Ecuador: Agustin Cueva y su primer libro

27 septiembre, 2013

 Imagen-Ecuador: Agustin Cueva y su primer libro

Por: Shajayra Muñoz Fernández.

Antes de escribir sobre esta obra, pretendo detenerme en conocer quién es Agustín Cueva, y he recopilado información al respecto: La vida de Agustín Cueva, sociólogo ibarreño fue dedicada al estudio.

Su padre el Dr. Agustín Cueva Sánz fue el primer profesor de sociología en la Universidad Central y presidente de la Constituyente de 1928, fallecido al año siguiente a su nacimiento, pero este influyó de manera decisiva en la vocación de Agustín Cueva.

Hijo único fue educado por su madre, luego de cursar la secundaria siguió la carrera de Derecho en la Universidad Católica, y estudió Sociología en el Instituto de Altos Estudios Sociales de Francia. Pero la época y el medio –auge de la izquierda ecuatoriana a consecuencia del levantamiento popular velasquista conocido como la “gloriosa” (1944), la revolución boliviana de 1952, los gobiernos progresistas de Arévalo y Arbenz en Guatemala y el triunfo de la revolución cubana- lo encaminaron por otro lado.

Con los antecedentes expuestos no causa sorpresa su identificación con el grupo Tzántzico, integrado por jóvenes iconoclastas que se tomaron literalmente el Café 77, un lugar del centro de Quito, que era el lugar de reunión de varios intelectuales, por lo que fue clausurado por la dictadura de turno. Los Tzántzicos publicaron la revista Pucuna, y Cueva, en compañía de Fernando Tinajero, fundó la revista Indoamérica, publicación en la que expuso sus primeras apreciaciones sobre el fenómeno cultural ecuatoriano. (Tomado del artículo de Lenin Oña Vigencia de Agustín Cueva)

Una vez que hemos conocidos a cortos rasgos sobre el autor de “Entre la Ira y la Esperanza”, es pertinente conceptualizar la clase de obra que he podido disfrutar y que ha contribuido a tener una visión clara de la historia del Ecuador en el tiempo de la colonia y mitad del siglo XX, claro influenciado por una nueva corriente de pensamiento política y social que se enfrentaba a la cultura feudal heredada de la colonia.

Sociólogo que como nadie dominaba el lenguaje sencillo pero exquisito, adornado de varios matices que hacen que su entendimiento sea claro, oportuno y propiciador de un despertar de conciencia social que muy pocos intelectuales académicos son capaces de manejar.

´´Entre la ira y la esperanza´´ se estructura sobre la forma analítico-expositiva del discurso sociológico cuyo fundamento es la objetividad del análisis de los procesos sociales, el texto es una apasionada crítica del poder y de las formas culturales de la dominación, tanto colonial como interna; una poderosa interpelación sobre el vacío cultural del poder y de las clases dominantes.

Constituyéndose en un gran aporte al conocimiento de nuestra historia, que ha estado caracterizada por una mentira irracional, que nos fue contada y que aparentemente era fruto de nuestro trabajo cultural, de nuestras batallas ganadas y perdidas, de nuestra sed de libertad; más al leer esta obra podemos darnos cuenta del engaño en el que nos sumergió la clase social que la escribió.

En este ensayo impregna el autor su pensamiento crítico y firme que hace que descubramos nuestra historia, influenciada como es lógico por la dominación colonial, en la cual se realiza un análisis de la literatura, la escultura, el arte, la arquitectura desde un punto de vista sociológico, en la cual se denota una apropiación de la cultura ecuatoriana por la clase dominante. Es una crítica al poder y a las formas culturales de dominación, tanto en la colonia así como también propias del Ecuador de ese entonces. El documento tiene un gran desarrollo de pensamiento social hasta llegar al sociológico, los cuales se relacionan con el problema de la falta de identidad respecto del mestizaje.

Realiza una clara segregación de la historia de país, las transformaciones que comenzaban a aparecer, enmarcadas dentro de otras corrientes políticas. Deja ver con claridad el vacío cultural que tenía el poder y las clases dominantes, no se realizó producción cultural alguna que no estuviera mimetizada por la ideología colonial, todo era impuesto desde fuera, ni siquiera se dejó desarrollar una mera expresión del artista, todo era plasmado desde códigos impuestos, por lo que no podemos hablar de una cultura, un arte propio, este no existió, o si existió era solamente para complacer a la aristocracia y a la naciente burguesía de ese entonces, con un contenido social y político que tendía a apuntalar una crisis de identidad en los sectores dominados.

El haber leído este libro, nos hace crear un compromiso con nosotros mismos, el de ver la historia desde el otro lado, no desde el lugar que nos quieren ubicar los que tradicionalmente han ostentado el poder, sino ir más allá, buscar, indagar, desde las bases mismas que con su actividad continua van construyendo un legado histórico que muchas veces no es recogido por nadie, pero que debe partir de una análisis y una investigación profunda para ir construyendo y edificando nuestra identidad histórica, que puede partir del campo, de lo urbano, de lo cotidiano, pero que nos permiten crear espacios de conciencia e identidad colectiva, vinculados con el renacimiento de un ser humano participativo y más consciente de que debe ser sujeto activo dentro de los grandes procesos de cambios históricos de nuestro país.

Un reconocimiento especial a mi amigo el poeta Carlos Lasso Cueva, quien me incentivó a leer esta obra, por su continuo trabajo por rescatar el pensamiento y obra del maestro Agustín Cueva, por dedicar tiempo, pensamiento y obra a esta labor.

El pensamiento y obra de Agustín Cueva (su fundamental legado) más que nunca están vigentes, y pienso que nunca dejarán de estarlo, los tiempos son cíclicos pero el aporte intelectual queda, se esparce y da frutos.

Agustín Cueva desafió con su pensamiento crítico al momento histórico que vivía el Ecuador en ese entonces.

Fuente: clavedelsociologo.wordpress.com

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