestrictamente la reserva de la fuente, pero por otro lado los medios de comunicación están obligados legalmente, si la ley entra en vigencia, a delatar a quiénes son los autores de la información que difunden. En consecuencia ha desaparecido la reserva de la fuente.

Además están obligados a funcionar como pesquisas de la Superintendencia de Comunicación, porque tienen que registrar los nombres, las cédulas de identidad, los datos de las personas que hacen comentarios adecuados o inadecuados en las páginas web de los medios de comunicación…

.- No hay que olvidar que este rato estamos viviendo una especie de sociedad de miedo en el Ecuador, y con esta ley muchos periodistas van a tener miedo a ser perseguidos, enjuiciados…

Bueno, precisamente por eso, con gran humor y profundidad al mismo tiempo, la gente de Facebook ha calificado a esta ley no como una ley de medios sino como una ley de miedos. Pero sobre todo refiriéndose a los miedos de los autores de la ley…, porque reflejan un miedo patológico a la verdad, a la información, a la opinión, a lo que la gente pueda decir…

.- De las reflexiones que usted hace, ¿la República está viviendo su hora más negra?

Bueno, esta es la hora más negra realmente para el pensamiento ecuatoriano, para la cultura, para el periodismo ecuatoriano que ha librado batallas fundamentales para la libertad de nuestra nación, de los derechos democráticos y sociales de nuestros pueblos.

Esta ley es realmente una de las cosas más obscuras que pueden haber ocurrido en la historia de la nación…

A nadie se le habría ocurrido que en pleno siglo XXI se pretenda transformar el pensamiento en un servicio público, que se pretenda a través de organismos como el Consejo de Regulación y la Superintendencia de la Información disponer qué es lo que piensa la gente en lugar de garantizar el derecho de la gente a la deliberación, a la información…

Solamente tiene antecedentes en el pensamiento fascista, lo cual es absolutamente inadmisible.

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Más Información: elmercurio.com.ec

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