Colombianos en Espana la pasan cada vez peor

22 julio, 2013

Imagen-Colombianos en Espana la pasan cada vez peor

  •  Ahora van al consulado en Madrid por asistencia social más que jurídica.

Ana María Arango tenía muy claro lo que necesitaba en el consulado de Colombia en España: que le ayudaran a que sus padres pudieran obtener el visado para que la visitaran.

Muchos colombianos habrían deseado lo mismo, pero, en su caso, un cáncer de ovario convertía la petición en urgencia.

“Las solicitudes sociales han aumentado considerablemente durante los últimos meses -explica Claudia Ceballos, asistente social del consulado en Madrid-. Los colombianos venían antes a pedir sobre todo asistencia jurídica, pero ahora tenemos cerca de 60 casos con necesidades sociales, relacionadas con cuestiones de salud, problemas económicos o una mezcla de ambos”.

Los colombianos en España se ven cada vez más afectados por la crisis económica que sufre el país desde hace cinco años. “Antes vivían una situación normalizada y podían hacer frente a los problemas. Si alguien enfermaba o moría, estaban en condiciones de pagar. Ahora no. Ahora buscan al consulado cuando tienen problemas con el alquiler, la educación o incluso para pedir bonos de comida”, asegura Ceballos.

“Los colombianos tratan, tratan, agotan todo y, cuando definitivamente no pueden más, toman la decisión de volver al país, tras estudiarla y valorarla en profundidad”, dice. Las razones que los mantienen en España son básicamente tres: educación, salud y documentación.

¿Por qué se quedan?

La educación y salud públicas españolas son de alta calidad. “Allá (en Colombia) no tienen los medios económicos para pagar centros educativos privados y los públicos están mal valorados. Además, aquí se ofrecen actividades extraescolares gratuitas -señala Ceballos-. Y la atención en salud pública es extremadamente buena comparada con la colombiana”.

Ana María Arango no lo duda: ella se queda en España a recibir la quimioterapia para su enfermedad. En septiembre de 2012 se la detectaron y le extrajeron un ovario. En enero de este año acudió al hospital porque no se sentía bien. Le dijeron que era un hematoma sin gravedad. Al cabo de pocos días, en los que el dolor no disminuía, fue a otro centro médico. Allí le detectaron un nuevo tumor, de ocho centímetros. La ubicación no les permite operarla y la están tratando con químicos.

Ella se siente bien en España, a donde llegó desde Pereira en 2007. Vino porque en el supermercado donde trabajaba le ofrecieron la oportunidad de contratarla en una sucursal española. “Aquí cuento con la cobertura de la seguridad social, pero allá no”, explica. Recibió la ayuda con el visado de sus padres por causas excepcionales y ellos ya la acompañan en Madrid.

Plan Retorno

Respecto a la documentación, muchos intentan completar los plazos pendientes para conseguir el permiso de trabajo de larga duración, la residencia o la nacionalidad españolas. “Se convierten en ciudadanos comunitarios y dejan la puerta abierta para volver aquí o al resto de países de la Unión Europea”, asevera Ceballos.

Precisamente allí se encuentra el terreno resbaloso del Plan de Retorno del gobierno español, que no ha contado con la acogida esperada. Por una parte los españoles (y extranjeros nacionalizados) no pueden acceder a él. Y los inmigrantes que lo hacen deben comprometerse a no regresar al país en los siguientes tres años.

Según la Secretaria General de Inmigración y Emigración de España, entre 2009 y el año pasado 2.365 colombianos se acogieron al Plan de Retorno, en sus tres modalidades: voluntario de atención social (612), abono acumulado y anticipado de la Prestación Contributiva por desempleo (1.670) y voluntario productivo (83).

No se trata de un porcentaje muy alto dentro del colectivo total de colombianos que, según los últimos datos del Instituo Nacionald e Estadística (INE), correspondientes a 2012, llega a los 246.451 colombianos en España.

‘Me quiero ir’

Germán Villamil se acogió al Plan de Retorno productivo. No aguanta más en España, a donde llegó en 2007, tras su pareja. No solo la encontró con otra persona, sino que no halló las posibilidades laborales que esperaba. Desde los 14 años trabaja en joyería en Colombia y en España se dedica temporalmente a servir carne en un restaurante.

“Como colombiano es imposible conseguir trabajo en mi sector. Las bandas de colombianos que roban joyerías son culpables en buena parte de ello. Tampoco ayuda la edad (tengo 50 años), a pesar de que cuento con más experiencia. La única vez que encontré un puesto en lo mío fue de manera temporal durante una Navidad”.

Durante estos seis años, en los que ha estado “moral y sentimentalmente destruido, y en la física calle”, solo ha conseguido trabajo en la hostelería.

En la Navidad pasada viajó a Colombia y se encontró con que sus amigos y compañeros habían prosperado. “Todos tienen tiendas o talleres… Yo no: yo he echado para atrás”. Y, tras otra falsa ilusión de un posible contrato en una joyería, decidió regresar a Colombia.

“Fui al consulado a pedir ayuda para el pasaje de vuelta. Estaba decidido a irme con lo puesto. Allí me ayudaron y ahora seguiré los pasos del Plan Retorno”, dice Germán. Para ello debe presentar un proyecto y tomar unos cursos. Recibirá 1.500 euros de ayuda (cerca de cuatro millones de pesos), que invertirá en una bisutería o un micromercado de productos perecederos, que montará con su hija.

No le importa la prohibición de regresar a España en los próximos tres años. “No quiero volver a este país, que no es ninguna panacea. Aquí estoy solo y no soy nada. He padecido muchos días depresivos. Una cosa es contarlo y otra, sentirlo”. Ahora tiene la ilusión de ver a sus hijos y a sus nietos de 10 y 6 años.

¿Por qué se devuelven?

Las redes familiares en Colombia constituyen, precisamente, una de las razones principales por las que los colombianos regresan al país.

“El perfil de los colombianos que se están devolviendo corresponde al de personas que llevan aquí entre 12 y 15 años, en los que han podido trabajar y muchas veces incluso han comprado una vivienda en Colombia. Ven que hay posibilidades de salir adelante allá (Colombia): no tienen que pagar arriendo ni guardería, porque cuentan con familiares que les ayudan con los hijos”, comenta Ceballos.

Antes de irse toman precauciones en dejar adelantada la documentación y a veces no dan el paso de una manera radical. “Retornan las madres con los hijos y el padre se queda porque es más fácil sostenerse solo. Se quedan más liberados económica y emocionalmente”, indica la asistente social.

Los colombianos que se quedan hacen alarde del rebusque que nos caracteriza. “La gente es muy hábil y sigue encontrando qué hacer, pero de manera esporádica”, dice Ceballos. “Recurren a las amistades, al sistema social, al autoempleo (venta de empanadas o limonadas en canchas de fútbol, por ejemplo), están abiertos a lo que sale y agotan el tiempo del desahucio, que puede ser entre uno y dos años”.

Los extranjeros constituyen un sector muy vulnerable en las crisis, pero no son pasivos. “El problema es que, con los recortes sociales, están directamente enviados a la reclusión sin redes sociales ni familiares”, concluye Ceballos.

¿Cuántos colombianos hay en España?

Es difícil establecer cifras. Ni siquiera se sabe con seguridad cuántos colombianos viven en España. No todos se registran en los consulados, porque las inscripciones no son obligatorias.

Una fuente oficial asegura que en las oficinas diplomáticas se ciñen a los datos del INE, pero que estos no tienen en cuenta a los colombianos nacionalizados en España ni a los indocumentados.

De acuerdo con el último avance de resultados del Padrón Municipal de este mismo instituto, hay 24.984 colombianos menos inscritos que el año pasado. Esto podría significar que cerca del 10 por ciento del total que hay en España regresó a Colombia o emigró hacia otros países.

Si la crisis económica española continúa profundizándose, la cifra aumentará. Se acaban los subsidios laborales (ayudas temporales para quienes pierden el trabajo), el desempleo general corre a velocidades nunca vistas y hay recortes sociales que afectan directamente a los extranjeros, como la suspensión de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes en situación irregular (casi 900.000 en un año), que los limita a recibir atención médica solo en Urgencias.

Esta situación lleva a muchos colombianos, y extranjeros en general, a tomar el camino de vuelta. Algo que ninguna ley ni autoridad fronteriza había conseguido.

JUANITA SAMPER OSPINA

Corresponsal de EL TIEMPO

MADRID

Fuente: eltiempo.com

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