Mexico: Pequenos Migrantes

24 julio, 2013

Imagen-Mexico: Pequenos Migrantes

¿En dónde quedaron los niños? ¿En qué momento se nos olvidó su inocencia? ¿En qué momento los arrastramos a cruzar las fronteras?

A salir de sus hogares con el imaginario colectivo de que “en el otro lado” la vida es “mejor” – o menos peor-. Víctimas y restos de países violentos, poco socorridos por el Estado, con pocas o casi nulas oportunidades de trabajo y donde la violencia es tan cercana como frecuente en muchos de los hogares. La realidad es ésta, y es que muchos de los migrantes que salen de los países de Centroamérica así como de México huyen debido a la violencia, al pandillerismo, a la pobreza y a la escases de recursos. Personas que salen de sus comunidades creyendo que una “mejor vida les espera” en cualquier otro país que no es el suyo.

Qué es eso tan grande que obliga a más de 800 niños hondureños migrantes a que salgan de sus hogares rumbo a Estados Unidos en tan sólo cinco meses. Pequeños que creen que fuera de su país está la respuesta a sus carencias, ahuyentados quizá por la violencia, el temor, el miedo o el peligro. Muchos otros, simplemente se convierten en la esperanza de sus familias.

Porque cuando hablamos de la infancia migrante hablamos de separación familiar, de violencia intrafamiliar, explotación laboral, violaciones, tráfico de menores  y el olvido combinado con el cinismo de las autoridades  migratorias y gubernamentales.

De enero a octubre de 2012, dos mil 424 menores migrantes no acompañados fueron repatriados por el Instituto Nacional de Migración (INM), el doble los devueltos en 2011 (mil 607 menores  migrantes). La patrulla fronteriza en Estados Unidos  por su parte deportó en 2011, 11 mil 520 niños migrantes mexicanos no acompañados.

Son los rostros de niños de entre los 10 y los 17 años de edad, cruzando la frontera, pequeños polizontes domando a La Bestia; diminutos cuerpos sopesando la carga de quien lleva a cuestas “el deseo de un futuro mejor para la familia”; o caso contrario, aquellos, que sin quererlo llegaron a un país que no era el suyo por decisión de sus padres  y que ahora sufren la separación de sus familias tras una deportación.

Parece que las consecuencias rebasaron las causas y hoy la infancia que migró por conflictos en sus naciones, por falta de oportunidades, pobreza o extrema violencia está siendo “devuelta” bajo condiciones inhumanas.

Las secuelas de las deportaciones

Los menores son separados de sus padres,  poco más de 3.1 millones de menores en Estados Unidos son hijos de migrantes indocumentados según el  Pew Hispanic Center. Durante el gobierno de Barack Obama, es decir de 2008 a la fecha se han deportado cerca de 1 millón 700 mil  indocumentados. Deportando así, un promedio diario de entre 900 y mil 400 migrantes. El último informe del gobierno de Estados Unidos estima que al día se deportan 887.3 migrantes, una cifra menor que la de 2012 donde se deportaban todos los días a mil 122 indocumentados. Organizaciones civiles aseguran que esta cifra no disminuido, y por el contrario va en aumento, Elvira Arellano activista de Movimiento Migrante Mesoamericano y miembro de la organización Familias Latinas Unidas señala que se están deportando diariamente mil 400 personas.

Deportaciones que son producto de un discurso fallido y promesas fingidas de un presidente demócrata y de raíces afroamericanas que prometió un camino a la legalización de más de 11 millones de indocumentados y que únicamente ha traído el aumento a las deportaciones de los mismos, militarización de las fronteras, muertes de migrantes a causa de estas estrategias de “seguridad nacional” y por supuesto, la criminalización implícita de quienes únicamente desean acceder o permanecer en un país que les ha ofrecido muchas veces mejores condiciones de vida.

Niños indocumentados y detención migratoria

Hablamos de tres mil 600 niños deportados de enero a junio de 2013 por autoridades estadounidenses. Algunos repatriados tras ser detenidos al intentar cruzar el muro fronterizo, otros más, después de vivir varios años en los Estados Unidos con sus padres o familiares.  Mónica Oropeza presidenta del Albergue del Desierto para menores y mujeres migrantes en Mexicali Baja California, asegura que las condiciones en las que llegan después de ser deportados son de extrema incertidumbre y temor, puesto que no saben qué sucederá con ellos, si regresarán con sus padres e inclusive sin conocer en qué lugar se encuentran. El cansancio, la nostalgia, la tristeza, la incertidumbre y el miedo son el peso que esos pequeños hombros cargan ya a su corta edad.

Para 2012 se estimaba que al día eran repatriados 19 menores no acompañados y de enero a mayo de este año 2013, alrededor de 800 menores procedentes de Honduras fueron deportados, de acuerdo con información de Valdette Willeman directora del Centro de Atención al Migrante Retornado (CAMR).

Pero el panorama del menor migrante no se detiene tras una deportación, ya que existe una gran cantidad de niños que se quedan sin sus padres después de que estos son deportados, una investigación a cargo del Centro de Estudios Aplicados señala que debido a las nuevas adecuaciones a leyes migratorias cerca de cinco mil 100 niños se encuentran a cargo del gobierno estadounidense, viviendo así en centros de acogida temporal o a cargo de familias “sustitutas”. Luz Rodríguez  licenciada en Ciencia Política, especialista en temas de migración y actual residente de Estados Unidos, asegura que todos estos menores corren el riesgo de no volver a reencontrarse con sus padres o familiares, pues ella señala que el gobierno norteamericano ha comenzado a romper los lazos familiares legales con los hijos de deportados, dejándolos de esta manera en condiciones plenas para ser adoptados por cualquier otra familia.

Las secuelas de las deportaciones

Las historias de separación que se cuentan entre los inmigrantes que logran cruzar la frontera y permanecer en el país vecino del Norte, son frecuentes e indignantes. Las deportaciones de indocumentados en manos del gobierno estadounidense, a causa de aparentes faltas o delitos viales, redadas en los lugares de trabajo, en la vía pública o en el domicilio de los migrantes han incrementado en los últimos cinco años. Esto, desde que Barack Obama, fue electo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

Basta con mencionar que durante 2012 se deportaron 409 mil 849 migrantes, una cifra jamás registrada en el país.  Muchos con largas historias de vida, de herencia y permanencia en el país norteamericano. Separaciones familiares que acarrean consigo a diario padres sin hijos e hijos sin padres.  Las deportaciones son la amenaza constante y  la desintegración familiar una doliente consecuencia.

Fuente: enlacemexico.info

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