Desde el corazon de Ghandi

25 octubre, 2013

Imagen-Desde el corazon de Ghandi

Por Marco Arteaga

Ni la tranquilidad puede alcanzarse sin ser buscada, ni la felicidad sino a través de tribulaciones… Gandhi.

Desde hace mucho pretendo conocer la filosofía oriental. Con cierta especialidad, la de la India. He completado algunos ciclos de lectura, confrontaciones y aprendizajes.

Creo saber algo… Pero, por demás, entiendo, que las pragmáticas enseñanzas del Buda y el elevado misticismo de Rabindranath Tagore siguen intactos, exigiendo un retorno para su comprensión en profundis.

Décadas y décadas ya han pasado, arrastradas por un mundo de voraz depredación social… De repente, cuando quizás no era ya opción mirar al pasado, un texto, ahora, está en mis manos. Signos que hablan y exigen atención desde muy antiguo. Todo enfocado hacia un solo objetivo: la liberación humana! Es el Bhagavad Guita… No la excelente traducción de la teósofa Annie Besant, leída, a muy temprana edad, un poco a hurtadillas, de la biblioteca de mi padre. Tampoco la editada, muy formal y muy pulcra, por Yogi Ramacharaka por lo años 70.

El Bhagavad Guita que hoy está conmigo es la interpretación del maestro de la no violencia y de la acción desinteresada, del escrito hace centurias publicado en sanscrito integrado en el Mahabharata, quizás la mayor realización literaria de la épica universal. Originaria, eso sí, ciento por ciento, de lo sagrado y mágico de la India. Sí… El Bhagavad Guita según, y de acuerdo, a la consciencia mística de Mohandas Gandhi!

Por sí, el Bhagavad Guita es un mundo maravillosamente logrado, y en abierta eclosión cósmica permanente, hacia una continua enseñanza de perfección divinizadora… Por la huella de Gandhi y con los luminosos ojos de su corazón este mundo se multiplica, pero ahora a ras de tierra, a favor de los hijos del hombre, por humildes que sean… ¿Cuál es, sin embargo, la gran enseñanza y en qué consiste la generosa explicación? Al margen de la formalidad estructural del Canto, están los aspectos claves de su verdad…

La violencia no genera prosperidad de paz ni tranquilidad en el procesarse interno de la vida humana… Sólo la serenidad permite que un individuo transforme su ser en un templo válido de realización espiritual verdadera… Las sensaciones de calor y frío, de placer y dolor son cosas transitorias y mudables…Hay que soportarlas valerosamente, permanecer incólume… ¿Dejarse gobernar por las ilusiones de un mundo perecedero? Permanecer a igual distancia de los extremos, cumpliendo con el deber por el deber mismo, resulte éxito o fracaso, es vivir en el camino de una recta consciencia… El ser dueño de sí mismo viene de mantenerse en la correcta acción…Quien ejecuta la acción como un deber, sin apetencia por los frutos de la acción, renuncia a la acción al mismo tiempo que la realiza y alcanza una etapa de vida superior…

El verdadero ser se esfuerza en liberar al alma de la ilusión… Quien ha percibido en su interior el verdadero ser se mantiene imperturbable en todas las situaciones…Al descubrir su verdadero ser, iluminado con su propia luz, se convence de que nada le falta, y queda satisfecho…Entonces, amo de su nuevo reino, comprende que nada puede conturbar su alma, pues se ha sobrepuesto al dolor humano…

Pero más allá de las expresiones sapienciales del Guita (canto, mensaje, oración) Gandhi propuso, en su explicación, las razones de su vida y transformó la esencia de esta filosofía ancestral, de comprender la existencia, en una apertura de lucha, en tanto obrar, para la liberación actual social, económica, cultural, política de los pueblos en plena modernidad… “He sentido –advierte Gandhi- que al poner en práctica las enseñanzas del Guita, uno está obligado a seguir la VERDAD y la NO VIOLENCIA (Ahimsa / principio de respeto a la vida). Si todos trabajaran por obtener su sustento y no más, habría bastante alimento y bastante ocio para todos. Pues, al no haber deseos por los frutos, no hay tentación por lo falso, por lo violento. Por eso, después de 40 años de continuo esfuerzo por observar, con mi vida, los sabios consejos, me doy cuenta, con toda humildad, que la perfecta renunciación es imposible sin la perfecta observancia de AHIMSA en todas sus formas…”.

Son reconfortantes estas ideas, estos principios, estos valores ahora más que nunca en que, al parecer, contra todo derecho a la vida, el culto a la violencia crece y agiganta su presencia muy temerariamente. Pero este Bhagavad Guita, verdadera iniciación con Gandhi, de guía, está conmigo hoy como obsequio de mi hija Karyna Arteaga García quien, al regreso, hace poco, de su periplo por la India, decidió traer con él parte de su enigmática vivencia… Y, claro, para mí, nuevos momentos de paz y tranquilidad, con insistencia en recrear solidariamente la vida… Gracias Karyna

Fuente: desdemitrinchera.com

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