Espana: ¿Habia un terrorista detras del accidente ferroviario de Santiago de Compostela?

20 agosto, 2013

Imagen-Espana: ¿Habia un terrorista detras del accidente ferroviario de Santiago de Compostela?

Por:  Arturo Prado Lima

Detrás del accidente ferroviario de Santiago de Compostela, donde murieron 79 personas, entre ellas dos colombianas, hay un responsable, y en este caso, el gobierno se apresuró a culpabilizar al conductor-maquinista de saltarse las normas por los aires, e incluso de jactarse de ir a una velocidad superior en un tramo de baja velocidad.

La verdad es que nadie pudo entender desde el mismo momento del accidente cómo podía haber sucedido tal cosa si las líneas de alta velocidad de España son unas de las mejores tecnificadas del mundo. No en vano, son la vanguardia en este momento en proveer sistemas de alta seguridad por encima de Francia y Japón.

Antonio Soler, un ferroviario con experiencia me ha dicho lo que piensa. Dice él que desde el mismo momento en que ocurrió el accidente ya advertía que no toda la responsabilidad tenía que recaer en el conductor-maquinista al que la Fiscalía Judicial casi sentencia a cárcel antes incluso de inspeccionar la ‘caja negra’ del tren descarrilado para forjar una responsabilidad documentada, cuanto menos una culpabilidad a priori; y resultó que, al cabo de un par de semanas, ahora no es el conductor el chivo expiatorio, sino los técnicos que velan por la seguridad de los sistemas electrónicos y cibernéticos en la circulación férrea… ¿Es que no se ha descubierto, acaso, que los sistemas que deben garantizar esa seguridad no estaban instalados?… Y, ¡cómo se puede entender, si no, que un tramo que el supuesto sistema (forzosamente obligado por ley a contar con él) debe impedir que se pase de 90 a 180 km/hora, no sólo permita rebasar esa velocidad, sino que el tren no se pare en seco!…

¿Sino es el maquinista el responsable, quien?

Antonio nos responde que la figura del ‘maquinista’ ferroviario, desde la época de instalación del AVE Madrid-Sevilla (con gobiernos de Felipe González, 1982-1994), es casi un símbolo ‘decorativo’ y/o ‘quitamiedos’, debido a que la automatización elevada a base de nuevas tecnologías sustituyen casi todas sus funciones mecánicas, tanto programadas como automatizadas con tres sistemas independientes entre sí. El agente ‘conductor’ está ubicado en la cabina delantera para que los viajeros no perciban falta del factor humano detrás del parabrisas de cabeza de tren portando los mandos de manejo en sus manos; ello les ofrece una mayor confianza visual al subir a un convoy con alguien ‘llevando’ el tren que si éste circula con un ‘piloto automático.

Como prueba de ello, nos confirma que en algunas líneas más modernas del Metro de Madrid, ya no van los maquinistas a bordo (por eso hay cabinas con cristales ahumados, para que no se vea que no va nadie dentro); todo se hace desde una oficina de control remoto, igual que hacen otras líneas ferroviarias como las que circulan desde Madrid hacia los municipios cercanos, en los Puestos de Mando de las estaciones con nudo ferroviario; y eso la gente lo ignora o, sencillamente, pasa inadvertido. El efecto es una cuestión psicológica para el usuario del tren.

En los últimos tiempos, cuando desde que inició la crisis, los despidos masivos han sido una constante diaria. Eso lo leemos todos días en las noticias. Y si los equipos de control existían y no se habían instalado, entonces el responsable no es únicamente el maquinista. ¿Las directivas de la empresa? ¿La ministra de Transportes? ¿El presidente de la República?

Al final sabremos, dice nuestro contertulio, que también en esto la responsabilidad es del más alto nivel; no la Ministra del ramo, no (que también), sino del propio Presidente del Gobierno de la Nación (la del Presidente de la Xunta no, porque no tiene esas competencias traspasadas), quien debiera haber pedido la deposición del cargo, de forma fulminante, a la Ministra (o irse él mismo también asumiendo su responsabilidad política, pues también los recortes y los chanchullos afectan al ‘ahorro’ de la seguridad no instalada, aunque sí figure ese gasto en las cuentas de resultados, ya que la Ley obliga a no prescindir de esa instalación por Directiva Europea, difícil de evitar; pues, no se entiende que ahora quieran taparse con la formación de una ‘Comisión de Seguridad Ferroviaria’, a no ser que sea para seguir forrándose a través de otros canales para el despilfarro), y hubiera quedado de lujo con los contribuyentes que pagamos nuestros impuestos a la Cosa Pública (porque este verano habían planificado privatizar estas empresas de transporte), además de tranquilizar un mínimo a los potenciales clientes de tecnología ferroviaria española.

Pendientes de multimillonarios contratos y otros ya adjudicados, en Arabia Saudí, donde Renfe y ADIF están instalando líneas de Alta Velocidad Española entre Adis-Abeba y La Meca; o las líneas AVE también a punto de ser implementadas en Brasil (AVB), en una especie de ‘i-griega’ ferroviaria entre Brasilia, Sâo Paulo y Río de Janeiro, adjudicadas a empresas españolas (Adif-RO) y alemanas (Alsthon-Siemens) por igual… De ahí sacarán tajada de nuevo las decadentes empresas del ramo en Francia (SNCF) o Japón (Mitsubishi Corp.), antes punteras en la Europa de la Unión, el gobierno español ha implementado una campaña en donde sus intereses pudieran verse perjudicados asegurando que la tragedia de Santiago de Compostela fue un error humano y nada más.

Las palabras de este antiguo y retirado ferroviario nos dejan el sabor y casi la seguridad, de que el verdadero culpable de la tragedia de Santiago de Compostela en El estado. El, como buen observador y poseedor de una solidaridad infinita, defiende al saco a sus compañeros:  “Al loro, que no es una mona: que esta ‘novela’ de terror no acabe en las vías… (Por mi abuelo, mi padre y yo mismo, y sin contar a todos los compañeros ferroviarios de todas las épocas, dignos trabajadores en jornadas trasnochadas, ciento diecisiete años de cercana experiencia ferroviaria avalan lo que acabo decir”, afirma contundente y rotundo.

Son las consecuencias de los despidos masivos, de los recortes de presupuestos, del achicamiento del tamaño del Estado y de hacer a estas empresas más productivas para entregarlas con más facilidad a la empresa privada, pendientes de hacerse al menos costo posible de toda la infraestructura del Estado.

¿Había un terrorista detrás del accidente de Santiago de Compostela? Si. ¿Ya se imagina quién?

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