Ecuador: La farsa termino

26 agosto, 2013

Imagen-Ecuador: La farsa termino

Por: Diego Ordóñez

El llamado plan A de la llamada Iniciativa Yasuní era en realidad un chantaje ecológico. La demanda de dinero para no depredarlo, tuvo implícita la predecisión de depredarlo si el dinero no fluía.

El desenlace era obvio. En la columna “El ITT y Julia Roberts” del 25 de noviembre de 2010 anticipé que: “La iniciativa camina poco a poco hacia el plan B, es decir, extraer el petróleo del parque Yasuní.

Y era previsible. Los Gobiernos de los países que podrían y deberían aportar para mantener parte del bosque tropical intacto deben observar con inquietud que unos revolucionarios pidan plata, mientras dan muestras de animosidad contra la inversión extranjera; que adquieren deuda a tasas elevadas propias de quien presta a un deudor riesgoso; y que, sobre todo, destinan inmensa cantidad de su presupuesto para subsidiar el consumo de derivados de petróleo que, por baratos, se consumen más y contaminan más”.

En lo ambiental es mentira que una explotación “responsable” no provoque daños ecológicos a una zona tan sensible. Un sistema ecológico mega-diverso se altera por cualquier intromisión, por más sutil, de elementos ajenos al hábitat. Peor si las actividades de extracción las realizan empresas estatales cuya responsabilidad ambiental es deficiente.

En un estudio hecho por una consultora francesa se concluía que explotar las reservas del ITT debe hacerse junto con la instalación de una refinería. Lo que coincide con la construcción de la Refinería del Pacífico. Para la extracción serían necesarios 200 pozos productores y 30 pozos inyectores de agua que es altamente contaminante por su salinidad. Se debería instalar una planta de generación eléctrica de al menos 90 mw. Si para proveer esta energía se instala una planta termoeléctrica la contaminación de ruido sería de más de 100 decibeles, aparte del ruido producido por los taladros de perforación. Se requerirían muchos kilómetros de tuberías enterradas en el área del Yasuní. Retroexcavadoras, tractores, camiones no podrían transitar por “senderos” como hipócritamente califican los voceros oficiales a la red de vías que se construirán. Se producirá colonización y más deforestación.

También concluye la farsa de la retórica tecnocrática del cambio de la “matriz productiva”, esto es, romper la atávica dependencia de los ingresos petroleros. Contrario al discurso oficial de un supuesto rompimiento con en el pasado, la decisión de depredar el Yasuní sostiene el mismo modelo en el que la riqueza extractivista hace del Estado el principal actor económico con políticas asistencialistas y clientelares. Desde el primer boom petrolero se han hecho obras de infraestructura en vialidad y en suministro de energía. Pero deficientes. Ha crecido la burocracia y el sentido clientelista entre pobres y ricos. La actividad privada se ha inhibido yla que crece es la que medra del flujo de recursos públicos. La inversión extranjera ha sido casi inexistente per-se y en relación con las tasas que registra Latinoamérica. Los resultados de crecimiento son magros.

Succionar un parque ecológico no va en la línea de solucionar estructuralmente la pobreza. Si va en cambio, acorde a las necesidades políticas del gobierno, que goza de popularidad por los recursos económicos de los que dispone.

Fuente: hoy.com.ec

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