Ecuador: El Sumak Kawsay en Sumpa – Santa Elena

24 septiembre, 2013

Imagen-Ecuador: El Sumak Kawsay en Sumpa – Santa Elena

Por Guadalupe Rivadeneira Núñez

El Sumak Kawsay es una concepción de la cosmovisión Andina, que tiene como base de sustentación la sensibilidad, redimido ahora, es la base de nuestra actual Constitución del Ecuador en una digna exaltación de nuestro mestizaje.

En la Provincia de Santa Elena el Sumak Kawsay aparece como lo comunitario, forma de actuación cotidiana de los santaelenenses sobre todo del sector rural, estando presente inequívocamente en varias manifestaciones en su relación con la naturaleza, con la sociedad, con la comunidad y con la familia.
Corazonar, armonía, Constitución, naturaleza, familia.

Que es el Sumak Kawsay o Buen Vivir?

Desde su aparición como sustento de la Constitución del 2008, este es una interrogante que muchos se han hecho, algunos estamos explorado respuestas, otros simplemente aún no estar al corriente de qué se contiene[1]. Según una versión más bien oficial el Sumak Kawsay o Buen Vivir es:
“…satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida y muerte dignas, el amar y ser amado, y el florecimiento saludable de todos, en paz y armonía con la naturaleza, para la prolongación de las culturas humanas y la biodiversidad.” (Ramírez,  2010).
Ahora, si nos detenemos un poco el Sumak Kawsay original es una concepción, es un sentido, un concepto, que viene de la Cosmovisión  Andina, de la cosmovisión de los pueblos indígenas, al respecto José María Tortosa dice:
“…la idea (del Sumak Kawsay) proviene del vocabulario de pueblos otrora totalmente marginados, excluidos de la respetabilidad y cuya lengua era considerada inferior, inculta, incapaz del pensamiento abstracto, primitiva. Ahora su vocabulario entra en dos constituciones.”(2009)
Para explicitar las diferencias revisemos que contiene la cosmovisión occidental o dominante y la cosmovisión andina:
En la cosmovisión Andina la lógica es la paridad (todo dos),  la complementariedad y la aceptación de la diversidad, que entiende al ser en su relacionalidad, donde los individuos se entienden como rizomas[2] y trata del equilibrio entre diferentes (Lajo, 2005)

A su vez el sustento de la lógica occidental está dado desde sus tres principios constitutivos: 1) la consideración de la unidad; 2) la negación de la contradicción; y 3) el tercero excluido que otorga unidad y coherencia a este discurso y pensamiento. Esta forma de enfrentar el mundo no solo alcanza la palabra y el pensamiento, sino que se extiende también al universo (Rivera, 1997:32). O también expresada en la dialéctica como la tesis y antítesis que se resuelven en la síntesis de los opuestos

Para la lógica andina, el sentir es “otra” forma de conocer al mundo y a partir del sentir conjuntamente con el pensar se estructura el “Illanar” o equilibrio entre el sentir y el pensar, propuesto por Javier Lajo (2005,2012), es decir se considera al ser en su integralidad, también propuesto por Guerrero (2007) en el “Corazonar” o ponerle corazón a la razón.

La cultura occidental se distingue porque ha privilegiado el ‘pensar’ desde sus orígenes en la Grecia antigua,  hasta hoy occidente usa el ‘logos’ y la ‘epistheme’, la razón y la ciencia como sus principales armas y “virtudes”(Lajo,2008), es decir ha dejado de lado la sensibilidad, el sentir. Sin que ello signifique que el mundo Andino desconozca el pensar expresado en todo el desarrollo técnico y científico del Incario, desarrollos aún poco conocidos.

En el mundo occidental la ciencia y el arte expresan por separado estas dos expresiones del ser el sentir –arte- y el pensar –ciencia- para representar al mundo, en el caso de lo andino estas dos expresiones reflexionan en conjunción la realidad.

Sin embargo, el avance de la ciencia antropológica (Rosaldo, Gruber) incluye ya como su forma de conocimiento el sentir, y más claramente lo expresa Peirce y  su pensamiento tríadico, este adjudica al pensamiento abductivo la capacidad “hacer saltar” a la ciencia porque utiliza la imaginación (la sensibilidad), aquí se entiende que “…el sentir es (la) otra forma de conocer el mundo…”, asumir esté entendimiento nos da el sustento para entender el Sumak Kawsay de nuestros pueblos andinos.

El Sumak Kawsay (Buen Vivir) para la concepción andina, es el equilibrio entre sentir bien (‘Allin Munay’) y pensar bien (‘Allin Yachay’) lo que da como resultado el hacer bien (‘Allin Ruay’) para lograr la armonía. (Lajo, 2008).
Ahora tenemos aquí una comprensión del Buen Vivir desde una visión más occidental, que nos aporta José María Tortosa:

“Buen vivir, finalmente, y en las diversas lenguas de los países centrales, suele implicar el disfrute individual, material, hedonista e incesante. Un somero repaso al modo con que los medios utilizan dichas palabras y sus semejantes (buena vida, vivir bien) lo confirmaría. En algún ejemplo extremo encontrado recientemente en España, “buen vivir” casi se reduciría al “comer, beber y dormir” (2009).

Sin embargo el mismo autor dice, el Buen Vivir no se puede reducir a lo que es el desarrollo, sino que más bien se presenta y debe ser entendido como una alternativa al desarrollismo presente desde hace 60 años y que más bien ha ahondado las brechas entre el hombre y la naturaleza. Esta relación Javier Lajo lo presenta como sigue:

“…pero (en occidente) han descuidado mucho su parte afectiva, sus sentimientos, su corazón para vivir espléndidamente se debe ‘querer bien’, ‘amar fuerte’, saber sentir al cosmos, a la comunidad, a los semejantes y al medio circundante, a la madre natura, a la Pachamama.…”
“El ‘homo occidentalis’ (valga el neologismo) quiere dominar a la naturaleza -y mas aun, a ‘la realidad’- a través del ‘Saber’ pretendiendo conocer ‘absolutamente’ sus características para manipularlas a través de la invención de ‘leyes’… Imaginan a la Pachamama como una gran máquina, capaz de poderse manipular y explotar sin medida ni contemplación. Esto es, sin duda alguna, lo que ha ocasionado la ruptura de los vínculos de la civilización occidental con la Pachamama.” (2008).

Entonces el Sumak Kawsay, el Buen Vivir  o la esplendida existencia choca con la idea de progreso ilimitado. La Pachamama o la madre naturaleza tiene un límite, que impide un desarrollo ilimitado, un crecimiento a costa del “otro”- la naturaleza que incluye a los seres humanos-, para asumir esta relación en armonía se requiere re-entender y aplicar la complementariedad y la cooperación –no la acumulación-; entonces la esplendida existencia tiene que ver más que nada con la armonía entre lo material y lo espiritual, con:  “…códigos de conducta éticos (innatos) y espirituales en la relación con el entorno, los valores humanos, la visión de futuro… Visto así, constituye una categoría en permanente construcción” (Viteri en Lajo, 2012).

El hacer bien las cosas “es un equilibrio de pares proporcionales” o la existencia de los contrarios, que en realidad también son complementarios luz – obscuridad, frío–calor, masculino-femenino “…produce ‘el existir real’ de las cosas en movimiento, como la vida, el buen clima, la paz, la armonía, el trabajo, etc…” (Lajo J, 2008).

Para los ecuatorian@s el Sumak Kawsay que se introduce en la Constitución Ecuatoriana del 2008, se establece a partir de un sentido mestizo, de “un pensar que aceptó su sentir” o de un mestizaje que aceptó su otro yo constitutivo – la Cultura Andina- del Illanar que se ha construido a partir del mestizaje que está en l@s ecuatorian@s. Esta comprensión sentida aunque no claramente entendida – conceptualizada-, fue aceptada por el 70% de compatriotas. L@s ecuatorian@s entregamos este nuevo sentido-concepto (lo rescatamos) el Sumak Kawsay y ahora Buen Vivir como propuesta de vida al mundo…

LO COMUNITARIO EN SANTA ELENA

En la hoy Provincia de Santa Elena el Sumak Kawsay ha estado siempre presente, no conceptualizado, no “racionalizado” pero siempre presente en “lo comunitario”. Los habitantes del sector rural de la Península de Santa Elena, tienen como una de sus características sociales y culturales más destacadas, lo colectivo, lo comunitario, asumidos como territorio y como habitad (Álvarez S., 2001),  siendo esta característica una impronta presente en toda  su cotidianidad.

Para el análisis de lo comunitario partiremos de que el Sumak Kawsay es sentir bien, pensar bien y hacer bien, lo que significa armonía con el cosmos, con la naturaleza, con la comunidad, con la familia (Lajo 2012).
En las comunidades de Santa Elena esta experiencia comunitaria es andina, tiene un sentido de incompletitud como dice Eduardo Grillo (1992) o de búsqueda de la complementación permanente, así lo confirman Miguel Bazán Presidente de la Comuna Río Chico cuando se le pregunta si los dirigentes responden siempre a las expectativas de la comunidad?

“Es un poco  difícil la pregunta yo vengo dirigiendo la comunidad hace muchos años,  y a veces nos equivocamos  porque pensamos que el nuevo dirigente va a ser mejor que nosotros, cada uno de nosotros, todo el pueblo queremos que el otro sea mejor que el anterior dirigente,  es como una competencia, si el hizo algo bueno yo voy hacer algo mejor, así limpia y democráticamente, siempre lo que hacemos queremos que sea mejor que lo que el otro hizo…pero también siempre hay alguien que hace mejor que uno …eso es lo mejor que puede haber …”[3]

La conciencia comunitaria de los santaelenenses  en su relación con la naturaleza, a lo largo del tiempo se ha expresado en un conocimiento e interrelación armoniosa, presente desde la mitología sumpeña (Oliva, 1895), el prolijo manejo de albarradas demostrado científicamente (Marcos, 2004), así como su relación con el bosque y la biodiversidad.

Esta relación se ha mantenido pese a la influencia del pensamiento occidental, las prácticas depredadoras y del extractivismo en el tiempo y el consiguiente proceso de explotación y devastación que han sufrido los territorios comunales. Así los habitantes de la zona norte de Manglaralto han logrado conservar parte del bosque, lo que permite la captación, almacenamiento natural y la puesta en disposición del agua el que surte a las poblaciones norteñas (incluyendo zonas turísticas más visitas de Santa Elena como Montañita, Olón, Libertador Bolívar, etc.). Al interrogar en el año 2005 al en ese entonces presidente de la Comuna Las Núñez[4] porque Uds. todavía tienen bosque?  Este responde:

 “Nosotros usamos del bosque solo lo que necesitamos…”

Este “solo” utilizar lo que necesitan riñe con el sentido de acumulación capitalista occidental…tara cada vez más presente en nuestros días[5]; las comunidades del Norte de Manglaralto han podido mantener parte de su bosque  debido a una “colonización moderna” más tardía lo que ha evitado que el bosque sea sometido a una devastación atroz, como es el caso de los territorios de las comunas del sur.[6]  Este interés por el cuidado de la naturaleza ya se evidencia en un documento que data de agosto de 1964[7], en el que el cabildo de la Comuna Olón de esa época solicitaba ya a la Dirección de Fomento Forestal (ahora MAGAP) se le concediera un lote de terreno para hacer un vivero….Refiriéndose a este tema Germán Pozo ex directivo del Cabildo de la Comuna Olón, dice:

“…aquí hay pruebas que la gente si se preocupaba por sembrar. Existe hasta ahora un vivero en el que yo me acuerdo desde muy pequeño, que existía y allí se puso el vivero en la época del proyecto con Fundación Natura, el sr. Eloy Pozo que todavía vive, era viverista en esa época, los demás ya son fallecidos. Estas son pruebas de que la comunidad siempre se interesó en cuidar el bosque, pero desgraciadamente en ese tiempo ganó la prepotencia y la ambición…”[8]

En relación a la tala indiscriminada del bosque el mismo sr. Germán Pozo explica: “Yo me he preocupado bastante por este tema de la tala y hay que decir lamentablemente de toda la zona, pero aquí en Olón no fue gente de la comunidad fue gente extraña, gente que vino de otros lados, básicamente de  la parte de Manabí  nos invadieron y con documentos falsos aduciendo que las tierras les pertenecían, como había buenos bosques,  esa gente se dedicaba a esa actividad: talar los arboles a explotar el bosque y sacar la madera, la comuna no explotó el  bosque.” “…si hubo gente que aquí se dedicó…pero fue poca uno o dos que se dedicaron a esa actividad…”[9]

Reconociendo este interés por el cuidado de la naturaleza no se desconoce que antes y ahora ha existido gente de las propias comunas que vive y usufructúa de los recursos del bosque. Esta tala indiscriminada afectó el ciclo hidrológico y las lluvias se hicieron escasas, así cuenta  Ernesto Del Peso ex dirigente de la Comuna Montañita:
La gente se dedicó a talar a la montaña. Y terminó con la lluvia. Y lo peor de todo es que fue tan obstinada la gente que siempre que cortaba y cortaba dos arboles y ni siquiera sembró uno. Tal es eso que ahora sufrimos la consecuencia de no tener agua.[10]

En un caso similar, la tala indiscriminada del manglar de Palmar por parte de empresas camaroneras, aquí se puede decir que el sentido de no apropiación[11] -propia de la cultura prehispánica-  llegó a ser nocivo y atentatorio para el habitad como para los propios pobladores, así nos relata Nelson Gonzabay, nativo de la comunidad y directivo de la Asociación del Manglar de Palmar cuando cuenta la historia del manglar:

“…nosotros mismos les dimos permiso…es que no sabíamos…ni creíamos que ellos se iban a tomar tanta tierra…casi nos quedamos sin manglar de 160 ha., ahora solo tenemos 30 ha… pero ahora que ya sabemos que ya aprendimos su importancia… nos hemos organizado y estamos cuidando nuestro manglar…hemos reforestado ya 10 ha…”[12]
Si bien estas y otras iniciativas han podido plasmarse gracias a los recursos que la cooperación externa -preocupada por la conservación y la biodiversidad- ha aportado para estas comunidades, hay que puntualizar que estos recursos han “caído en terreno fértil”. La relación de estas comunidades con su habitad ha garantizado que estos recursos externos sigan siendo muy productivos, sin desconocer nuevamente que habido  comuneros –aunque sea por excepción- que han sido cómplices y usufructuarios de la depredación de los recursos naturales.

Este sentido en la Comuna Olón desde el año 2004 se ha implementado acciones ordenadas y consecutivas para recuperar el bosque y  las fuentes de agua, la actual  Corporación de productores de caña la Noble Guadua que agrupa a 115 productores de caña y artesanos de 6 comunidades del norte de Manglaralto con aportes de la cooperación internacional, gobierno nacional, seccional y ONGs  están extrayendo su producción de caña coordinando y comercializando conjuntamente. Luis Suárez, su presidente nos dice: “La caña nos sirve para remplazar la madera, para tener agua, para recuperar el suelo, la vida, la biodiversidad y además nos da recursos…”[13]

O lo que está pasando en Libertador Bolívar una comuna de la misma parroquia Manglaralto, que ahora se dedica al turismo y la artesanía, Carlos Floreano el mayor promotor de esta actividad turística dice:  “…somos exitosos en turismo…pero no debemos quedarnos solo allí…tenemos que volver a producir queremos rescatar el valor que tiene la tierra para producir. Estoy como presidente del grupo de agricultores y tenemos que enfrentarnos al tema de que (los demás comuneros) no apoyan si no ven resultados, la tierra produce, ahora mismo la gente está sacando piña, con un poco de agua que habido y ya se está produciendo…ahora lo que queremos es rescatar el valor que tiene la tierra para producir”[14]

Este interés de “regresar a la tierra” es justamente lo que se menciona más arriba, el apego a la madre tierra está dado por un sentido que no se ha perdido, es un sentido latente, así lo menciona el mismo Carlos Floreano:
“…en lo particular…creo que eso uno lo siente –la necesidad de producir la tierra – eso le da la confianza, la voluntad y la fuerza… es la bendición de Dios eso a uno le da la confianza, y eso quedará para la familia.  Aquí no se trabaja porque no hay agua…hay gente que se va a trabajar en la agricultura en otros sitios porque tiene que solventar las necesidades económicas de su familia, sale  porque aquí no se abren las oportunidades para trabajar en el campo, no hay inversión, no hay capital, ese es uno de nuestros problemas.”[15]

Esta relación armoniosa con la naturaleza se evidencia desde las poblaciones prehispánicas de América, desde hace más de 5.000 años existe la agricultura en nuestros países, Eduardo Grillo en su documento La visión Andina de Siempre nos dice: “Fue aquí en los Andes, donde apareció por primera vez en el mundo el paisaje agrícola: la chacra. Y lo hizo no para remplazar a la “naturaleza” ni para oponérsele sino para acompañarla, para dialogar y reciprocar con ella… La chacra es una re-creación de la “naturaleza” con participación de la comunidad humana.” (1992)

La chacra es una formación biológica y cultural creada por los seres humanos  a partir de plantas comestibles, forestales, frutales  y medicinales (puede incluir animales menores de granja) cuyo objetivo es ser la despensa natural de alimentos y la farmacia de l@s campesin@s, aportando con los nutrientes necesarios para toda la familia y la comunidad; la existencia de la chacra fundamenta la Soberanía Alimentaria, si consideramos que hay chacras en que se incluyen 39 especies de plantas cultivadas[16]  por ejemplo, como el caso de las de la Amazonía.

Ya en 1994 los Kichwas amazónicos de la Organización de Pueblos Indígenas de Pastaza –OPIP-  entienden su chacra como la expresión del Sumak Kawsay:
“La chacra, además de ser el espacio físico de producción para el sostenimiento de la familia, es también el entorno donde se produce y se reproduce la cultura kichwa, es decir, es el espacio de vida en armonía de los indígenas amazónicos, más conocido en su lengua propia como el Sumak kausay.”[17]

Esta profunda interrelación con la madre tierra, este amor a la agricultura en Santa Elena no se ha perdido -pese a ser una de las tres provincias más secas del país y depender del agua de otra cuenca[18]- esta agricultura “ecológica” siempre se ha practicado y da sustento a la Soberanía Alimentaria. Así lo confirma el testimonio de Pablo Velasco, técnico que trabaja desde hace más de una década en las comunidades de Santa Elena: Hay hermosas fincas en Las Balsas, Loma Alta, Dos Mangas, Sitio Nuevo, Sinchal, Barcelona; muchas de ellas mantienen una significativa biodiversidad de plantas y animales, recreando prácticas de los abuelos. Se pueden encontrar fincas dedicadas a la citricultura, que han tratado de conservar la diversidad y la asociación de cultivos. Es frecuente encontrar asociadas a las plantas de limón, por ejemplo, plantas de papaya, guineo y plátano, algunos árboles maderables e incluso en ciertas áreas en donde el espacio lo permite, se siembran pequeños lotes de hortalizas y plantas medicinales. Últimamente se ha podido evidenciar la intención de algunos agricultores de diversificar su chacra de limón: están sembrando cacao y especies leguminosas debajo de los limoneros maduros que han alcanzado gran altura. Esta práctica muestra una cultura antigua, relacionada con la búsqueda de una variedad de alimentos para la familia, así como la intención de aprovechar al máximo posible la poca humedad que existe en la zona.

Asimismo, existen en Santa Elena y otras provincias costeras sistemas agroforestales tradicionales de los que se aprovechan los recursos no maderables como la caña guadúa, la tagua, la paja toquilla, la miel de abejas, a menudo asociados con cultivos alimenticios como café, guineo, naranja, mamey, etc. Estas muestras de manejo de la biodiversidad indican un sentido de manejo racional del patrimonio y la búsqueda de autosustento por parte de estas familias.[19]

Esta forma de relación con la Pachamama (como ahora lo entendemos) es una relación que se mantiene; en el Ecuador siguen siendo pequeños productores de alimentos los que alimentan a la mayoría de la población, pese a toda la influencia del mercado y de las grandes cadenas de supermercados de alimentos. La Soberanía Alimentaria reclamada desde estas poblaciones es la demanda del respeto y consideración de la madre naturaleza, de su biodiversidad, de la agrobiodiversidad. Es también la exigencia por que sea respetado su derecho a escoger qué tipo de agricultura prefieren, qué clase de semillas necesitan, que alimentos deben llevar a la mesa de su familia. Es decir, la noción de soberanía alimentaria existe desde tiempos inmemoriales en los conocimientos y prácticas de los pueblos originarios y de aquellos que mantienen su relación con la naturaleza.

El Sumak Kawsay en Santa Elena de manera general, se expresa en un sentido comunitario que es una forma permanente y cotidiana de existencia, una forma de enfrentar la vida y su cotidianidad así en la comunidad de Libertador Bolívar, actualmente es una de las más reconocidas y visitadas por turistas nacionales y extranjeros, el 80% de su población se dedica a brindar servicios turísticos, venta de artesanías o servicios complementarios; este desarrollo del turismo se viene desarrollando alrededor del año 2000 y se debe -como nos cuenta Marino Matías expresidente de la comuna-  a un acuerdo entre comuneros y comuneras el que fue tomado en una Asamblea de Comuna: “…nosotros ya no teníamos de que vivir…las condiciones eran cada vez más difíciles…los jóvenes migraban y entre los grupos de amigos primero y luego elevado a una Asamblea de Comuna resolvimos que todos y todas íbamos a trabajar por lograr sacar adelante el turismo para nuestra comunidad…que nos íbamos a pelear en todo…pero en turismo nadie se podía pelear y que tod@s íbamos arrimar el hombro…y así lo hicimos…por eso ahora tenemos lo que tenemos…”[20]

Esta resolución hecha realidad, evidencia como el sentido comunitario ejercido voluntariamente por toda una comunidad es garantía del Sumak Kawsay o Buen Vivir y lo es también a nivel particular – como veremos más adelante-; estas relaciones establecidas entre la comunidad son de ayuda y colaboración, este sentido comunitario  del que todos son parte y lo alimentan -aún incluso sin una cabal conciencia de aquello-. La solidaridad comunitaria y la relación con la naturaleza son parte de la cotidianidad, así lo confirma el siguiente testimonio de Isidra De la Rosa nativa de Olón, quien, tiene su hija migrante que vive y trabaja en la gran ciudad:
“…mi hija me dijo: …allá en la ciudad de Guayaquil es triste mami…cuando no se tiene plata, porque no se puede comer, si aquí (en la comunidad) no hay plata, no importa, hay un verde, el arroz presta la vecina y nos vamos  al río a  pescar camarones, pescado o algo así y ya tenemos para comer, aquí nunca falta para comer, aunque no tengamos plata”[21].

Aquí en Santa Elena la comunidad y este sentido comunitario que evidencia su existencia, se recrean cotidianamente, logrando su continuidad en el tiempo, como lo comprueban los trabajos realizados por la Dra. Álvarez que se constituyen en un recorrido a lo largo de la historia para ejemplificar como la comunidad sigue existiendo (2001) -en vez de disminuir- lenta pero inexorablemente las comunas van creciendo. En este sentido Grillo (1992) hace la siguiente referencia: “La comunidad campesina andina ha minado pacientemente a esa institución todopoderosa que fue la hacienda hasta verla desaparecer del paisaje y se ha recreado a sus expensas (unas veces por compra, otras por invasión) y ahora asiste a la descomposición de las empresas asociativas impuestas por la reforma agraria: la comunidad campesina sobrevive a sus enemigas y se constituye en la única verdad del agro.”

La legalización de tierras comunales continúa y la reactivación de otras que ya estaban desaparecidas es un proceso que se viene dando; así tenemos la Comuna Entre Ríos o la Comuna Engullima  que buscan incansablemente su  legalización frente al MAGAP en Santa Elena.  Sin desconocer la siempre presente intención de usurpación y algunos hechos de asedio a la propiedad comunal, muchas veces aupada por instituciones del Estado, por los órganos encargados de administrar justicia y, en ocasiones escasas pero existentes con la participación cómplice de ciertos “dirigentes” comunales.[22]

A nivel más generalizado Santiago Cabeza, médico español y residente en Montañita dice: “En el tema de la comunidad que se viene dando en España desde hace más de 20 años, se establecido dos factores, uno es a nivel rural que denomina Eco-Aldea que empezó con unos cuantos aventureros de Europa que todo el mundo mal llama hippies, decidieron volver a la naturaleza como un sistema de sobrevivencia y como alternativa a un sistema urbano que se viene abajo y está colapsando. Definitivamente esta gente tenía una visión de integrarse en la naturaleza para volver a hacer sistemas comunitarios de trabajo agrícola, artesanal o de trabajo sanitario.”[23]
De acuerdo a lo revisado, como confirma este médico español podríamos afirmar que hay un proceso  de  “regreso a lo comunitario” y por consiguiente al Sumak Kawsay o Buen Vivir.

SISTEMAS COMUNITARIOS DE GESTIÓN DE AGUA EN SANTA ELENA

Este sistema comunitario está presente también en las Juntas de agua en Santa Elena, en toda la provincia actualmente existen aproximadamente treintaicinco sistemas de agua para consumo humano que se ubican en el sector rural, 25 de estas distribuyen agua entubada obtenida de pozos profundos y 10 están proveyendo agua potable comprada a AGUAPEN[24]. El área turística más concurrida de la provincia es servida por Juntas de agua obtenidas de pozos de agua proveniente de las montañas de la Cordillera Chongón Colonche.
Aquí se presenta un cuadro[25] en el que se detallan las características más sobresalientes de los sistemas comunitarios hecho en el 2007:

Como se podrá apreciar aunque el cuadro es del 2007, y ha habido modificaciones, las condiciones sustanciales no han cambiado en términos de atención a las comunidades del sector rural.

Estos sistemas se sustentan en una “lógica de cooperación social y no de lucro”, correspondiente a un principio de reciprocidad que forma parte de la “conciencia comunitaria” de sus miembros (Guillemot, 2006, Udaeta, 2005), que en el caso de los sistemas comunitarios existentes en la Provincia de Santa Elena, está relacionada con sus formas culturales ancestrales de manejo del agua.” (Rivadeneira, 2007).

En esta caracterización de la Juntas de agua que considera la “lógica de cooperación social y no de lucro” en el transcurso del tiempo se había visto afectada en la Juntas “grandes”, no así en las más pequeñas que corresponde a sectores más alejados de la urbe. Esta lógica comunitaria se ha ido recuperando, así dice el Miller Muñoz Presidente de la Junta Regional Manglaralto en el año 2012:  “La idea que tenían  (los otros dirigentes que fueron elegidos) era que venían a servir pero también a ganar para ellos, y mi idea era cambiar, yo siempre le voy agradecer a mi padre el siempre a sido una persona que ha estado para ayudar a Manglaralto,  a estado involucrado en ayudar al pueblo y siempre apostar por el pueblo…él ha sido presidente de la Junta Cívica y siempre ha estado involucrado en la Junta Parroquial antes cuando era elegida en Asamblea, esa escuela yo he aprendido …de buscar y hacer por el bien común sin recibir a cambio casi nada, es una costumbre de familia. Con las personas que ahora están tanto los otros dirigentes como los operadores, con  ese grupo humano que tenemos aquí hemos logrado consolidar un equipo de trabajo, trabajamos como una familia.” [26]

Hay que señalar que está noción de familia conjuntamente con una bonificación aprobada en Asamblea de usuarios –no considerada en la Ley de Juntas[27]- para cada uno de los dirigentes, ha logrado un singular desempeño en las funciones de esta Junta. Esta Junta Regional es la “más fuerte” de Santa Elena y  ha tenido un ascenso vertiginoso en la calidad del servicio que presta, durante sus últimas tres directivas,  siendo el grupo de dirigentes actual relegido en sus funciones, como reconocimiento del gran trabajo realizado; así responde Amadeo Morales otro de los dirigentes de la misma Junta, cuando se le pregunta ¿Cuál es la razón para que Uds. se hayan consolidado como grupo de dirigentes unido tan fuertemente?
En las reuniones que tenemos siempre estamos conversando y sacamos conclusiones entre todos, si estamos haciendo algo malo, vemos la manera de como corregir siempre para la mejora de la institución, eso es lo que nosotros hemos conversado con todo el grupo, no tener rivalidades entre nosotros sino al contrario somos una familia bien unida, es como en los hogares si hay una familia bien unida no hay dificultades,  entonces siempre trabajamos para estar unidos y tener fuerza para sacar adelante la institución.[28]

El sentido de familia se hace presente reiteradamente, este rasgo reconocido y conceptualizado por la Dra. Álvarez en el tema de parentesco en esta población,  es la clave para la continuidad de esta cultura con sentido comunitario, el mismo Presidente nos cuenta sus argumentos para lograr la cohesión de su grupo de trabajo: “…Cuando recién llegamos yo les dije: aquí vamos a formar una sola familia en trabajo, en querer sacar adelante esta institución, una sola familia en todo, en comunicación, el respeto que cada uno se merece…”

Este sentido de familia al que se ha hecho alusión es la motivación para que en el trabajo de la Junta se mantenga el sentido comunitario, de ayuda mutua y el compromiso por el bien común, y más ahora que en algunos dirigentes han comprendido su potencialidad. Así lo menciona el mismo Presidente de la Junta de Manglaralto

“…aquí estamos para demostrar que la forma comunitaria es buena con un buen manejo, con una buena perspectiva de futuro, podemos hacer grandes cosas y de ahí hacer  no solo a nivel de la península sino a nivel del país que los sistemas comunitarios, se mantengan bien,  porque se demuestra que con la capacidad que tenemos todos nosotros los  nativos del pueblo podemos hacerlo bien.”[29]

Ratificando este sentido y continuidad en los sistemas comunitarios a nivel nacional así se pronuncian las juntas de agua de Cañar agrupadas en CENAGRAP:

Los sistemas comunitarios se inscriben dentro de las organizaciones comunitarias con base en un territorio determinado. No tienen fines de lucro y se constituyen con el fin de abastecer del servicio de agua de consumo a zonas rurales y periurbanas. El criterio fundamental de la gestión es la prestación de un servicio público que garantice el beneficio comunitario. La eficiencia y la administración no tienen como fin el incremento de capital, sino la mejora del bienestar de la comunidad. Por ello, los criterios de equidad y solidaridad están siempre presentes. Los excedentes -cuando los hay- se destinan a reinversiones para la ampliación del servicio, capacitación, acciones de protección de microcuencas o ecosistemas relacionados con el agua, aportes a la comunidad (vialidad, infraestructura), fondos mortuorios, solidaridad humana o a actividades sociales. (CENAGRAP, 2011:40)

Esta “capacidad comunitaria” de l@s ecuatorian@s como mecanismo de relacionamiento ha sido reconocido en 24 artículos en diversos ámbitos en la Constitución Política del 2008[30], este reconocimiento o más bien esta recuperación de “lo comunitario” se enmarca dentro de una lógica que combina sentidos, que quiere hacer extensiva esta capacidad de relacionamiento usual y cotidiana en la Cultura Andina a esta cultura mestiza que es la nuestra, el lograr la recuperación del sentido comunitario para los ecuatorian@s … y como dice Bolívar Echeverría, será “una puesta en escena absoluta”[31], del Sumak Kawsay.

BIBLIOGRAFÍA CITADA
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[1] Arturo Villavicencio: La meritocracia solo funciona para el servidor público del nivel inferior.http://www.elcomercio.com/politica/meritocracia-funciona-servidor-publico-inferior_0_846515420.html
[2] Deleuze en Lajo 2005
[3] Entrevista, Agosto 2011
[4] Manuel Eusebio conversación personal abril/2005
[5] En este tema Alberto Acosta (2009) menciona: “Con su postulación de armonía con la Naturaleza, con su oposición al concepto de acumulación perpetua, con su regreso a valores de uso, el Buen Vivir, en tanto propuesta abierta y en construcción, abre la puerta para formular visiones alternativas de vida.”
[6] Entre las zonas norte y sur de la Provincia de Santa Elena existen diferencias importantes. El norte, naturalmente ha sido y es más húmedo y con mayor vegetación; por la misma razón, las garúas son un aporte fundamental de humedad y ello está relacionado con la corriente fría de Humboldt. El sur, en cambio, por naturaleza es más seco –siempre lo ha sido- hay menos vegetación o en todo caso es muy distinta, por ello allí hay más bosque seco y matorral desértico, bosque espinoso tropical.
[7] Copia del documento otorgada por el ex presidente de la comuna, Arturo Potes, feb.2006
[8] Entrevista marzo 2012
[9] Ibídem
[10] Entrevista Septiembre 2011
[11] Se verifica en múltiples indicios las huellas de la cultura ancestral en la que no existía la propiedad privada y los habitantes consideraban que todo era de todos, por lo tanto su usufructuó y beneficios.
[12] Memorias del Taller de sistematización Proyecto PPD octubre 2011. Mimeo
[13] Luis Suárez Presidente de la Corporación Noble Guadua, conversación personal, mayo/2012
[14] Carlos Floreano Presidente del Comité de Agricultores de la Comuna Libertador Bolívar, entrevista, enero/2012
[15] Ibídem
[16]  Chacras de Producción y Conservación de la Biodiversidad.
[17]   Ibídem
[18]. “Actualmente, toda el agua que se consume, tanto potable para consumo humano, como agua cruda para riego y ganadería, proviene y depende del sistema del trasvase de agua del Daule-Peripa, a través de la presa Chongón.” Según refiere el Plan de Plan De Desarrollo Y Ordenamiento Territorial 2012-2021 del Gobierno Autónomo Descentralizado Provincial De Santa Elena, aunque aquí no se toma en cuenta que en la zona norte hay Juntas de agua que atiende a sectores muy importantes como se refiere.
[19] Conversación personal Oct 2012
[20] Conversación personal, agosto 2008
[21] Isidra de la Rosa, nativa de Olón y ahora comunera residente de la Comuna Curía. Conversación personal, Olón 2007
[22] Conversación personal con Marino Matías funcionario del MAGAP Dic/2011
[23] Entrevista septiembre 2011.
[24] AGUAPEN Empresa de la Mancomunidad Municipal que brinda el servicio de agua al sector urbano de la provincia y parte del sector rural
[25] Tomado de Rivadeneira G. (2010) Derechos Colectivos en la Provincia de Santa Elena
[26] Miller Muñoz Presidente de la Junta regional Manglaralto, entrevista agosto/2011
[27] Ley de Juntas de agua. Decreto de Ley 1979
[28] Amadeo Morales entrevista, agosto/2011
[29] Ibídem
[30] Véase Artículos  16, 17, 27,44, 45, 57, 83, 95, 189,267, 277, 281, 283, 318, 319, 321, 329, 341, 348, 360, 362,363,384 y 405 relacionados con las temáticas  de derechos colectivos, la participación, seguridad alimentaria, y organización del poder, la propiedad, la comunicación, la justicia, la salud, la educación, la producción el cuidado de la naturaleza y por supuesto el agua.
[31] Ver El Ethos Barroco y los indios Bolívar Echeverría (2008).

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Fuente: lalineadefuego.info

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