Madrid: “Que un joven muera de tuberculosis es una afrenta al sistema sanitario”

13 septiembre, 2013

Imagen- Madrid: “Que un joven muera de tuberculosis es una afrenta al sistema sanitario”

Cientos de personas acudieron ayer a la concentración en la Plaza de Callao (Madrid) en defensa de la sanidad universal promovida por Yo Sí Sanidad Universal.

Entre gritos de “Rajoy y Cospedal a Soto del Real“ o “Ana Mato, dimisión“, inmigrantes a los que les deniegan el acceso al sistema sanitario, usuarios que aún tienen reconocido este derecho y profesionales del sector, quisieron mostrar su desacuerdo con el Real Decreto Ley 16/2012 que hace ahora un año cambió el sistema universal por uno de aseguramiento excluyente.

Entre estas personas estaba Elena Aguiló, doctora y portavoz de la plataforma, que denunciaba que “el hecho de que una persona de 28 años en el siglo XXI en España muera por una tuberculosis es una afrenta al sistema sanitario“. Una situación que para Aguiló tiene como responsables a las autoridades públicas que están avalando este cambio de modelo en la Sanidad. “Para ser coherente, Ana Mato debería haber dicho que este tipo de muertes le dan lo mismo, pero eso ante las cámaras no se atreve a reconocerlo“, aseguraba.

Una de las quejas más repetidas desde que entró en vigor esta norma con rango de ley es la del efecto disuasorio que está generando. Las mujeres embarazadas, al igual que los menores, sí tienen derecho a ser atendidos. Sin embargo, según explicaba Aguiló, la complejidad de la ley, junto con los carteles de los centros que advierten de que las personas sin tarjeta sanitaria tendrán que pagar para ser atendidas, hace que muchos prefieran no ir al médico.

Por este motivo Yo Sí se ha encontrado con varios casos de mujeres que presentaban desgarros por haber parido en casa. “Hay muchas personas a las que les están tramitando el permiso de residencia. Este proceso que se detiene si la persona en cuestión tiene deudas con la Seguridad Social“ relata Aguiló. No poder costearse la atención médica les obliga a elegir entre esperar a tener los papeles de residencia en España o acudir a un centro sanitario en caso de presentar alguna dolencia, “y muchos de ellos priorizan los papeles a la salud“.

Entre los asistentes había una pareja de valencianos que había ido a pasar unos días a Madrid y se había topado con la concentración. Uno de ellos, Pablo, explicaba que se habían quedado para conocer de primera mano qué está pasando con la sanidad. “Hemos visto noticias al respecto por la tele, pero nunca explican del todo cuál es el problema, así que vamos a ver si hoy, por fin, podemos enterarnos“.

Una falta de información que Antonio, otro de los asistentes, explicaba con el argumento de que “la derecha tiene a su servicio a casi todos los medios de comunicación, que difunden un discurso que algunos sabemos que es falso, pero otros muchos no“. Antonio se define como “un luchador de toda la vida al que, como a otros muchos, han obligado a desempolvar las zapatillas y volver a los mismos sitios a pelear por los mismos derechos que ya obtuvimos“.

La sanidad universal es uno de estos derechos y, desde hace un año, ya no se lo reconocen a Wade. Aunque tiene papeles de residencia, no puede acceder a la sanidad porque no está trabajando. “Tengo compañeros sin papeles que no se atreven ni ir al médico. Estén enfermos o no, ni se les ocurre, porque piensan que se lo van a cobrar. Estar enfermo no es una algo que se elija, nadie quiere estar enfermo“, cuenta. “Además, pueden tener enfermedades de las que los demás pueden contagiarse e incluso generar una epidemia. Y, si esto sucediera, el Gobierno debe saber que es el único responsable“, sentencia.

Este peligro de contagio también aparece al hablar de vacunas. Según Nuria, una doctora que también estaba presente en la concentración, muchas de ellas han dejado de ser obligatorias. Esto supone que, si una persona quiere ponérselas a sus hijos, debe pagar por ellas. Por ejemplo la de la meningitis. “Es cierto que los niños están incluidos dentro de las excepciones que contempla el Real Decreto Ley. Pero si una persona no puede pagar una vacuna contra la meningitis, que es altamente contagiosa, podría terminar afectando a los niños cuyos padres sí pueden permitírselo“, explica.

Para Elena Aguiló, este tipo de medidas, que responden a la ideología elitista de quienes las aplican, también están orientadas a separar a la población. Por un lado, están los profesionales sanitarios que “cuando están en una situación de precariedad laboral es entendible que tengan miedo de perder su trabajo si desobedecen las normas“. Y por otro, un colectivo vulnerable (inmigrantes sin papeles, personas sin recursos económicos, gente que trabaja en el servicio doméstico sin contrato tras haber quedado en paro) que necesita ser atendido y no encuentra cómo lograrlo.

“Cuanto más empeño pone el poder en separarnos, más tenemos que ser conscientes de la importancia de permanecer unidos“, reivindica Aguiló. “Yo Sí tiene unos cuarenta grupos de acompañamiento repartidos por toda España para garantizar que se reconozca el derecho a la sanidad de todos“, continúa. “Y digo reconocer porque los derechos se tienen o no, y el de la sanidad es un derecho fundamental“.

Aguiló insiste en que el mensaje que ofrecen desde los poderes públicos está orientado a confundir, a “esconder a la población las nefastas consecuencias que la aplicación de sus leyes inmorales van a tener para todos“. Por eso considera tan necesaria la labor de concienciación. “El hecho de crear una red ciudadana fuerte, cohesionada, por más que intenten convencernos de lo contrario, claro que tiene sus frutos. Ellos van a seguir trabajando para separarnos y nosotros vamos a seguir insistiendo en juntarnos para luchar por que nos devuelvan el que era uno de los mejores sistemas sanitarios de Europa, que estaba basado en una sanidad pública y universal de calidad“.

Fuente: lamarea.com

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