Ecuador: 72 anos de la batalla de Jambeli

19 julio, 2013

Imagen-Ecuador: 72 anos de la batalla de Jambeli
Grandes elogios se pronuncian en escuelas, colegios y otras instituciones que evocan la fecha del 25 de julio, día de la Batalla de Jambelí. A veces se exalta la guerra y el patriotismo ligero sin desentrañar  las causas que llevaron a la guerra del 41, sin señalar  a los autores y favorecidos de ese conflicto.

Los pueblos, la juventud, la izquierda revolucionaria siempre hemos condenado las guerras injustas, las reprobamos por su ferocidad y su barbarie, y mucho más las condenamos cuando buscan cercenar y despojar territorios de países hermanos para favorecer intereses económicos de empresas transnacionales. Toda guerra de agresión y saqueo ha merecido y merecerá nuestro repudio.

Sobre la Batalla de Jambelí se cuentan historias distintas que defienden la intervención de cada país, de cada Armada, pero lo real es que Ecuador y Perú somos países hermanos, provenimos de una misma estirpe. Hace unos doscientos años fuimos una sola nacionalidad. No tiene sentido seguir alimentando rencores fundados en hechos de un pasado horrendo del que siempre han sacado ventaja el imperialismo y las oligarquías criollas; y los  pueblos, muerte, dolor y lágrimas.

Y si bien recordamos la Batalla de Jambelí, lo hacemos con un significado crítico. Recordamos la guerra como un suceso al que hay que dejar de lado, como un acto de bestialidad, como ejemplo de muerte, de de sastre y como una acción que no debemos ejercer jamás; recordamos la guerra como un negocio de los poderosos y una calamidad para las naciones. Y nosotros, los pueblos, debemos proclamarnos abanderados  de la paz. No debemos, no podemos recordar la guerra como exaltación de la violencia.

Pero la paz no es ausencia de violencia o guerra, es vigencia de las libertades, de los derechos, de la seguridad, el tener acceso a la educación, al trabajo, a la organización , a la protesta, a pensar y opinar con libertad. Por eso al recordar los 72 años de la Batalla de Jambelí decimos que no existe paz en nuestro país, en donde se persigue a los jóvenes por el “delito” de pensar diferente. Un año estuvieron presos los 10 jóvenes de Luluncoto; sentencian a ocho años de cárcel a la ex dirigente de la UNE Mery Zamora; se sentencia a los jóvenes de la Universidad de Cotopaxi por exigir rentas para su universidad; se condena al silencio a la prensa crítica. Con funcionarios judiciales sometidos se acosa y persigue a todo aquel que discrepa con el Poder. A esta situación no se le puede llamar paz. No puede haber paz en una sociedad cuyo gobierno restringe el derecho a la protesta y a la organización.

Solo los interesados en mantener la rapiña de los fondos públicos, la corrupción y el descrédito de un gobierno inmoral, concentrador de poderes y autoritario se afanan en llamar paz al momento político que vive el Ecuador.

El capitalismo promotor de la guerra y la destrucción viene hablando con insistencia desde hace años de que la próxima guerra con el Perú será por el agua, preparando así el ánimo de los pueblos para el enfrentamiento; pero declaramos que sin el capitalismo las guerras son evitables. No importa el entusiasmo que le pongan los analistas parcializados y los comerciantes de armas, los líderes de la economía financiera. Los pueblos podemos acabar con este estilo de violencia, podemos desmontar la maquinaria de la guerra y encontrar nuevas definiciones para el vocablo “patriotismo”.

Cuando lo intentemos, podemos terminar con las empresas mineras tóxicas que también han emprendido una guerra contra el hombre y la naturaleza.

No podemos dejar que la gran minería termine con el agua y la vida.

Y para el cumplimiento de estas metas debemos atrevernos al gran desafío de enfrentar a los causantes de la guerra, del desastre del medio ambiente, de la destrucción moral del hombre: el imperialismo y los gobiernos indignos que lo sostienen. Hoy tenemos ejemplos de esos desafíos en los pueblos de Brasil, Turquía, España, Chile, Costa Rica, Grecia, Bulgaria, Egipto, Siria y de varios países árabes que se han levantado en contra de la dominación imperialista y burguesa. Ellos libran grandes batallas en contra de los causantes de las guerras, del atraso y la dependencia del capital, merecen todo el respaldo y apoyo de los pueblos del mundo.

Solidarios como somos, a nosotros nos corresponde respaldarlos, al gobierno que nos avasalla le corresponde acusarlos de terroristas y saboteadores

Periodico Opción

.

Compártenos y Síguenos en:
  • Bitacoras.com

Previous post:

Next post: