¿Crisis humanitaria en Espana?

20 diciembre, 2013

Imagen-¿Crisis humanitaria en Espana?

Las crisis humanitarias no son monopolio de los países subdesarrollados, como tampoco lo son los rescates financieros, la ayuda oficial al desarrollo o la recepción de remesas de inmigrantes.

La crisis económica y social que estamos viviendo tiene muchas vertientes. Y quizá una de las menos explicadas es la vertiente de sus víctimas. Personas concretas, con proyectos vitales rotos, o prematuramente malogrados, cuyos dramas personales se diluyen en la inmensidad de las estadísticas económicas y sociales. Sólo de vez en cuando estas víctimas recuperan públicamente su nombre propio, su historia, en reportajes o testimonios, o en noticias que narran fatales desenlaces o finales felices de sus particulares historias de vida.

De vez en cuando, esta noticia y reportajes, movilizan conciencias y hacen saltar alarmas sobre la profundidad de la crisis económica y social en la que estamos viviendo. Tomadas en su conjunto, nos llevan a preguntarnos si no está España al borde de una crisis humanitaria.

¿Qué es una crisis humanitaria?

Para el ciudadano medio, las crisis humanitarias suelen identificarse con los episodios provocados por grandes catástrofes, como huracanes o terremotos, y, en el extremo más mediático, por las emergencias complejas, que generalmente se vinculan a conflictos armados, poblaciones desplazadas o refugiadas, incapacidad del acceso a los medios más básicos para la vida como el agua o la alimentación, y violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. Casos como el tifón de Filipinas, el Tsunami en Indonesia, el terremoto en Haití, la guerra civil en Siria o los numerosos conflictos en África serían ejemplos de unas y otras.

Sin embargo, la mayoría de las crisis humanitarias permanecen ocultas a la opinión pública, por lo que hace tiempo que las organizaciones humanitarias hablan de “crisis olvidadas”, aquellas que han pasado de las primeras páginas de los medios de comunicación y que han sufrido la denominada “fatiga del donante”. También se han consolidado las llamadas “protracted crisis”, o crisis prolongadas, que sin tener la intensidad de una emergencia humanitaria, permanecen durante años a un nivel de intensidad suficiente como para seguir amenazando la vida y la seguridad de las personas.

La  Coalición Humanitaria, un grupo de organizaciones formado por CARE, OXFAM, Save the Children y Plan International en Canadá, define las crisis humanitarias como:

“An event or series of events which represents a critical threat to the health, safety, security or wellbeing of a community or other large group of people, usually over a wide area” (Un evento o serie de eventos que representa una amenaza crítica para la salud, la seguridad o el bienestar de una comunidad o de otro grupo grande de personas, usualmente sobre un área territorial amplia).

Por otro lado, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación define las crisis prolongadas como aquellas caracterizadas de la  siguiente manera:

“Protracted crisis situations are characterized by recurrent natural disasters and/or conflict, weak governance, longstanding food crises, breakdown of livelihoods and insufficient institutional capacity to react to the crises” (Las situaciones prolongadas de crisis están caracterizadas por conflictos o desastres naturales recurrentes, gobernanza débil, crisis alimentaria de larga duración, quiebra de los medios de vida y capacidad institucional insuficiente para reaccionar a las crisis).

La apelación al término “humanitario”  incluye pero no se circunscribe únicamente a las emergencias complejas. Por poner un ejemplo, el Programa Mundial de Alimentos, la primera agencia de ayuda alimentaria a nivel mundial, mantiene operaciones de apoyo a la  alimentación infantil a través de comedores escolares en 61 países. De estas 61 operaciones, sólo el 11% corresponden a operaciones de emergencia.

Podríamos entonces determinar que una crisis humanitaria es aquella situación en la que la salud, la  seguridad humana o el bienestar se encuentran críticamente amenazados para un elevado número de personas, y donde no existe capacidad institucional suficiente para reaccionar a la misma. Es decir, que la caracterización de la crisis incluye el desbordamiento de las capacidades institucionales locales (públicas, de mercado o comunitarias, como las familias) para garantizar la salud, la seguridad o el bienestar de la población.

El ciudadano medio puede considerar que estas situaciones sólo se dan en países en vías de desarrollo, en la medida en que se supone que los países desarrollados tienen la capacidad institucional suficiente como para hacer frente a emergencias y situaciones de este tipo, incluyendo la asistencia sanitaria, la ayuda alimentaria o la provisión de refugio a desplazados. Sin embargo, no siempre es así. El desastre del huracán Katrina en 2005 puede ser considerado como una crisis humanitaria, en la medida en que los servicios públicos de Estados Unidos se vieron rápidamente desbordados y no pocos países ofrecieron ayuda para apoyar las tareas del gobierno norteamericano en el socorro de las víctimas. Sin embargo, el acceder a este tipo de ayuda internacional suele, para los países que sufren de este tipo de emergencias, ser identificado como un reconocimiento de la incapacidad soberana para gestionar sus propias crisis, y los países desarrollados han sido y son reacios a solicitar este tipo de apoyos internacionales, salvo para el caso concreto de emergencias muy agudas –por ejemplo, Japón y el terremoto de marzo de 2011.

Las causas de las crisis humanitarias pueden ser múltiples, incluyendo las causas económicas. Tal fue el caso de la crisis económica en Argentina, como acreditó en su momento la Organización Panamericana de la Salud a través de su informe “ Efectos sociosanitarios de la crisis 2001-2003“. Un estudio publicado por la Brookings Institution, evaluando el papel del FMI en dicha crisis, también la consideró un  desastre humanitario. Sin embargo, oficialmente nunca se ha declarado una crisis humanitaria como consecuencia de un programa de ajuste estructural del FMI o del Banco Mundial. Aunque el informe de evaluación independiente de los programas de ajuste estructural (informe SAPRIN) concluye que los programas de ajuste estructural han incrementado la inseguridad alimentaria y la pobreza, no muestra evidencias de que haya una relación directa y unívoca entre dichos programas de ajuste y la generación de crisis humanitarias.

¿En Europa hay algún tipo de crisis humanitaria?

De acuerdo con algunos estudios, Europa se enfrenta a una crisis social y económica que está teniendo efectos en el ámbito de lo humanitario. En otras palabras, la capacidad institucional local está siendo desbordada por las amenazas a la salud, el bienestar y la seguridad humana de importantes sectores de la población. Así lo expresa el informe “ Think differently” de la Federación Internacional de la Cruz Roja. En el mismo se recoge información sobre la situación social y humanitaria de numerosos países de la Unión Europea, llegando a la conclusión, en boca de la máxima representante de la Federación,  Bekele Geleta, de que en varios países la crisis está generando una situación que podría considerarse la peor  crisis humanitaria en sesenta años. La  Federación Internacional de la Cruz Roja –la primera organización humanitaria del mundo-  no es la única que se expresa así. De manera similar lo hace el Consejo de Europa, el cual, en un  reciente informe, considera que la austeridad está teniendo importantes costes humanos y está afectando a la práctica totalidad de los derechos humanos.  (Seguir leyendo…)

Acuerdo de Economistas Frente a la crisis

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Fuente: eldiario.es

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