Ecuador: La renuncia de los medicos,“una cucharada de su propio chocolate”

13 noviembre, 2013

Imagen-Ecuador: La renuncia de los medicos,“una cucharada de su propio chocolate”

Por Amparo Sigcha

Como una bofetada contra el Presidente de la República y su aplanadora legislativa se puede calificar a la decisión de renuncia masiva de los médicos del sistema de salud pública, y su singular manifestación –colgar los mandiles a las afueras de las casas de salud del país- en protesta contra la aprobación del Código Orgánico Integral Penal (COIP), en especial del Art. 146 que penalizaría la práctica médica.

El presidente Correa debió retroceder en la aprobación del COIP de la forma en que inicialmente se lo proponía, y en su sabatina del 19 de octubre ya no les tildó de carniceros de mandiles blancos u otros epítetos con los que ha tratado a estos profesionales cuando se oponían a sus políticas. Sin embargo, como diría un famoso comediante mexicano: “entre que quiere y no quiere”. Amenazó (Correa) con traer médicos extranjeros para cubrir las miles de plazas que los galenos ecuatorianos dejarían en caso de aprobarse la polémica ley.

El anuncio de renuncia masiva, que nació en la manifestación del viernes 18 de octubre en el Hospital Pablo Arturo Suárez de la ciudad de Quito, fue tomando fuerza en el transcurso de estos días en todo el territorio nacional; ya que según los galenos el Artículo 146 penaliza la práctica médica cuando menciona que: “la persona que al infringir un deber objetivo de cuidado en el ejercicio o práctica de su profesión, ocasione la muerte de otra, será sancionada con pena privativa de libertad de tres a cinco años”.

La decisión del personal médico es indeclinable, esta vez tienen la sartén por el mango. Las amenazas ya no son patrimonio del gobierno, con la diferencia que las de los médicos (renuncias masivas) no quedarían como aquellas de que “si Pedro Delgado es culpable, yo me voy a la casa” – cuando se hicieron públicas las denuncias de la falsificación del título del primo del Presidente-, o como aquella de: “si se aprueba el aborto por violación, yo prefiero renunciar a mi cargo”, cuando la asambleísta Paola Pavón de AP intentó incluir esta disposición en el proyecto del COIP. Amenazas hechas por el presidente Correa, en algunas sabatinas en el 2012 y 2013, respectivamente.

La unidad en defensa de la profesión se pudo observar también el 24 de octubre, cuando en horas de la noche las principales calles que llevan a la Plaza Grande mostraron una gran mancha blanca: eran los profesionales de la salud, médicos y enfermeras públicos y privados, estudiantes y familiares de éstos que marcharon en oposición a la “criminalización de la práctica médica”. Víctor Álvarez, presidente del Colegio de Médicos de Pichincha y de la Asociación del Hospital Eugenio Espejo, dice que se está dando el mismo tratamiento en el COIP a la medicina que a otras profesiones, algo por demás ilógico, pues los médicos tratan con seres humanos con una o varias patologías, mientras los otros no.

Según el sindicalista, existe ambigüedad en los Arts. 146, que habla sobre el homicidio culposo, y el 152 que habla de las lesiones. “Son abiertos y no existe una definición específica entre cuáles son los parámetros con los que se va a juzgar a un profesional”.

“No buscamos que se oficialice la impunidad, es más, creemos que todos los actos que violan la ley, causados por cualquier profesional de la salud, deben ser sancionados con todo el rigor de la ley; por lo que proponemos que todo acto culposo, en el que los médicos no tienen la intención de hacer daño, sea tratado en el Código Orgánico de la Salud y Civil, y todos los no culposos o dolosos, en los que existe la intención de hacer daño, sí sean tratados bajo el COIP”, asegura el doctor Álvarez de un proceso Álvarez menciona que la socialización de la afectación a los médicos, que se encuentra en el Art. 146 del COIP, se ha dado en numerosas reuniones, foros y diálogos en Quito y otras ciudades, durante más de un año. “El tratamiento inadecuado por parte de la Asamblea dio como resultado la acción valiente, voluntaria, de los compañeros del hospital Pablo Arturo Suárez. Fue la gota que derramó el vaso de agua”, sostiene. Y la medida obtuvo el apoyo a nivel local y nacional, como medida de presión legal, que no afecta a la población.

Según el galeno, las propuestas presentadas por los gremios de médicos en distintas instancias oficiales no han sido tomadas en cuenta, y añade que en el Código de la Salud, la mantención de los hospitales debe ser prioridad y de cumplimiento estricto, ya que “actualmente no se cuenta con todos los protocolos e insumos necesarios, y para no afectar al paciente se debe improvisar, por la experiencia adquirida, pero no se da una atención de calidad y es riesgosa”.

Sobre la propuesta oficial de traer médicos extranjeros, asegura Alvarez que “a nivel regional y tal vez mundial no existen suficientes especialistas, sino un déficit; y cualquier profesional que venga debe sujetarse a las mismas leyes, y nadie va a arriesgar su libertad y patrimonio por estar aquí en el Ecuador”. En este baratillo de “ofertas de trabajo” para médicos extranjeros, la población es la única afectada, porque no puede acceder a salud de calidad, lo que contribuye al ya caótico sistema de salud que ahora pretende criminalizar el ejercicio médico. Ricardo Ramírez, miembro del Movimiento para la Salud de los Pueblos y médico jubilado, indica que se debe incluir en el COIP que la investigación ante una supuesta falta debe ser prolija, responsable y con profesionales del área en cuestión, para determinar si hubo responsabilidad culposa (sin intención) o dolosa (previamente planificada, como es el tráfico de órganos) en el ejercicio de la profesión, ya que “ningún médico estudia para matar sino para salvar vidas.”

El manejo de muertes o malas intervenciones, dice, “muchas veces ha sido hasta morboso, y el mismo gobierno reconoce estos casos como excepcionales, y por ello se pretende criminalizarlos”. Ramírez añade que en el tratamiento de esta ley también se evidencia un doble discurso del gobierno, ya que por un lado se solidariza con las víctimas “de la mala práctica médica”, razón de los polémicos artículos que están en el COIP, pero por otro no se reconoce y se evade la responsabilidad del Estado en el deficitario sistema de salud pública, en todos los aspectos, y que debido a estas condiciones las unidades médicas, hospitales y centros de salud no alcanzan la certificación o licenciamiento de calidad. “Entonces, primero se debe trabajar por la calidad del sistema de salud, de los profesionales, bajo normas internacionales, para luego hablar de las sanciones en caso de supuestos delitos culposos y dolosos”.

Otro aspecto al que alude Ramírez para que se sigan dando “los errores por impericia” de los médicos jóvenes, “es la inoperancia del Estado, que en 6 años nada ha hecho por implementar los cursos de posgrado para obtener más especialistas, por lo tanto el pueblo ecuatoriano no recibe atención calificada, mientras se contrata médicos extranjeros sin previas evaluaciones o concursos de méritos, no se conoce su capacitación y calidad”, culmina Ramírez.

Periódoco Opción Nº269

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