El escandalo Snowden: Lo que se muestra y lo que se disputa

15 julio, 2013

Imagen-El escandalo Snowden: Lo que se muestra y lo que se disputa

Por Natalia Sierra

El último mes hemos asistido al escándalo mediático Snowden. La televisión, la radio, la prensa y las redes sociales no han dejado de hablar sobre el ex agente de la CIA y sus escandalosas y “sorprendentes declaraciones”, acerca de la política de espionaje mundial del Estado norteamericano.

Expertos de todas las disciplinas del conocimiento (juristas, sociólogos, politólogos, comunicadores, diplomáticos, etc.) han analizado este último escándalo político-mediático, así también los representantes políticos de muchos Estados se han pronunciado sobre el tema.

El caso se ha vuelto un gran show mediático al mejor estilo de las producciones hollywoodenses, incluso ya circula por internet un cortometraje alusivo al tema.

Asistimos a diario a una representación cargada de un tragi-cómico intercambio de acusaciones, amenazas, chantajes, pedidos, disculpas, exigencias y más, entre los gobiernos que de una u otra manera se han implicado en el hecho. Una verdadera telenovela con gritos, histerias, llantos, traiciones, engaños y demás espectacularidades protagonizadas al menos por cuatro actores; los mismos que no logran representar, por más que lo intentan, la observancia a los sagrados acuerdos internacionales que, valga decir, nunca se han respetado.

El imperio traicionado

El gobierno norteamericano en el papel de víctima reclama a Snowden acusándole de traidor por “revelar” lo que ya todo el planeta sabía: que tienen una tecnología que la van perfeccionando para espiar, vigilar y castigar al planeta. Con toda la prepotencia de ser un imperio, los distintos gobiernos norteamericanos se han atribuido el derecho fáctico de controlar y ordenar al mundo, acaso no se consideran a sí mismo la policía y las Fuerzas Armadas planetarias, y acaso una de las tareas de estos aparatos represivos no es hacer inteligencia (léase espionaje)  para proteger los intereses del Estado de clase (léase de las grandes corporaciones económicas).  Y ahora como cualquier novia rosa se sienten traicionados por el “guapo agente 007” y cínicamente “heridos en su honor” exigen con chantajes y amenazas la extradición de Snowden, pero no dicen casi nada de lo que éste ha denunciado sobre el espionaje.

Piden explicaciones, lealtad y respeto a los acuerdos internacionales a los gobiernos de los países por los que ha pasado el ex agente y a los posibles asilantes, pero no dan ninguna explicación ni piden disculpas por haber estado espiando a todo el mundo, incluidos sus aliado europeos, saltándose todo acuerdo internacional. En el papel de víctimas traicionadas quieren obscenamente esconder que son los victimarios, que son ellos los que tienen que dar explicaciones.

La Europa espiada por su aliado

Los gobiernos de la Europa occidental no saben hasta ahora cómo manejar el asunto, parece que se encuentran atrapados en un laberinto difícil de superar por las siguientes razones: Primero está su histórica alianza con Norteamérica, obviamente esta alianza nada tiene que ver con afectos, lealtades y principios, sino con intereses económicos y geopolíticos que pueden estar en riesgo.  Segundo, están las denuncias hechas por el ex agente donde se “descubre” que su aliado gringo les espiaba, obviamente no contaban con que esto se descubra y sean el hazme reír del mundo.

Tercero, los gobiernos de América del Sur, históricamente sumisos a su mandato, asumen una posición colectiva más digna, que ellos que son la cuna de la democracia, los derechos humanos, los acuerdos internacionales,  y todas esas, hoy por hoy, falacias. Cuarto, quizá el hecho más difícil que enfrentan, es la sombra de la alianza chino-rusa y el papel de A. L. en el desplazamiento hegemónico que vivimos. Metidos en semejante embrollo no hacen más que obedecer al gobierno norteamericano e impedir el desplazamiento del avión donde se encontraba el presidente Evo Morales, con el argumento idiota de que quizá el ex agente iba allí de polizonte. Acto absurdo que ha sido rechazado por A. L. y que le ha valido más risas y condena a los “democráticos” gobiernos del norte.

Parece que los europeos no se han dado cuenta que los países de América latina dejaron de ser sus colonias y, hoy, algunos de los gobiernos de la región están, al  menos en  lo político, cuestionando el neo-coloniaje norteamericano  y europeo. Valga decir que este espíritu soberano de los autodenominados gobiernos progresista tiene mucho que ver con sus alianzas comerciales con el Asia.

Sud América en la encrucijada

En el actual conflicto de hegemonía sistémica, la América Latina de los gobiernos “progresistas”, que ha venido poniendo  distancia política con el viejo poder hegemónico norteamericano, abre  a través, primero, de Ecuador y, después, de  Venezuela, Bolivia y Nicaragua la posibilidad de asilar al fugitivo, en un abierto desafío al Estado norteamericano. Está claro que el gobierno de Ecuador,  insignificante en el juego de teatralizaciones internacionales, puede darse el privilegio de  insinuar la posibilidad de asilo político, más si tomamos en cuenta que ya hay un asilado en parecidas circunstancias que Snowden. Sin embargo, el ímpetu del primer ofrecimiento del Gobierno ecuatoriano se desinfla a los pocos días, no se sabe exactamente por qué ya que las explicaciones dadas por las autoridades son más que absurdas.  De hecho, hubiese sido un buen atrevimiento que el país mantenga el primer ofrecimiento y lo haga efectivo, pero, como sabemos, estos asuntos no tiene  que ver con el principio de “soberanía” del gobierno de Alianza País, los verdaderos intereses que se juegan en este hecho rebasan la fronteras de este pequeño país. Somos una pequeñísima pieza en este gran tablero de la geopolítica mundial.

En un punto del desarrollo de los hechos, el tema central de ex agente y su posible asilo se desvió al incidente del avión donde se transportaba el presidente Morales. A.L. tomo protagonismo no tanto por ser la región del asilo, sino por haber sido insultada por la actitud irrespetuosa de los cuatro gobiernos europeos que impidieron el desplazamiento del avión de un presidente Latinoamericano que además es indígena. Los gobiernos Latinoamericanos hicieron un   reclamo conjunto a los europeos a través de UNASUR e incluso de la presidencia de la OEA, hecho que obviamente plantea otro escenario en las relaciones internacionales, en el cual Latinoamérica ya  no es en estricto sentido el patio trasero de los EUA.  Más aún, las declaraciones hechas por Ecuador, Venezuela, Bolivia, Uruguay y Brasil (subráyese Brasil) que condicionaban el curso  de las relaciones y negociaciones Sudamérica-Europa a las disculpas por el incidente del avión presidencial, debe tener otro nivel de análisis. Tomemos en cuenta que Brasil no es cualquier economía, no es el Ecuador, es ya una de las principales economías del  mundo, sin tomar en cuenta sus buenas relaciones con el lejano Oriente.

Al final, parece ser que es Venezuela la posibilidad más real de ser el país de refugio del ex agente. Si, ciertamente, se efectiviza el asilo, el tablero de la relaciones internacionales EUA y A.L  seguirá cambiando en el complejo escenario de disputa hegemónica.

El imperio en asenso

Por último, recordemos que fue en Hong Kong, China, donde estalló el escándalo de las primeras declaraciones Snowden y que de ahí se dirigió a Moscú, Rusia, donde aún continúa.  A pesar de que son estos dos países el centro del escándalo Snowden, todo el espectáculo se movió a la Europa occidental y a Sud América. Hasta cierto punto China y Rusia han mantenido un diplomático silencio después de poner a los gringos en su sitio, pues recordemos que tanto los Chinos como los Rusos le increparon a los EUA a bajar el tono de sus exigencias, lo cual les recuerda que ya no están en condiciones de exigir nada. De hecho, ni China ni Rusia accedieron a extraditar al ex agente, más aún los chinos, a través del diario oficialista Global Time afirmaron que Snowden “no ha herido a nadie”  que “su único ‘delito’ ha sido revelar la violación del Gobierno de Estados Unidos a los derechos civiles”, una acción que, apuntan, “ha sido aplaudida por todo el mundo”. Y lo más interesante de la posición del gobierno Chino es la declaración de que: “el caso ha “desplegado una sombra en las nuevas relaciones chino-estadounidenses después del encuentro entre (los presidentes de ambas potencias) Xi Jinping y Barack Obama”, que tuvo lugar los pasados 7 y 8 de junio en California. La cita coincidió con las primeras publicaciones, una información que Snowden cedió en exclusiva a The Guardian y The Washington Post.”

La cosa no queda ahí, el periódico continúa: “el Gobierno chino no tiene responsabilidad de ayudar a Estados Unidos a apagar el incendio”. Así también, en un reportaje televisivo de la cadena pública China se “aseguró que EEUU ha hecho uso de “tecnología avanzada para espiar a China durante más de quince años, (….) también acusa a EEUU de realizar intentos “fallidos” de espiar sus modelos de aviación de un fabricante ubicado en Chengdu (Sichuan, oeste), creador del caza Jian-20.

A manera de conclusión, y con temor a equivocarme, creo que más allá de los dimes y diretes de este escándalo mediático, lo que se juega detrás de este show son las complejas relaciones que implica la disputa por la hegemonía capitalista, entre el viejo imperio norteamericano y el re-naciente imperio Chino. La información peligrosa del ex agente, como todo el planeta sabe, no es acerca del espionaje que el Estado gringo ha realizado a casi todos los países del planeta incluido sus aliados, sino fundamentalmente los secretos financieros, mercantiles, militares y tecnológicos que son decisivos en esta lucha por la hegemonía. Lo que se disputa en el caso Snowden es: 1)  cuál de las potencias logra tener los secretos que posee el hacker y en esa medida logra hacerse con una ventaja sobre el otro. Es un hecho que el problema de EUA es que su ex agente entregue información al enemigo.  2)  Medir fuerzas en el contexto mundial, ver quién es el aliado de quién, con que fuerzas cuenta cada contendiente, qué parte del planeta le corresponde, cómo puede avanzar su dominio sobre las regiones del mundo.  Es en este último punto donde hay que ubicar a Europa, África y América Latina regiones que están siendo disputadas, sobre todo la última que al parecer está mirando para el lado del dragón y no solo los autodenominados gobiernos progresistas sino incluso los que aún mantienen buenas relaciones con los gringos.

En este escenario complejo, el pueblo de a pie, como se diría, no tiene muchas opciones o quizás, es mejor decir, ninguna. Este escándalo de denuncias e información reservada no muestra lo que mostraba el contexto abierto por la Revolución Rusa y que marcó el siglo XX. Es decir, los poderes en disputa no disputan la posibilidad cierta de mantener el capitalismo o salir de él y construir una nueva sociedad, como sí era el deseo de los que apostaban por la revolución en el siglo XX. La disputa que se muestra hoy en torno al caso Snowden  no tiene el espesor histórico del siglo XX, lo que Alain Badiu llama la pasión por lo Real, lo que se disputa hoy es quién tiene la dirección hegemónica del capitalismo mundial. En esa disputa nada tiene que hacer la humanidad que anhela  no un cambio de sistema, sino de civilización.

Fuente: lalineadefuego.info

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