Amaruk: El guerrero del arco iris

3 julio, 2013

Imagen-Amaruk: El guerrero del arco iris
Los seres de este planeta se encuentran bajo una perspectiva única: “Amaruk Kayshapanta Anchapacxi”. Todos los seres humanos amantes empedernidos, egoístas, viciosos del poder y seudo eruditos, enfrentan la misma cruda realidad. Tiempos de crisis y muy alejados del Sumak Kawsay (el buen vivir) que nosotros los indígenas de Abya yala (hoy llamado América)  hemos respetado desde siempre.

Los indígenas de los Andes, originarios de Abya Yala, desde tiempos inmemoriales aplicamos con perfecto equilibro la convivencia entre el hombre y el universo que nos rodea. Ser andino es representar con orgullo nuestras tradiciones y cultura. Ser andino es contribuir a la transformación de nuestro espíritu con el rigor de la madre naturaleza, el amawtismo, es decir, el estudio de la filosofía de la cosmovisión de los andes. Ser indígena no es tener una trenza a su espalda, ponchos, anaco o hablar una lengua. Un indígena no hace folclor ni performance a la hora de difundir sus tradiciones. Esa actitud es para quienes no pudieron aprender el runashimi o lengua Kichwa, porque una nación sin lengua carece de cultura e identidad y no puede trabajar por el bien común como lo hace un verdadero andino.

La lucha más importante en la reivindicación de los pueblos indígenas de los andes es restaurar los derechos abolidos por el famoso “descubrimiento de América”, único genocidio jamás reconocido como el mayor holocausto de la historia humana por parte de la mente occidental. Tenemos que regresar a la sabiduría milenaria de nuestros sabios taytas (padres) y mamakas (madres) indígenas que nos dejaron un legado espiritual y material. Festejos como el gran grito de paz, amor y libertad del año nuevo indígena o Inti Raymi que es la consagración telúrica entre el allpa mama, el universo y sus hijos, el hombre y todo cuanto habita en la madre tierra, ya sea planta, animal o cosa. Este es el verdadero pensamiento y acción de un indígena. No olvidemos estos mandamientos sagrados:

1.- Ama Llulla (No seas mentiroso)

2.- Ama Sua (No seas ladrón)

3.- Ama Quella (No seas haragán)

Se viven tiempos macabros y la Pachamama está triste por las historias de amor sangrientas y deshumanizadas. Emociones vacuas y júbilo libertinaje. Modernismo egoísta y poder absoluto. Vida sin vida llamada globalización y conceptos estandarizados. Por eso critico la injusticia universal y la desigualdad y busco una sociedad más humanizada.

Las mujeres, que son la razón de la existencia de este mundo, son determinantes en la evolución social y antropológica. Desde los principios de la historia representan el concepto ideal de cambio y transformación humana positiva. Por eso nos debemos unir a la mujer de nuestros antepasados de piel wiphala e ideales profundos. Juntos podemos forjar un mejor futuro después de vencer la delincuencia y la corrupción.

En este sentido, los odios, los individualismos y el materialismo que nos han cegado, debemos cambiarlos por la armonía y la conciliación de todos los seres humanos y la madre tierra.

El tiempo es el presente y debe cambiarse de manera dual. El futuro social del mundo es concebido como una prolongación del presente y debemos transformarlo. Las naciones y los seres humanos tenemos que trabajar más integrados. El mundo auténtico incluye la unión entre los pueblos, aunque es necesario construir valores y principios con dignidad. Y aquí surge otro mundo, el de las generaciones venideras, el éxodo, que es negativo y no deja dudas. Un mundo oscuro y tétrico, con un final negro, que también nos ofrece otra esperanzadora oportunidad.

Soy crítico ante la injusticia universal y lanzo un aullido como fuente espiritual e inagotable de sabiduría y esencia de nuestra existencia, del buen vivir o Sumak Kawsay. No sigamos dividiendo el mundo porque “el tiempo no perdona nuestra benevolencia”. Juntemos la dureza del concepto social antidemocrático con el sistema educacional primitivo. Nuestro espíritu es indomable por naturaleza y se debe a la gran fuerza interior que poseemos todos los seres comprometidos con la paz y el equilibrio del mundo.

Que este ánimo esperanzador y revolucionario nazca entre nosotros y nos acompañe para siempre por un mundo justo y para todos.

Texto y Foto: Amaruk Kayshapanta Anchapacxi

Indígena Kichwa Salasaka promotor cultural y artista multidisciplinar del Ecuador para el mundo.

Fuente: queenslatino.com

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