Colombia: Genocidio en Bogota, Muerte politica a su Alcalde

11 diciembre, 2013

Imagen-Colombia: Genocidio en Bogota,  Muerte politica a su Alcalde

Por: Arturo Prado Lima

¿Qué diferencia hay entre mandar a asesinar a Gaitan, a Ossa Jaramillo, Carlos Pizarro, Lus Carlos Galán y con ellos a 200 mil colombianos y colombianas más y el asesinato político de Piedad Córdoba y Gustavo Petro?  Ninguna.

Las dos formas son magnicidio. Quizá está orden de matar políticamente a Petro tenga elementos más aberrantes que los otros, pues junto a él, se masacra el voto de más 750 mil bogotanos que votaron por el actual alcalde. Y esto es genocidio político. 3 cuartos de millón de voluntades frustradas. 3 cuartos de millón de hombres y mujeres que trasfirieron su poder al alcalde por medio del voto para les haga realidad sus sueños burladas por un procurador marioneta. De esta forma les asesina su libertad de elegir libremente, y se condena a la persona afectada a ser un cadáver político por muchos años.

Las élites financieras y políticas, acostumbradas a deshacerse de sus contrincantes políticos con el uso de las armas, siempre se han sentido cómodas en sus puestos de saqueo. Estas huestes de sicarios materiales y morales conforman la llamada GENERACION TAPON, aquella que impide el surgimiento de nuevos ideales y dan muerte a los que se han atrevido a alzar la cabeza por el pueblo colombiano. Al frente de estas castas están los empresarios de la muerte. Los ideólogos de la “Solución final”: matar el hambre asesinando al hambriento. Matar la protesta social asesinando a sus dirigentes, matar la ignorancia matando a los analfabetas, o entrenándolos como mercenarios al servicios de sus causas por sueldo de miseria.

En el seno de estas élites y protegidos por sus mercenarios, el ejército y la policía, el manejo a su antojo de las leyes y el aparato jurídico, están, unos agazapados, y otros abiertamente, los ideólogos de la guerra. Ellos no se untan de sangre. Son sus mercenarios los que ejecutan sus órdenes. Álvaro Uribe Vélez está a la cabeza. El crea la ideología, y las hordas de criminales las aplican al  pie de la letra.

El pueblo no ha respondido siempre. Al pueblo lo engañan fácilmente, les venden ilusiones, los contentan con un plato de lentejas. Y si se resiste, vaya: lentejas o plomo. Pensar diferente a esta delincuencia organizada es tener una lápida en el pecho. Una de las dictaduras más sanguinarias de América Latina fue de la Pinochet, en Chile. En 17 años de dictadura mató a 17 mil chilenos y chilenas y envío al exilio a otros 50.000. En Colombia, en los últimos diez años, estas castas miserables han asesinado a 200.000 seres humanos utilizando las masacres selectivas, que ellos llaman “Objetivos militares múltiples”; han desaparecido a 60.000 personas, han enviado al exilio a 4 millones de colombianos, otros 4 millones han sido desplazados de sus lugares de origen, despojados de sus tierras y sus sembradíos. Miles y miles de personas han sido torturadas y encarceladas injustamente. Cientos de jóvenes han sido asesinados y presentados como guerrilleros caídos en combate: los falsos positivos. Han intervenido las comunicaciones de sindicalistas, trabajadores de derechos humanos, periodistas, adversarios políticos, etc.,

Es el triste saldo y una política llamada Seguridad Democrática que poco a poco la ha ido transformando en una inmensa cárcel del tamaño del propio país. Un pueblo intimidado por las sierras de los sicarios no ha podido sacudirse fácilmente el síndrome del miedo. ESTA ES LA GENERACIÓN TAPON QUE QUIERE CERRARLE AL PASO A LA GENERACIÓN DE LA PAZ. Esta Generación Tapón tiene los medios para hacerlo: Estructura militar, espionaje sin medida, expertos en manejos de guerra de baja intensidad cedidos por los gringos y los sionistas, aviones espías en el espacio, asesores de guerra, empresas privadas dedicadas a mantener en un estado de enfrentamiento continuo entre los colombianos, pues es su negocio, y si se acaba la guerra pierden.

Son dueños, además, de los medios de comunicación masivos de Colombia. Y al ser sus propietarios, las empresas de comunicación hacen parte del conflicto, son parte activa de la máquina de guerra. Esa es la realidad. No es fácil para esta generación de la paz luchar por la libertad y por un nuevo país. No tenernos armas, ejércitos, aviones, apoyo internacional. Sólo tenemos nuestra fuerza, nuestros sueños, la conciencia de que la generación de la paz logrará romper a esa Generación Tapón y para siempre.

CON LA DESTITUCION DE PETRO, ESTA CLASE DELINCUENCIAL ESTÁ

TRATANDO A LOS BOGOTANOS, A LOS 750 MIL QUE VOTARON POR ÉL

COMO A UNOS PERROS, COMO BASURA. NO LO PERMITAIS.

La Generación de la Paz ahora la encarnamos todos, el constituyente primario. Vamos por la resistencia pacífica. No nos vamos de la Plaza de Bolívar. ESA PLAZA ES EL EMBRIÓN de un nuevo país fuerte y democrático que nuestros hijos sabrán defender. No les dejemos un país de asesinos, manipuladores, ladrones, infelices seres humanos escoria de los tiempos que nos ha toca soportarlos.

Vuelvo a preguntar: ¿Qué diferencia hay entre ordenar asesinar a Gaitán con la orden de asesinar políticamente a Petro?. Ninguna. Entonces estamos frente a un magnicidio: un alcalde, y a un genocidio: la muerte el voto de 750 mil partidarios del alcalde. Entonces, pueblo hermano, movilización pacífica hasta la muerte misma. Es nuestra hora. Todos a las calles.

Desde otras latitudes, estamos promoviendo solidaridad internacional con Gustavo Petro y el pueblo colombiano. Es hora de preguntarnos  quiénes somos y sobre todo, como despejar el camino para que la generación de la paz entre triunfante a las plazas, las callles y al campo colombiana.

@arturopradolima

.

Compártenos y Síguenos en:
  • Bitacoras.com

Previous post:

Next post: