USA: Muchos inmigrantes viejos viven en la pobreza en Nueva York

21 agosto, 2013

USA: Muchos inmigrantes viejos viven en la pobreza en Nueva York

Después de retirarse de su empleo como guardia de seguridad en 2011, los días de Wahid Ali se convirtieron en una lucha contra el tedio. Dado que hablaba poco inglés, tenía pocos amigos y poco que hacer, se quedaba casi todo el tiempo en el cuartito que alquilaba en un departamento ilegal, en un sótano en Coney Island (Nueva York).

Sin embargo, la batalla más difícil era financiera. Ali, de 78 años, tenía pocos ahorros, y su esposa no había trabajado desde que inmigró a Estados Unidos, procedente de Pakistán, en 2006. Así es que la pareja dependía del cheque mensual de menos de 600 dólares de la Seguridad Social.

“Era extremadamente difícil”, dijo, en especial en cuanto a la alimentación.

Son inquietudes cada vez más familiares entre la población de inmigrantes en aumento en la ciudad de Nueva York.

Como es el caso del resto del país, los habitantes de la ciudad tienden a tener más edad. Sin embargo, una investigación nueva, dada a conocer recientemente, revela que los inmigrantes son la fuerza motriz detrás de esta tendencia, lo que representa desafíos enormes para las dependencias de los gobiernos locales y las organizaciones de servicios sociales.

De 2000 a 2010, la cantidad de inmigrantes de 65 años y más aumentó en la ciudad en cerca de 30%, en tanto que la población nacida en Estados Unidos bajó 9%, según la investigación del Centro para un Futuro Urbano, una organización independiente de investigación, en Nueva York.

Los nacidos en otros países representan ahora 46% de la población de 65 o más años en la ciudad, proporción mucho más alta de la que tienen en la población total (37%).

“Creo que es la tendencia demográfica más grande de la que nadie habla”, dijo Jonathan Bowles, el director ejecutivo del Centro.

Además de ser uno de los grupos demográficos de crecimiento más rápido, los inmigrantes de mayor edad también están entre los más vulnerables. “Muchos en este grupo no solo provocan tensiones en la red de seguridad social, sino que pasan totalmente desapercibidos”, se dice en la investigación.

En promedio, los inmigrantes de mayor edad tienen ingresos menores y ahorros muchísimo más reducidos que los de los habitantes nacidos estadounidenses, y reciben menos beneficios de los programas de asistencia social, como Medicare y la Seguridad Social. Casi el 24% de todos los inmigrantes de mayor edad en la ciudad vive en pobreza, en comparación con 15% de sus contrapartes nativas, dice el estudio.

Asimismo, los obstáculos por el idioma se agregan a la falta de instrucción y las barreras culturales y hacen que los inmigrantes mayores no averigüen sobre los organismos gubernamentales y las organizaciones de defensoría en las comunidades y busquen su ayuda.

El año pasado, Ali encontró algo de alivio a sus dificultades en la Organización del Consejo de los Pueblos, la cual se concentra en musulmanes del sur de Asia que habían abierto un centro para mayores en sus oficinas en Coney Island. Ahora pasa los días ahí: come gratis, hace amistades, ve programas paquistaníes de televisión y “anda por ahí”, dijo mediante un traductor. El centro también los ha ayudado a él y su esposa a solicitar asistencia adicional del gobierno y recibir ayuda médica.

Mohamad Razvi, el director ejecutivo de la organización, dijo que el Centro abrió el año pasado porque los clientes empezaron a preguntar si podían tomar alimentos enlatados que se había donado a causa del desastre en Pakistán. Esa desesperación y ese nivel de pobreza en su propia comunidad impactó a Razvi.

El centro para mayores, agregó, fue el primero en la ciudad dirigido específicamente a musulmanes. Ahora se está ampliando el edificio para tener capacidad para satisfacer la demanda de servicios para mayores.

Con sus extensas redes de transporte público, concentración de centros de atención de la salud, conjunto de enclaves de inmigrantes y proliferación de organismos de servicios para inmigrantes, la ciudad de Nueva York puede ser un lugar condescendiente para que envejezcan los inmigrantes.

No obstante, en entrevistas, sus defensores dijeron que falta mucho para satisfacer las necesidades de la población en aumento de inmigrantes mayores, así como que se necesita mayor financiamiento, tanto de fuentes públicas como privadas, para cubrir la demanda actual y especialmente la futura.

Es una inquietud que se subraya en el informe del Centro para un Futuro Urbano, que también nota que el financiamiento gubernamental para la vivienda y los servicio destinados a los mayores descendió significativamente en los últimos años, incluida una caída de 20% en el financiamiento municipal para esos servicios desde 2009.

Ahora, hay al menos 463.000 inmigrantes de 65 o más años que viven en la ciudad de Nueva York, la población más grande en su tipo en cualquier ciudad de Estados Unidos, según el informe, el cual se basó, en parte, en los datos del censo.

El crecimiento es atribuible, en gran medida, al envejecimiento de las personas que llegaron en los 1980 y 1990, décadas en las que se dio un incremento pronunciado en la inmigración, dijo Bowles.

Entre los desafíos que enfrentan ahora estos inmigrantes, se puede decir que el mayor es la pobreza; cerca de dos de cada tres ancianos en Nueva York que viven por debajo de la línea de pobreza son inmigrantes, dice la investigación.

Un conjunto de factores colocan a los inmigrantes de más edad en un mayor riesgo de vivir en la pobreza que los nacidos en Estados Unidos. Los inmigrantes tienden a ganar significativamente menos en el transcurso de su vida laboral que los nacidos estadounidenses y, por tanto, reciben menos prestaciones de la Seguridad Social, y muchos no califican para nada para el programa o no se han inscrito, dice el estudio. Como resultado, 31% de los inmigrantes mayores no recibe beneficios de la Seguridad Social, en comparación con 18% del mismo grupo de nacidos estadounidenses, de acuerdo con la investigación.

Kit Fong Lee, quien es voluntaria en un centro para mayores, en el sur de Manhattan, administrado por Hamilton-Madison House, dijo que los clientes del Centro, en su mayoría inmigrantes chinos, recibieron beneficios de la Seguridad Social por unos 600 dólares mensuales en promedio, cerca de la mitad del promedio nacional.

La barrera más significativa que evita que los inmigrantes de mayor edad aprovechen los servicios sociales en la ciudad es su incapacidad para comunicarse. Cerca del 60% de los inmigrantes mayores tiene muchas limitaciones para hablar inglés. Las barreras del idioma pueden llevar al aislamiento social, lo que a su vez puede llevar a enfermedades mentales y suicidios. El problema se agrava en muchas comunidades de inmigrantes donde se habla poco en torno a la salud mental.

Fuente: elpais.com.uy

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