Ecuador: ¿Sera que avanzamos, Patria?

10 octubre, 2013

Imagen-Ecuador: ¿Sera que avanzamos, Patria?

William Sanchez Aveiga

Por William Sánchez Aveiga.

Ají Picante para el Alma No. 153

El nombramiento del Superintendente de Comunicación, recaído en quien todos sabíamos que sería el “ungido”, pese al publicitado “concurso de merecimientos” al estilo que nos tiene acostumbrados el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, pone en primera plana nuevamente el debate sobre los alcances y consecuencias que traerá la polémica Ley Orgánica de Comunicación.

Hago un paréntesis para enfatizar que la elaboración de leyes es un acto de suprema importancia que debe ser encargado a personas capaces, responsables y sin prejuicios, caso contrario, el resultado será una legislación absurda e injusta, como notamos en la actual Ley Orgánica de Comunicación, que demuestra claramente una actitud de fanático nacionalismo, incongruente con los tiempos de apertura internacional que viven las naciones civilizadas.

No negamos en absoluto lo positivo que es poner límites a ciertas prácticas, protegiendo los derechos humanos y los de los grupos vulnerables, estableciendo además responsabilidades, pero ir más allá normando de manera ultra restrictiva, es lesivo para la democracia y entorpecedor del crecimiento. Afortunadamente, al menos en lo que respecta a la programación televisiva, las nuevas tecnologías digitales permitirán en poco tiempo, el acceso ágil y amplio a medios internacionales de comunicación a través de los nuevos aparatos de televisión doméstica, como ya lo podemos hacer desde nuestros computadores.

Capítulo aparte merece ser tratada la distribución de frecuencias del espectro radioeléctrico (radio y televisión) que el Art. 106 de la ley titula “Distribución equitativa de frecuencias”, en la cual se dispone que el 33% quede para los medios públicos,el 33 % para los medios privados y el 34 % para los medios comunitarios. Esto posiblemente tendrá las siguientes consecuencias:

La redistribución podría dejar fuera a un montón de medios de comunicación que no sean de simpatía del gobierno de turno; aparecerán una enorme cantidad de medios “comunitarios” de mediocre contenido, la mayoría de ellos politizados; y el segmento asignado a los medios “públicos” se convertirá en instrumento propagandístico del gobierno central y de los gobiernos regionales o seccionales, bajo el justificativo deque están informando sobre sus obras a los mandantes, marcando no solo un triste y vergonzoso retroceso en la calidad de contenido a disposición del público, sino pregonando las “maravillas” de mandatarios que son al hacer aquello para lo cual fueron nombrados. Todo esto sin mencionar el mínimo interés que tiene el actual gobierno central de subastar los medios incautados convertidos también de manera descarada en herramientas de propaganda oficialista.

Con júbilo y hasta con candidez,algunos ciudadanos han celebrado los puntos positivos que puede contener esta ley, puntos que a veces son  beneficiosos solo para su sector, pero ningún pez está feliz por mucho tiempo al morder la apetecible carnada y darse cuenta luego de que ha tomado el bocado de la muerte. La Ley Orgánica de Comunicación está vigente y el funcionario público a cargo de la Superintendencia de Comunicación ha sido nombrado; el resto vendrá conforme al plan trazado. ¿Será que avanzamos, Patria?

NOTA: Luego de casi 4 meses sin escribir esta sección, vuelvo con el presente artículo, agradeciendo a quienes se dan siempre tiempo para leer mis trabajos.

Fuente: William Sanchez Aveiga

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