¿El “milagro ecuatoriano” patojea?

19 diciembre, 2013

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Sorprendió el anuncio del presidente Rafael Correa acerca de que los próximos dos años van a ser difíciles en el ámbito económico, pero que en el 2016 nos recuperaremos.

Llaman la atención estas declaraciones no solo porque se hacen en medio de la campaña electoral, sino porque también suenan a una franqueza poco común en el régimen. ¿Será que el nivel de los problemas va a ser tal, que es necesario curarse en sano desde ahora? La proforma presupuestaria para el 2014 expresa los síntomas negativos que la economía comienza a experimentar.

La sobreoferta del hidrocarburo en el mercado internacional hace pensar a los analistas que el precio del barril de crudo podría llegar a caer hasta los 65 dólares, valor que coincide con el que estaba presupuestado para el ejercicio fiscal del 2013. En la proforma del próximo año se calcula un precio de 86,40 dólares por barril, precio que casi fue igualado el pasado 11 de noviembre en el mercado internacional, cuando se cotizó en 85, 66 dólares. Es significativo el hecho de que los estimados del régimen casi se igualen con los precios reales, porque en la proforma debe constar un precio significativamente menor al del mercado, por cuanto el excedente que esta diferencia produce genera un colchón financiero imprescindible, sobre todo para una política fiscal populista, que maneja clientelarmente nuevos subsidios o atenciones focalizadas a sectores, de acuerdo a intereses electorales del momento; como fue, por ejemplo, el último incremento del Bono de Desarrollo Humano.

Esta reducción de precio del petróleo ocurre desde el mes de agosto de manera constante, y se debe, según los analistas, al incremento de la oferta de crudo que llega desde diversos países, incluido los Estados Unidos, que ha puesto a funcionar nueva tecnología para extraer oro negro de zonas rocosas. Muchos dicen que el nivel de producción de crudo que llegará a tener la potencia imperialista superará al de Arabia Saudita, magnate en esta materia. Contará además con petróleo proveniente del nuevo oleoducto construido desde Canadá, que transportará la nueva producción de ese país.

El otro Estado que incrementa progresivamente la oferta es Brasil, en donde se han descubierto reservas que hasta podrían desplazar a Venezuela del segundo lugar de países con mayores reservas de petróleo en el mundo. También influye el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que podría generar un mejoramiento del abastecimiento de crudo desde esa región hacia los Estados Unidos.

Pero, ¿qué ocurre con la producción en Ecuador?

La producción ecuatoriana se desacelera y está cada vez más cercano el momento en que el petróleo simplemente deje de fluir en los pozos que actualmente se operan. Según análisis especializados, la producción petrolera para el Ecuador tiene un horizonte de no más de 20 años, incluida la producción plena de los campos del eje ITT.

Y lo complejo está en que mientras más se agotan las reservas de crudo, más suben los costos de importación de combustibles que realiza el Estado, tanto por el aumento de la demanda interna como por el aumento del peso que tienen los subsidios en el presupuesto. Si hasta agosto pasado el subsidio para los combustibles bordeó los 2.500 millones de dólares, al actual ritmo de crecimiento el año podría cerrar en alrededor de 4.000 millones. Esto se agrava con la paralización de la refinería de Esmeraldas: la producción local de combustibles cayó en un 4% mientras que las importaciones crecieron un 18%.

Frente a la caída de la producción del petróleo, el gobierno diseñó un plan que contempla la recuperación de los campos maduros (más de 30 años de explotación) Shushufindi y Libertador, que en estos días están dando cierto resultado, y la XI ronda petrolera, que ya varios analistas califican como un fracaso (ver nota al respecto).

China tiene nuestro petróleo y nuestra deuda externa

Siendo el primer consumidor del hidrocarburo, China ha emprendido en la política de entrega de préstamos a cambio de crudo. Así lo ha hecho con Venezuela, a quien ofreció al menos 43.000 millones de dólares como préstamo; en Rusia los préstamos superan los 55.000 millones de dólares, en Brasil son al menos de 10.000 millones y en Angola alrededor de 13.000 millones.

En nuestro caso, se dice que el 61% de los 6.200 millones que necesita el régimen para financiar el déficit del 2014 provendrán de la China. A cambio, ese país podría recibir hasta un 90% de las exportaciones de crudo ecuatoriano en los próximos años. La XI ronda es criticada en el sentido de que se fingió una licitación con el propósito de entregar a las transnacionales de ese país la explotación de los más importante campos ofertados.

La atención social no crece en el presupuesto

La asambleísta Lourdes Tibán, de la Unidad Plurinacional de las Izquierdas, realizó un análisis de la proforma recientemente aprobada y en él sostiene que “La tendencia del gobierno de Correa es a endeudar al país a niveles insostenibles. En este año se destinará para pagar amortizaciones, intereses y otros gastos de la deuda pública cerca de 5.000 millones de dólares, mucho más que lo destinado a educación o salud. Para financiar este pago se contratará nueva deuda externa: 5.763 millones de dólares en este año. Al final entramos en una peligrosa espiral de endeudamiento”.

Y la prioridad que el gobierno da a las inversiones en esa proforma, según lo analiza la legisladora, es la siguiente:

Han pasado ya 7 años y la meta del 6% del PIB para educación debería haberse cumplido. En el 2014, con un PIB proyectado de 98 mil millones de dólares, la asignación para la educación inicial básica y bachillerato debería ser de 5.937 millones de dólares, equivalente al 6% del PIB, sin embargo la Proforma del Ejecutivo no cumple con dicho mandato, pues le destina al sector solo 3.724 millones de dólares, que representan apenas el 3,7% del PIB, muy cercano al porcentaje destinado en el 2008.

La Constitución establece que cada año se incrementará obligatoriamente en 0,5% del PIB el presupuesto de Salud, hasta llegar al menos al 4% del PIB. Si en el 2008 la asignación de salud llegaba al 1,4% del PIB, luego de seis años deberíamos haber prácticamente alcanzado la meta del 4%, es decir que para el 2014, con un PIB de 98.895 millones, para salud el presupuesto debería ser de al menos 3.955 millones de dólares, equivalente al 4% del PIB, pero la proforma del Ejecutivo asigna 2.962 millones, que representan el 2,99% del PIB.

En conclusión, sostiene la asambleísta Lourdes Tibán, “la proforma presupuestaria del 2014, presentada por el Ejecutivo, incumple el mandato constitucional. El monto que este año se le niega a educación y salud en conjunto suma: 3.202 millones de dólares. Esa es la deuda del gobierno con la educación y la salud”.

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