Ecuador: Gobierno reduce salarios de Servidores Publicos

14 agosto, 2013

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Andres Páez Benalcazar - Asambleista


La eliminación del beneficio de alimentación  en los hechos implica una reducción de las remuneraciones de los servidores públicos puesto que en adelante tendrán que cubrir estos gastos con dinero de sus propios bolsillos, valores que no estaban considerados en los presupuestos personales de cada uno de ellos.

Pero la medida tiene otras connotaciones adicionales como la reducción de la calidad de vida de los servidores públicos visto que no todos podrán cubrir estos rubros y eso les obligará a consumir en algunos casos comida “barata” en los alrededores de su centro de trabajo, lo cual puede conducirles a enfermedades gastrointestinales por la mala calidad de los alimentos y el consecuente ausentismo laboral.

También provocará la pérdida de empleos en las empresas proveedoras de estos servicios de alimentación, como cocineros, auxiliares de cocina, personal de limpieza, etc.,  ya que esas empresas no podrán mantenerlos en sus plazas de trabajo al no tener el volumen de ventas que antes lograban al prestar servicios a más de 500.000 personas.

Si bien la medida puede provocar una reducción del gasto público, el gobierno debe reparar en el hecho de que ese gasto público se ha desbordado al haber incorporado más de 300.000 personas al sector público, personal que en algunos casos se justifica como en el sector educación y salud, pero en otros casos no es más que mano de obra electoral gratuita para el partido de gobierno.  De otra parte, se mantiene también un enorme gasto en propaganda  gubernamental que no ha sido recortado.  Basta con dimensionar los enormes desembolsos que implican las sabatinas, cadenas nacionales, las publicaciones y las campañas de TV del  gobierno para entender que la decisión es mantener esos significativos egresos y suprimir derechos adquiridos de los trabajadores.   Es decir, las medidas no se orientan a superar las distorsiones e insuficiencias en la calidad del gasto público y, por el contrario, reflejan que las frivolidades están por sobre los derechos.

Deplorable es también el silencio de muchos de los que se dicen “dirigentes” sindicales y que por sus compromisos con el gobierno mantienen un silencio cómplice frente a estos atropellos, como lo hicieron también con lo de las “renuncias obligatorias” con las que se legalizó el despido intempestivo en el Ecuador.  No fueron los ratones, sino el gobierno  el que les comió la lengua.

DR. ANDRES PAEZ BENALCAZAR
ASAMBLEÍSTA

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