Ecuador: Yasuni, c’est fini

28 agosto, 2013

Imagen-Yasuni, c'est fini

No me ha sorprendido. El presidente Correa acaba de anunciar el fin de la moratoria ecuatoriana, de modo que se comenzará ya a explotar el petróleo del Yasuní-ITT como siempre sospeché que iba a suceder.

Mis sospechas comenzaron a partir de pequeños detalles intrascendentes, pero muy significativos, a propósito del texto que llevaban algunas camisetas o t-shirts cuando todavía el econ. Alberto Acosta era ministro de Energía y Minas (“Sí a la vida, no a”… -lo que seguía ya no lo recuerdo-).

La reacción del presidente fue sintomática. Mis sospechas se afianzaron a partir de detalles menos intrascendentes que llevaron a la dimisión del entonces canciller Fander Falconí, aunque después se reincorporó al gobierno. Pero que la dimisión fue forzada por el presidente Correa a propósito del Yasuní, está fuera de duda, recogido, aunque no con mucha claridad, en el libro del econ. Falconí, “Con Ecuador por el mundo”, sobre su primera etapa.
¿Elección difícil? El que avisa no es traidor, y el presidente Correa lo venía avisando:

“Hemos perdido demasiado tiempo para el desarrollo, no tenemos más ni un segundo que perder, (…) los que nos hacen perder tiempo también son esos demagogos: no a la minería, no al petróleo. Nos pasamos discutiendo tonterías. Oigan: en Estados Unidos, que vayan con esa tontería. En Japón, los meten al manicomio” (10 de diciembre de 2011).

“Son los seudointelectuales postmodernistas los que meten todos estos problemas en una interminable discusión. No hay dónde dudar: salir del modelo extractivista es erróneo.

Hay que aprovechar estos recursos al máximo para desarrollar otros sectores de la economía, haciendo que el sector extractivista vaya perdiendo peso para avanzar a etapas superiores en las relaciones económicas. Por ejemplo a una economía del conocimiento, que se basa en el talento humano. ¿Pero de dónde sacamos los recursos para las escuelas y universidades, para los centros de investigación que necesitamos? Es torpe creer ese discurso que busca superar la economía extractivista cerrando las minas y los pozos de petróleo. Probablemente llegaríamos a la economía de recolección, porque no tendríamos nada. Regresaríamos a un estado primitivo, que es lo que algunos quisieran. ¡Perfecto, propóngalo en las elecciones y que democráticamente ganen el derecho a hacerlo! Creo que la mayoría quiere, razonablemente y en armonía con la naturaleza, tener satisfechas ciertas necesidades básicas” (“Punto Final”, edición Nº 758, 25 de mayo, 2012).

Ahora, junto a la noticia y el argumento de que no se consiguió el discutible dinero del fideicomiso “en esta crisis”, veo una elaboración teórica aunque es a propósito del “fracking”, la controvertida técnica para extraer petróleo que podría convertir a los Estados Unidos en primera potencia petrolera mundial, sustituyendo a Arabia Saudita como primera exportadora de combustible.

El Yasuní, como el “fracking”, se sitúa dentro de un complicado triángulo: acceso a la energía, respeto al medio ambiente y crecimiento económico. Lo que el autor de este último artículo propone (algo así como sucede con el trilema de Dani Rodrik) es que apostar por uno de los vértices puede hacer olvidar los otros dos. La iniciativa Yasuní pensaba en el medio ambiente y, con el fideicomiso, intentaba paliar la cuestión económica.

La apuesta de algunos países por el “fracking” está en la posición opuesta: dan prioridad al acceso a la energía y al crecimiento económico, y lo del medio ambiente se deja para “ecologistas infantiles”, algo ignorantes a decir de los “frackistas”. La actual decisión del presidente Correa va en esa misma línea, con algunas salvedades argumentales. La cuestión del medio ambiente es a medio, si no a largo plazo, mientras que el crecimiento económico y el acceso a los recursos es para ya mismo. Está, en eso, en la línea de la práctica totalidad de los gobiernos del mundo, con lo que su carácter revolucionario y alternativo habrá que buscarlo en otros terrenos.

James Petras lo resumía así el año pasado:
(…) los gobiernos progresistas han mantenido un doble discurso de múltiples caras: una retórica antiimperialista, nacionalista y populista de consumo interno, al mismo tiempo que ponían en práctica una política de fomento y expansión del papel del capital extractivo extranjero en iniciativas conjuntas con el Estado y una creciente burguesía nacional nueva.

Los gobiernos progresistas articulan una narración de socialismo y democracia participativa pero, en la práctica, desarrollan políticas que vinculan el desarrollo a la concentración y centralización del capital y el poder ejecutivo.

Párrafos más arriba había dicho:
A pesar de que se afirme lo contrario, los dirigentes de los gobiernos progresistas y de las multinacionales no son muy diferentes de lo que se sabía que sucedía bajo gobiernos «neoliberales» anteriores.

Además, tanto en Ecuador como en Bolivia, muchos de los «tecnócratas» y administradores que trabajaron con gobiernos neoliberales anteriores desempeñan un papel destacado en la dirección de las iniciativas mixtas.

Fracaso mundial, pero en más de un sentido.
(Añadido el 18 de agosto: los periódicos españoles consiguen irritarme en profundidad: ahora dicen -ayer- y repiten -hoy- y vuelven a beber -seguro que mañana- que el presidente Correa ha dado “marcha atrás”. Pase. Pero ¿por que no lo contaron cuando se tomó la decisión de dejar el petróleo bajo tierra y en qué condiciones se hacía?)

(Añadido el 25 de agosto: el libro La alquimia de la riqueza -descargable aquí- comienza con una cita de 2009 del presidente Correa que corto y pego:
Para su crecimiento en el mediano y largo plazo, Ecuador sigue apostando práctica y totalmente a los altos precios del petróleo y a incorporar nueva producción petrolera, factores externos que, además de incrementar la vulnerabilidad de la economía, tienen un efecto marginal en cuanto a generación de empleo. Es decir, de no existir correctivos, el crecimiento ecuatoriano se basaría en el consumo de un activo, el petróleo, y no en la generación de valor agregado y puestos de trabajo productivo.Pues eso)

Fuente: mundomundialtortosa.blogspot.com

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