Cisnes Negros, los Nuevos Hackers contra el espionaje mundial

24 julio, 2013

Imagen-Cisnes Negros, los Nuevos Hakers contra el espionaje mundial

Por: Arturo Prado Lima

Los cisnes negros no existen.  ¿o sí? De vez en cuando revientan un huevo en cualquier lugar de la tierra y espantan, alucinan, alertan, provocan reacciones de todo tipo y terminan cambiando el rumbo de la humanidad.

Tan es así, que ahora se conoce con el nombre de “cisne negro” a esos acontecimientos inesperados que nadie predijo, cálculos que escaparon al análisis de los expertos y a las estadísticas de los dueños del mundo. Algo parecido a un terremoto que sacude a la conciencia humana y que la ciencia ni siquiera sospechó su  acontecer.

Snowden, el ex analista de la CIA, es uno de ellos. Se ha puesto a la cabeza de una pequeña manada de cisnes negros que, después de revelar al mundo cómo será su futura esclavitud mediante el uso fraudulento de la ciencia y el avance imparable de la informática al servicio de las élites políticas y financieras, sobrevuelan la conciencia humana. Son aves sin patria que vuelan bajo, a punto de mira de los francotiradores de los poderosos ejércitos imperiales y las redes de las agencias de espionaje cuyas trampas humanas son, en prinpipio, el objetivo de estas aves humanas.

Tres de estos cisnes negros han incubado su origen y su posterior proyección en las propias agencias de espionaje de los Estados Unidos. Uno de ellos es el soldado Breadley Mannsig, quien fue el primero en filtrar datos sobre las fechorías del ejército estadounidense en Afganistán e Irak y otros países. Está acusado de revelar secretos de Estado y de colaborar con Bin Laden. Sería condenado a cadena perpetua o a la pena de muerte. El segundo es el periodista, también norteamericano, Barret Brown, cuyo caso no ha tenido la trascendencia de los otros hakers. Barret Brown, inspirado en la web de Julian Assage, WilKiLeaks, fundó su propia red: Progect P.M. con el fin de centralizar los informes de los disidentes del espionaje universal y hacer un análisis más frofundo de sus contenidos. Está en una prisión de Dallas, Texas, y enfrenta cargos de espionaje y 105 años de prisión.

El australiano Julian Assange, permanece en la embajada de Ecuador en Londres sin poder levantar el vuelo. Y Edward Snowden, quien revelara a la humanidad el sistema de espionaje más perverso de todos los tiempos, Sigue atrapado en el aeropuerto de Moscú. Aviones cazas, ejércitos de tierra, portaviones y todo tipo de argucias diplomáticas rondan la sede de la embajada ecuatoriana en Londres y la zona de paso del aeropuerto moscovita. Controlan el espacio aéreo y aguas internacionales para apropiarse de estas aves migratorias y darle el escarmiento que se merecen por haber traicionado la voluntad de los amos del planeta.

Aves que miran desde sus escondites y sus celdas hacia el sur, hacia los países considerados hasta hace poco el patio trasero de los Estados Unidos. Países donde el des coloniaje es una realidad posible, y el afianzamiento de sus soberanías nacionales un hecho impostergable. No hay otro lugar más seguro para estas aves libertarias. Quienes permanecen prisioneros en el “País de la libertad” por luchar por la libertad de expresión en el mundo, verán pasar sus días sabiendo que sus celdas son el origen de un nuevo tiempo donde por fin la esencia del existir no sea la competencia,  el fracaso del otro, la hipocresía, la monopolización del mercado y el poder, es decir, la delincuencia.

“Snowden, Assange, Badley”(se olvidó de Barret Brown), dice Ignacio Ramonet en la última edición de Le Monde Diplomatique, “son paladines de la libertad de expresión, luchadores en beneficio de la salud democrática y de los intereses de todos los ciudadanos del planeta. Hoy, acosados y perseguidos por el Gran Hermano estadounidense”.

El periódico cita a Snowden: “Cuando te das cuenta que el mundo que ayudaste a crear va a ser peor para la próxima generación y para las siguientes, y que se extienden las capacidades de arquitectura de opresión, comprendes que es necesario aceptar cualquier riesgo. Sin que te importen las consecuencias”.

Estos cisnes negros han hecho algo heroico: alertar a la humanidad de que es la hora de decidir entre libertad y esclavitud, entre opresores y oprimidos, entre países subyugados y países coloniales, entre democracias de pacotilla y democracias reales. Los poderosos saben que estos hombres les pueden dañar el manejo de datos que constituye una fuente inagotable de riqueza y poder, una arma de control político excepcional que les permite, además, explotar comercialmente a millones de cibernautas que navegan por las redes sociales, una vez despojados de su privacidad.

De allí el gran interés de las empresas y los gobiernos avanzados en presionar a los gobiernos y las empresas de internet para que les provean datos que ellos solicitan. El Lobby desatado en Bruselas sobre la Unión Europea para mantener el espionaje y regularlo a su antojo, es apabullante. Los europeos terminarán cediendo. Incluso persiguiendo a los patriotas que denuncian estos abusos. Los países del Sur de América no lo harán, salvo las excepciones, y esa es la esperanza de estos héroes del siglo XXI que esperan más solidaridad del mundo para continuar su labor de denuncia. Por lo pronto, ya tienen el apoyo del 51% de la opinión norteamericana.

Estas aves errantes, hoy atrapadas en la confusión y en las redes de los imperios dominantes, han activado la alarma. Se está utilizando la ciencia y la informática para violar tu intimidad, para manipular tus deseos, para convertirte en un mero consumidor, en un simple objeto de consumo que nada tiene que ver  con ese ser humano a que aspira la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Estas aves le han mostrado al ser humano que hoy por hoy es un simple robot, susceptible de control a distancia y de la manipulación más indigna que haya existido en la historia de la humanidad. Y que ese ser prodigioso con el que soñaron los grandes hombres y mujeres de la tierra, por el que incluso, ofrendaron sus vidas, ya no existe. Hoy existe un remedo de ser humano, un ser despojado de sus derechos, de sus sueños, de sus ilusiones, de sus mínimas garantías de utilizar su libre albedrío para alcanzar su felicidad.

Gracias a estos cisnes negros la humanidad no será la misma. Esa otro 50% del mismo pueblo norteamericano, padre de estos héroes cibernéticos, estoy seguro, más temprano que tarde, se levantará de su letargo y se dará cuenta que es también objeto de robotización, y se unirá a esas aves de paso que al fin serán manadas, millones de manadas puesto sus ojos en el uso que hacen de la ciencia y la tecnologías las élites que nos gobiernan.

Preservar al ser humano con sus deseos, sus sueños, su libertad, debe ser la tarea de hoy. El sur de América latina se presenta como un territorio de libertad. Estas aves aun solitarias se han hartado de los abusos del norte y quieren ir al sur. Habrá que abrir las rejas de estas eves, protegerlas de los drones que plagan los cielos del mundo, de los cazas y portaviones que esperan voraces a estas valientes aves que serán por siempre las aves Fénix de nuestros tiempos. Y aunque las encarcelen, las condenen a muerte, éstas resurgirán de sus cenizas para seguir alertando a los humanos de los peligros que diariamente nos acechan. Lo único que podemos hacer, por ahora, es generar corrientes de opinión para que estas aves puedan alzar el vuelo y llegar al sur donde la esperanza es el pan de cada día de sus gentes, y por qué no, de la humanidad.

@arturopradolima

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