Soberania Nacional: Choque de trenes entre Europa y Latinoamertica a cuenta del espionaje masivo

15 julio, 2013

 Imagen-Soberania Nacional: Choque de trenes entre Europa y Latinoamertica a cuenta del espionaje masivo

Por Arturo Prado Lima

¿Se han convertido los países del sur de Europa en el nuevo patio trasero de los Estados Unidos, en reemplazo de esa América Latina arridillada que permitió durante tantas décadas el squeo económico y la sumisión ideológica al gran imperio?

Los últimos acontecimientos relacionados con el espionaje masivo a amigos y enemigos de los Estados Unidos denunciado por el ex trabajador de CIA Edward Snowden, y la disponibilidad a cometer crímenes internacionales como el cierre del espacio aéreo al avión presidencial boliviano, donde su presidente, Evo Morales, fue secuestrado en Viena por 13 largas horas, así lo demuestran.

En primer lugar, las reacciones de los países de Europa al espionaje masivo a millones de europeos, gobiernos, organizaciones y empresas ha sido tibia y al contrario de lo que se suponía de un continente con una mayoría de edad democrática y sensibilidad social, con una identidad definida y unas soberanías nacionales a prueba de fuego después de sus guerras internas nacionales y mundiales. La postura adoptada se parece mucho a la complicidad, o mejor, a la sumisión. En principio, lo que los pueblos rasos europeos creían es que, al menos, se iba a posponer le negociación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Europa y que, acorde a la jerarquía continental, se iba a imponer como condición al inicio de tales conversaciones una explicación adecuada y la promesa de interrumpir el espionaje. No fue así.

Leyendo artículos de prensa y los cometarios sobre este tema en los diarios europeos encontramos algo isólito. En un 90 por ciento, articulistas y comentaristas hablan de la reacción latinoamericana al tema de las escuchas ilegales, poniendo especial énfasis en la defensa de su sobernacía nacional. Sobre todo, después de que  Edward Snowen se refugiara en el Aeropuerto de Moscú y desde allí pidiera protección para su vida a todos los países del mundo. Quienes respondieron inmediatamente fueron 4 países latinoamericanos, en abierto desafío al gran imperio, y haciendo uso legítimo, por primera vez en la historia latinoamericana, de la soberanía que les otorga sus respectivos pueblos.

Sí. Hay euforia en ciertos articulistas sobre lo que está sucediendo. Las comparaciones están basadas en la dignidad de las naciones. Los Europeos, espiados y contra espiados bajaban la voz. Algunos gobiernos como Alemania,  Francia o Inglaterra, entierran la cabeza y protestan con cierta obligación de países subyugados. Quienes fueron más allá fueron los países del sur de Europa. Francia, España, Italia y Portugal, cerraron el espacio aérea al avión presidencial boliviano después de una orden perentoria de los Estados Unidos. Estos gobiernos no lamentaban ni protestaban por la violación de su soberanía nacional sino que se preocupaban de que el ex espía de la CIA no escapara en el avión presidencial de Evo Morales.

Es que los países del sur de Europa ya no hacen uso de su soberanía nacional. Se la arrebataron los mercados representados por el Banco Mundial, El Fondo Monetario Internacional y El Banco Central Europeo, la famosa Troyka. A Escepción de Francia, quien tendría un programa similar, están intervenidos económicamente y bajo control político, económico y social de las élites políticas y económicas del primer mundo. Así que los objetivos en esta crísis son opuestos. América Latina opta por la protección al denunciante. Europa por la “caza” del infractor. Así pues, también la valoración de sus soberanías nacionales es diferente.

Ecuador, el primero en lanzar un salvidas a Edward Snowden, al facilitarle un salvoconducto para volar desde China a Moscú, rechazó inmediatamente una llamada amenazante del vicepresidente de Estados Unidos exigiéndole la extradición inmediata del ex agente de la NSA si es que éste pisaba tierra ecuatoriana, bajo la advertencia de graves consecuencias de actuar así. Rafael Correa no solo rechazó el pedido estadounidense, sino que renunció unilateralmente a las ayudas norteamericanas bajo pretexto de lucha contra el narcotráfico, y se atrevió a proponer a los ecuatorianos un esfuerzo para recaudar 23 millones de dólares, que es el monto de la ayuda, para colaborar con los Estados Unidos en la formación de un equipo humanitario que luche contra los crimines internacionales del gran imperio, impida las torturas en Guantánamo, las cárceles secretas, el secuestro de sospechosos en países allende a sus fronteras y la violación de los espacios aéreos para trasportarlos celdas secretas.

La diferencia también la encontramos en la forma de interpretar los hechos. América Latina, en cabeza de los países del sur, condena tajantemente el espionaje masivo  y lo califican sin tapujos como crimen internacional, violación de las soberanías nacionales y un hecho humillante para la humanidad. Europa no sabe, no responde, no acusa. Mientras América Latina reclama la vigencia del Derecho de Asilo para los perseguidos, Europa cierra sus fronteras a este hombre que le ha hecho un servicio inigualable a la humanidad, incluso a costa de su propia vida.

Además, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, con el apoyo de todos los países de América Latina, incluidos gobiernos e instituciones, con pocas excepciones de los de siempre, ofrecieron su territorio y su solidaridad al ex espía para protegerlo de la persecución del “Pais de la libertad”. Ya Ecuador acoge a Julián Assange en su embajada de Londres, al fundador de WiKiLeaks, que a la vez se ha solidarizado con el soldado norteamericano Breadley Mannsing, quien previsiblemente será condenado a cadena perpetua por haber filtrado información sobre los crímenes de guerra de los Estados Unidos en Irak, Afganistán y otros países del Cercano y Medio Oriente.

El escritor portugués y director del Centro de Estudios Sociales de Coimbra, Boaventura de Sousa Santos, parece resumir lo que está  pasando en las dos orillas del Atlántico, sobre todo por la actuación de los países del sur de Europa frente a la detención del avión presidencial boliviano.  Es el sentimiento del pueblo frente a la ineficacia de sus gobiernos. Esperó hasta hoy para que su gobierno, en boca de su Primer Ministro, el conservador  Manuel Pedro Passos Coelho, pidiera disculpas a Evo Morales por la arrogancia ¿O sumisión?, de los países del sur de Europa en este crimen internacional. Como el gobierno no pidió disculpas, “las pido yo” dice el escritor, “un ciudadano común, avergonzado por pertenecer a un país y a un continente que es capaz de cometer esta afrenta y de hacerlo impunemente, ya que ninguna instancia internacional se atreve a enfrentarse a los autores y mandantes de este crimen internacional. Mi petición de disculpas no tiene ningún valor diplomático, pero tal vez tiene un valor superior, en la medida en que, lejos de ser un acto individual, es la expresión de un sentimiento colectivo, mucho más importante del que puede imaginar, por parte de los ciudadanos indignados que todos los días suman más razones para no sentirse representados por sus representantes. El crimen cometido contra usted fue una más de esas razones. Nos alegramos de su regreso seguro a casa y vibramos con la calurosa acogida que le dio su pueblo al aterrizar en El Alto. Sepa, Señor Presidente, que, a muchos kilómetros de distancia, muchos de nosotros estábamos allí, embebidos en el aire mágico de los Andes”.

Y algo más. Hoy, la prensa colombiana relata cómo espió la NSA a nuestro y del precio que tendrá que pagar Colombia por alinearse con Estados Unidos y actuar, en muchos casos, contra sus vecinos de toda la vida.

Es pues, dos reacciones distintas, la una de dignidad y plena vigencia soberana, y la otra  de unos países sumisos y obedientes que al parecer no les queda otro remedio que obedecer. Lo raro es que postura de dignidad corresponde al antiguo patio trasero de los Americanos del Norte, y la segunda, a los siempre altivos países de la Europa inviolable que siempre dio lecciones a la humanidad de cómo preservar, por encima de todo, su soberanía nacional.

@arturopradolima

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