Emilio Palacio: “Volveran a atacarme”

2 julio, 2013

Imagen-Emilio Palacio: "Volveran a atacarme"

Yo no cesaré en mi empeño de combatir a la dictadura ecuatoriana, por lo que si este ataque queda impune, volverán a agredirme, volverán a golpearme, y quizás algo peor.

Por: Emilio Palacio

El sábado al mediodía, el cónsul del Ecuador en esta ciudad, Eduardo Ribadeneira, me atacó con violencia por la espalda en una instalación pública considerada de alta seguridad, el Aeropuerto Internacional de Miami.

Ellos no toleran que los periodistas de mi país le contemos al mundo cómo gobiernan. Ellos preferirían que guardemos silencio. Como no lo hacemos, como seguimos en nuestro empeño de difundir la verdad, entonces recurren a los peores métodos.

Hace pocos días –siguiendo el ejemplo de las dictaduras de Cuba y Venezuela- aprobaron una Ley de Comunicación que acabará por enterrar la poca libertad de prensa que aún sobrevive en mi país. Semanas atrás, el periodista Fausto Valdivieso cayó muerto a tiros en la ciudad de Guayaquil, luego de que anunció que revelaría gravísimos actos de corrupción del régimen. La revista Vanguardia acaba de cerrar sus puertas por falta de garantías. Son unos pocos ejemplos –podría citar muchísimos más- que demuestran que allá los periodistas no tienen cómo contar lo que ocurre.

Pero eso no les basta. Ahora han decidido atacarnos también en el extranjero, violando las leyes de otras naciones.

Cuando solicité asilo en este país para evitar su persecución, Rafael Correa dijo que yo venía “de vacaciones a Miami”. No es cierto. Yo no vine a descansar. Vine aquí porque es el único lugar del mundo donde, gracias a la primera enmienda de la Constitución, puedo seguir denunciando qué clase de gobierno oprime a los ecuatorianos.

En estos momentos, sobre todo, me he empeñado en denunciar cómo Rafael Correa podría utilizar a una persona que robó información de Estados Unidos. Ha provocado para eso una crisis diplomática entre ambas naciones sin precedentes.

El cónsul acaba de dar una demostración práctica de cómo piensa acallarme. En Ecuador utilizaron a los jueces, al ejército y a las turbas que lo siguen. Quisieron llevarme a la cárcel y a la quiebra económica. Aquí utilizarán otros métodos, pero con la misma intención.

No le pido al pueblo norteamericano, ni a sus autoridades, ni a sus periodistas, que me crean. El gobierno ecuatoriano seguramente expondrá una versión diferente. Lo único que pido por eso es que se reúnan todas las evidencias, videos, testigos, testimonios, a fin de establecer qué ocurrió el sábado al mediodía en el Aeropuerto Internacional de Miami.

He acudido a la policía y a las autoridades del Aeropuerto para ponerlas al tanto. Les agradezco la forma profesional y neutral con que respondieron. El cónsul Ribadeneira, en cambio, se niega a responder las llamadas de los periodistas y a dar su versión.

Yo no cesaré en mi empeño de combatir a la dictadura ecuatoriana, por lo que si este ataque queda impune, volverán a agredirme, volverán a golpearme, y quizás algo peor. La pregunta es cuándo será la próxima vez, y cuál será el costo que tendré que pagar en ese momento.

Fuente: diariolasamericas.com

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